“Buscamos más dinamismo y un periodismo más a tono con Barranquilla y el Caribe”, dice Marco Schwartz. Entraron Tatiana Velásquez y Rainiero Patiño a áreas claves.
Por Rafael Sarmiento Coley, Director
Era apenas natural. Por el contrario, los cambios estaban demorados, porque el lector de un diario es como el aficionado a un equipo de fútbol, si llega un nuevo director, tiene que traer nuevos jugadores. De lo contrario, mejor que se quede en casa.
En efecto, el consagrado periodista barranquillero Marco Schwartz Rodaki llegó a la redacción de El Heraldo, el diario de mayor peso editorial en la Costa Caribe colombiana. Llegó sin aspavientos. De manera sencilla analizó el recurso humano con el cual contaba. Fue apuntando en su bitácora mental dónde estaban las mayores virtudes y dónde las graves fallas.
Hasta cuando llegaron los días de empezar a ajustar las clavijas para que el equipo de redacción empiece a funcionar como un cuadro de fútbol. Se sacrificaron algunas figuras ya muy conocidas en el medio local como Manuel Ortega Ponce, quien llevaba varios años de editor deportivo, y la atractiva y muy afable Karen Chamié, que estaba relativamente hace poco como editora de las revistas del periódico.
Es una familia unida
Para quienes no hayan trabajado nunca en un periódico hay que contarles que funciona como una gran familia unida, en donde todos se aprecian, aunque se hagan las bromas más pesadas.
Como las que solía hacerle Jairo Buitrago a Juancho Jinete. Como Juancho tenía un hijo homónimo bastante travieso a los 24 años de edad, Buitrago llamaba de algún burdel a la gerencia de Diario del Caribe. Preguntaba por el señor Juancho Jinete, gerente del periódico. “Sí, yo soy”, decía cándidamente el viejo Juancho. Entonces Jairo le decía, con voz de camaján, que pasara a pagar el vale por $400 mil que anoche firmó por tragos y servicios de damas, y Juancho estallaba en cólera porque se tragaba el cuento de que era su hijo quien había estado en esas vagabunderías.
Buenos cambios
La llegada de Rainiero Patiño a editor local es, guardando las proporciones, como la llegada de un 10 a lo James al Real Madrid. Se requería ponerla fibra, músculo, velocidad y mucha creatividad a dicha sección.
De todos los cambios, es el más acertado. Porque Rainiero es un redactor de un lenguaje vivo, grato, alegre, con sentido del humor. Que es lo que el lector de periódico pide hoy a gritos. “¡No me transcriban más grabaciones textuales, por Dios, se los suplico!” gritan los lectores. Quieren el picante. El sucundún. El color Caribe, con su lenguaje de sonero de la calle, con el tumbao rebolero y el merequetengue del Country. Estamos en el Caribe. No en Londres.
Rainiero, tras empezar su vida periodística en la Cháchara Radial y luego en el portal www.lachachara.co estuvo algún tiempo en El Heraldo y luego viajó a Bogotá en donde demostró sus capacidades en una cadena radial. De verdad que es una buena adquisición.
Como también lo es la de Iván Bernal. Desde cuando leímos su primera crónica supimos que estaba para llegar muy lejos. Y así lo entendió de manera nítida el entonces director Gustavo Bell, quien le brindó el máximo estímulo.

Iván Bernal, Editor General, es producto de la escuela de El Heraldo, de los tiempos de Gustavo Bell.
Ivancho estuvo algún tiempo en medios bogotanos, y retornó por lo alto como Editor General del diario en donde empezó como soldado raso.
Una grata sorpresa es la de Tatiana Velásquez como jefe de redacción. Es también de la época de Bell en la dirección y de Jaime de la Hoz Simanca como jefe de redacción.
Tatiana es una periodista consagrada, con un espíritu de sacrificio que va más allá de lo común. Es cuidadosa. Metódica. Es de las pocas personas que revisan tres y cuatro veces el texto y luego el printex antes de irse a dormir. Y nos imaginamos que se lleva la fotocopia de la página a la casa para darle el último vistazo después de cenar. Como hacía Juan Alejandro Tapia, quien después de embutirse un cerro de arroz con medio pollo y cuatro papas al vapor, se metía al baño a darle la ultima miradita a la paginucha, para de inmediato torturar a Ulises Rodríguez, en diseño, con ocho y diez cambios.
