Por: Francisco Figueroa Turcios
En el barrio La Manga, donde el sol cae espeso sobre las calles y los parlantes de champeta suenan como si el Caribe respirara música, un muchacho aprendió primero a marcar el ritmo del tambor antes que el de la política.
Nadie imaginaba entonces que aquel joven que cantaba con el grupo Estefanel con Sabor a Miel, animando fiestas populares y tarimas improvisadas, terminaría un día protagonizando uno de los fenómenos electorales más sorprendentes del Caribe colombiano.
Porque Estefanel Gutiérrez no salió de los salones alfombrados donde suele incubarse la política tradicional. Nació, creció y vive en el barrio, del eco del tambor y de la música: La Manga. Un barrio populoso del suroccidente de Barranquilla conocido como uno de los territorios afro más representativos de la capital del Atlántico donde no solo se baila: también se sueña.

Con más de 90 mil votos, el muchacho que alguna vez canto champeta, tambores y flauta de millo terminó cargando ahora con una responsabilidad mayor: representar a miles de personas que vieron en él algo más que un candidato. Vieron a uno de los suyos.
“Estoy muy feliz y agradecido con Dios por esta oportunidad, por este triunfo contundente, que no es más que un mensaje de la gente. Estamos representando la esperanza de las familias, de los jóvenes, de estos nuevos liderazgos que caminan las calles y respiran el aire de la gente en los barrios” enfatizó Estefanel Gutiérrez sobre su contundente triunfo.
Votación récord en la Cámara

La noche del domingo 8 de marzo 2026, el barrio La Manga no durmió. Los televisores encendidos viendo cada detalle a través del Canal Caracol iluminaban las salas humildes mientras los celulares no dejaban de sonar. Afuera, en las esquinas, los parlantes que otras veces habían retumbado con champeta ahora acompañaban la ansiedad de la espera.
De pronto, cuando el conteo avanzó lo suficiente para que ya no hubiera dudas, Pedro Cañate gritó lo que parecía imposible: Estefanel es congresista!!! Y tenía razón Estefanel Gutiérrez establecía una cifra récord en votación el historial del Atlántico: alcanzó 94 mil 801 votos.
Con esa hazaña lograda por Estefanel, el barrio la Maga estalló. Sonaron los tambores, los abrazos corrieron como corriente eléctrica entre la gente y algunos recordaron, con los ojos brillosos, al muchacho que años atrás cantaba con Estefanel con Sabor a Miel en tarimas improvisadas.
Por el Movimiento Cambio Radical Le siguió Welfran Mendoza con 78.925 sufragios (7,51 %) y Samir Radi con 56.233 votos (5,35 %). Por el Partido Liberal vuelve a repetir con dos curules..La primera es para Jezmi Barraza, quien logra reelegirse con 80.939, siendo la segunda votación más alta del Atlántico.. En segundo lugar en esta lista se posiciona César Barrera, el hermano de la concejal Heidy Barrera, quien contó con el respaldo de 47.977 ciudadanos en las urnas.
La lista cerrada del Pacto Histórico en el Atlántico logró una votación de 264.579 votos, quedándose con dos de las curules que recaen sobre Jaime Santamaría y Andrea Vargas..
La noche, del domingo 8 de marzo 2026 será inolvidable: pólvora, música y lágrimas, La Manga entendió que uno de los suyos acababa de convertir el ritmo del barrio en un fenómeno político.
Proyecto legislativo

Con la elección de Estefanel Gutiérrez representa el paso de su liderazgo al escenario legislativo nacional, desde donde buscará impulsar iniciativas para el desarrollo del Atlántico.
Entre las propuestas legislativas que ha planteado se encuentran:
● Proyecto de Ley de Paz Barrial.
● Reforma parcial del Estatuto de Ciudadanía Juvenil (Ley 1622 de 2013).
● Proyecto de Ley de Garantía Juvenil.
● Reformas para fortalecer el empleo y el emprendimiento de jóvenes de 18 a 28 años.
● Reforma jurídica al Fondo Nacional de Discapacidad.
● Ruta Única de Certificación y Registro de Personas en Condición de Discapacidad: “Una ventanilla, no diez filas”.
● Estatuto Jurídico de la Persona Cuidadora: “Reconocimiento con ingreso y protección”.
● Educación Bilingüe Bicultural en Propiedad para la Población Sorda.
Una historia que no se cuenta con números

Tal vez por eso la historia de Estefanel Gutiérrez no se puede contar únicamente en números electorales. Los 94 mil 801 votos no son solo cifras; son municipios , madres trabajadoras, campesinos, jóvenes del departamento del Atlántico que crecieron escuchando champeta en los patios y soñando con un destino distinto.
Porque en la historia de Estefanel Gutiérrez hay algo más profundo que una victoria política: está la metáfora de un Caribe que durante años ha cantado, bailado y resistido desde los barrios de los municipios.
Y ahora, por primera vez para muchos, ese mismo ritmo que nació cantando champeta o tocando un tambor parece haberse colado por las puertas solemnes de la política. Como si el tambor que alguna vez marcó a Estefanel Gutiérrez el compás de una canción en La Manga, hoy estuviera marcando también el pulso de una nueva forma de representación popular.











