Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa
Chetan Vásquez Quintero, una de las raquetas juveniles más prometedoras del tenis colombiano, estuvo a punto de no poder competir en el J300 ITF World Tennis Tour Barranquilla, que se disputa del 24 al 31 de enero en el Parque Distrital de Raquetas.
El joven tenista, de 16 años recién cumplidos, aseguró su cupo en el cuadro principal tras un triunfo en la ronda de preclasificación y gracias a una wild card otorgada por la Federación Colombiana de Tenis. Sin embargo, semanas antes del torneo, su participación parecía descartada.
El 7 de diciembre, mientras celebraba su cumpleaños en familia, Chetan sufrió un accidente doméstico al tropezar con una puerta de vidrio, lo que le provocó heridas de consideración y comprometió un tendón del pie derecho.
“Incluso le dijeron que, por la gravedad de las heridas, se olvidara de jugar el J300”, aseguró a La Cháchara el tenista aficionado José Carlos María, quien se encontraba presente en la celebración.
La mentalidad que trasciende
Quienes han visto jugar a Chetan Vásquez saben que compite como un felino ágil y aguerrido, capaz de atacar con decisión, pero también de pausar, respirar y leer el juego. Esa capacidad de detener el ritmo, incluso en plena competencia, está profundamente ligada a la práctica de la meditación, que cultiva desde niño junto a sus padres.

Antes de iniciar formalmente su carrera en el tenis, a los 8 años, Chetan ya entrenaba esa dimensión mental que hoy se refleja en la cancha. Esa misma fortaleza interior, sumada al acompañamiento de su familia y de un equipo médico y deportivo, fue clave en su proceso de recuperación tras el accidente.
El 18 de enero, llegó en buena forma al partido decisivo de la preclasificación. Pero cuando estaba a punto de cerrarlo, volvió a lesionarse: se torció el tobillo del mismo pie que había resultado herido semanas atrás.
“Aun así lo di todo y terminé ganando”, cuenta con orgullo.
“Estoy acostumbrado a darlo todo en mi deporte. Cuando era niño tuve que elegir entre seguir en el béisbol, como mi padre, o el tenis. Elegí el tenis porque es un deporte en el que todo depende de mí”, dice Chetan mientras descansa en casa junto a sus padres, su hermana y sus abuelos, a la espera de su debut en el J300, programado para el lunes 26 de enero.
Entre grandes
En el ranking nacional sub-18, Chetan Vásquez se ubica entre los 20 mejores del país. Su experiencia internacional incluye competencias en México y Centroamérica, donde ha enfrentado a varios de los tenistas mejor rankeados del circuito ITF.
Por eso, no le resulta extraño medirse ante jóvenes de élite que llegan a Barranquilla en busca de los 300 puntos ITF que otorga este torneo.
“Vienen incluso jugadores del top 50, que decidieron no competir en el Australian Open juvenil para asegurarse puntos aquí. Ellos vienen a ganar, yo también”, afirma, con la misma sonrisa confiada con la que hoy Carlos Alcaraz domina el circuito profesional.
Se avecinan días de intensas batallas en el complejo distrital de raquetas, un escenario que Chetan conoce bien: allí entrena desde los 11 años, bajo la guía del entrenador colombiano Jaime Cortés. Chetan juega en casa. Y lo hace a talla mundial.