Chayo, en una responsabilidad grande
En los buenos diarios europeos –y en Colombia El Tiempo en la época en que este servidor trabajó en dicho diario- se hacía una de las páginas de mayor respeto y de mayor cuidado: la de opinión, la de los suplementos literarios.
Los editores de esas páginas son pesos pesados del periodismo. Son maestros que han jugado en todos los equipos. Estos editores solían invitarnos a tertulias quincenales para pedirnos la opinión sobre “las páginas de opinión” y a pedir temas que ameritaran una en dichas páginas.

Adlai Stevenson, Francisco Figueroa, Jorge Sarmiento, Rainiero Patiño, Martín Madera y Rafael Sarmiento, en la Cháchara Radio por Uniautónoma FM Stereo 94.1
Es tal la categoría de ese cargo, que tiene el poder de seleccionar columnista y dar de baja a aquellos que ya no le transmiten nada al lector. Claro, hay excepciones. En El Tiempo hay un columnista que sobrevive desde la época de Cristobal Colón. En los 7 años que estuve en Diario del Caribe había un columnista que era “intocable”, también ibérico. Y en El Heraldo hay una que otra vaca sagrada, que no sé si Rosario Borrero se atreva a moverla.
Rosario Borrero Becerra, la popular y querida Chayo, con quien compartimos 25 años de labores en El Heraldo, es una de las periodistas más capaces y mejor formadas que tiene ese diario. Además de ser catedrática en la Uninorte y en una maestría de la Sorbona de Paris, Rosario tiene un ojo clínico para sopesar la calidad de los textos. Y, además, como es ojona, no se le pasa media. Una de sus mayores virtudes es su decencia y bondad.
Ella no solo tendrá la responsabilidad de las páginas de opinión, sino que revivirá la Escuela Olga Emiliani, un convenio con la Uninorte para formación de universitarios en clase y una capacitación permanente del personal joven del periódico.
José Granados Fernández deja de ser editor político y pasa a una edición dominical. Es decir, será Editor Dominical en Jefe. Nada menos que el mismo cargo que tenía Enrique Santos Calderón cuando nos ponía a viajar por todo el país en busca de crónicas.
La “chiquitica” Karina Gonzalez se mantiene firme, con su eficiencia de hormiguita arriera, en calidad de Editora de Judiciales. Es una profesional a carta cabal.
Alix López Vargas, la querida Cachi, pasa a las páginas regionales, sección que ella conoce muy bien, pues le quedaba al lado de su escritorio de editora de locales, desde donde manejaba a su equipo, en aquel entonces encabezado por Juan Carlos Díaz, Tatiana Velásquez, la negra Leonor De la Cruz y Alexandra de la Hoz. Había una muchacha que trabajó muy poco tiempo en locales. Sólo recuerdo que le Alix le decía ‘La Patico’.
A Alix López le corresponde del mismo modo un reto grande. Y sabemos que ella lo enfrentará con mucha capacidad. Hoy, además de los corresponsales tradicionales de El Heraldo cuenta con el valioso recurso humano de reporteros gráficos y periodistas de Al Día, el hijo menor de El Heraldo.
A Marcos Schwartz Rodaki le deseamos la mayor de las suertes con estos cambios. Se la está jugando a lo torero en la arena. Con toda. Falta definir Editor de Deportes y Editor Político. Dos secciones vitales en todo diario.
Y de último hemos dejado, no porque se nos haya quedado en el tintero, sino porque al recordarla recodamos a un amigo común que se nos anticipó en el camino. Se trata de la muy dinámica y capaz Fabiola Oñoro, la popular Yayita, Editora de Tendencias y Revistas, merecidísimo. ¡Tremendo chicharrón, Yayiya!, no te preocupes, tú eres muy capaz y estás joven para resistir la dura brega. Cuentas con un apoyo fuerte de la gerente comercial de El Heraldo, la incansable María Emilia De la Rosa de Correa, quien está muy pendiente de esas secciones, pues, hay que decirlo a boca llena, producen mucha plata. Además, eres de la escuela de Olguita, que ya es mucho decir, así como el suscrito fue el alumno más cercano al entonces Director Juan B. Fernández Renowitzky, hoy director consejero.














