Por: Francisco Figueroa Turcios
Patricia Sierra Lopera, no llegó a la Fundación Pies Descalzos únicamente para dirigir proyectos educativos.
Llegó convencida de que la educación podía convertirse en una herramienta real para romper ciclos de desigualdad. Veintidós años después, esa convicción permanece intacta. Las palabras de Patricia Sierra revelan que detrás de cada gran transformación social siempre existe una historia de lucha, sensibilidad y propósito.
Su vida cambió cuando entendió que servir a las comunidades más vulnerables le daba un sentido mucho más profundo que cualquier título profesional. Allí descubrió que la verdadera ingeniería que quería construir no era de estructuras, sino de oportunidades humanas a través de la educación.

“Entendí que mi labor estaba alrededor de la educación”, revela Patricia Sierra, quien encontró en la psicología social y comunitaria el camino ideal para trabajar por una sociedad más equitativa, donde todos tengan la posibilidad de avanzar juntos.
Patricia nació en Medellín. Hija de Jesús María Sierra y María Alejandra Lopera. Su propia historia familiar —crecer entre 15 hermanos con lo básico, pero rodeada de amor y estímulo— le enseñó que la educación es la herramienta más poderosa para transformar destinos.
Ese mismo principio es el que hoy impulsa desde la Fundación Pies Descalzos, proyecto social de Shakira: brindarles a miles de niños la oportunidad de descubrir sus talentos, construir sueños y encontrar un propósito de vida. Porque para Patricia Sierra, educar no es solamente enseñar, sino abrir caminos para que otros también puedan cambiar su historia.
Patricia, es psicóloga, magíster en Psicología Social y especialista en Desarrollo Infantil y su trabajo ha estado ligado a una de las apuestas sociales más ambiciosas del país: garantizar que niños y niñas, incluso en los territorios más vulnerables, puedan acceder a una educación de calidad.
No se trata solo de construir colegios o entregar útiles escolares. La visión que ha liderado desde la Fundación busca algo más profundo: transformar la relación de las comunidades con el futuro.
Brechas sociales..

Patricia conoce de memoria las cifras que describen las brechas sociales del país. Habla con precisión sobre deserción escolar, pobreza multidimensional, acceso desigual a oportunidades y rezagos históricos en regiones apartadas.
Pero detrás de cada dato siempre aparece una historia concreta. Una niña que camina horas para llegar a clase. Un maestro que enseña sin recursos. Una familia que ve en la escuela la única posibilidad de cambiar su destino. Quizá por eso insiste en hablar de educación como un derecho y no como un privilegio.
«Que todos los niños y niñas colombianos puedan tener derecho a educación con calidad; y así romper las brechas existentes entre lo público y privado, lo rural y lo urbano; significa que ningún niño, niña y joven se queden atrás en la educación y puedan cumplir sus sueños y ala ves sean gestores de desarrollo de sus comunidades y de sus ciudades; y así pasa» destaca Patricia Sierra sobre la importancia de la educación.

A lo largo de estos veintidós años, ha liderado alianzas con gobiernos nacionales y municipales para llevar infraestructura educativa, programas pedagógicos y procesos de innovación a distintas regiones del país.
Su trabajo ha conectado el sector público, las comunidades y las organizaciones sociales bajo una idea sencilla, aunque difícil de ejecutar: la educación necesita continuidad, voluntad política y presencia real en los territorios.
La labor que lidera Patricia va más allá de construir aulas: abre caminos. En lugares como Atlántico, Bolívar, Quibdó, Cartagena, La Guajira, Norte de Santander y el Urabá antioqueño, la fundación ha creado entornos dignos para el aprendizaje, concebidos con talento local y criterios de sostenibilidad. Así, cada escuela representa un espacio seguro, un punto de encuentro comunitario y una plataforma para el desarrollo…
Crecimiento a otro nivel..

Cuando Patricia Sierra comenzó hace veintidós años a trabajar con la Fundación pies descalzos como un pequeño equipo acompañando comunidades vulnerables en Chocó, Soacha y Barranquilla, hoy se convirtió en una de las obras sociales y educativas más impactantes del país.
Patricia Sierra recuerda que los primeros esfuerzos de la Fundación Pies Descalzos estuvieron enfocados en responder a las consecuencias del desplazamiento y la falta de espacios dignos para estudiar. “Había que construir lugares donde los niños pudieran aprender mejor, porque no existían espacios educativos que ofrecieran una educación de calidad”, señala Patricia con todo el conocimiento sobre la falta de apoyo del estado por la educación en sitios vulnerables.
Dos décadas después, aquellas primeras semillas de esperanza se transformaron en una verdadera revolución educativa: 22 colegios intervenidos y construidos, 10 más en proceso de construcción, 282.160 estudiantes beneficiados y 13.387 docentes capacitados.
Cifras que no solo hablan de infraestructura, sino de vidas transformadas, sueños recuperados y oportunidades sembradas en las regiones más necesitadas de Colombia. Porque detrás de cada aula construida por la Fundación Pies Descalzos también se levanta la posibilidad de que miles de niños cambien su historia a través de la educaciòn.

Después de veintidós años en la Fundación Pies descalzos, Patricia Sierra sigue creyendo en algo que en Colombia a veces parece un acto de resistencia: que la educación puede cambiar vidas. Y quizá esa sea la verdadera dimensión de su trabajo. No solo dirigir una organización. No solo gestionar proyectos. Sino insistir, todos los días, en que incluso en medio de las fracturas del país todavía es posible construir futuro desde un salón de clase.
En muchas escuelas de Colombia, especialmente en las regiones más olvidadas, el día comienza así: ventiladores cansados, pupitres gastados y niños que llegan con más preguntas que certezas. Patricia Sierra ha recorrido esos territorios durante veintidós años. Los ha visto cambiar lentamente, salón por salón, maestro por maestro, niño por niño.

Mientras otros hablan de educación desde escritorios o estadísticas, Patricia Sierra aprendió a leer el país desde las aulas lo que le ha llevado recibir grandes reconocimientos como Mujer Cafam Bolívar 2025 , mención de honor en el nacional, premio She is en la modalidad trabajo Social y la Revista Forbes Colombia la destacó los 137 lideres colombianos que desde los diferentes sectores están actualizando al país con su liderazgo y su trabajo.











