Gustavo Petro o Rodolfo Hernández, será el nuevo presidente de Colombia.
Por: Víctor Herrera Michel
Este domingo, si no decidimos no votar o hacerlo en blanco, debemos escoger y votar por uno de los dos candidatos en contienda en la segunda vuelta de la elección presidencial.
¡¡que incertidumbre…!!
Sobre todo, por la pobreza, ramplonería y bajeza que han mostrado ambas campañas centradas en una guerra siniestra y acompañados por los medios de comunicación, incluidos las redes sociales invadidas por las denominadas “bodegas” (grupos de comunicadores mercenarios dispuestos no solo a promover las ideas de un candidato, sino, mas bien, a destrozar la honra, la credibilidad y el honor del contrincante). ¡¡Estamos en el reino del Todo Vale…!!
La pobreza de las “propuestas” (más bien, ocurrencias de momento o pataletas de última hora) de los candidatos se ve reflejada en el que, por un lado, Gustavo Petro propone comprar el Carbón que producen las minas del interior del país para guardarlo. ¿De dónde va a sacar el gobierno $5 billones anuales para comprar esa producción…? ¿Cómo va a hacer para reemplazar ese recurso energético que alimenta la demanda nacional…? ¿Qué va a hacer con los 35 mil trabajadores directos que dependen de esa actividad …? ¿Dónde se va a guardar…?
Y, por parte del candidato Rodolfo Hernández la que lanzó desde Barranquilla según la cual el gobierno va censar a los drogadictos y les va a regalar la droga, sean los puros de marihuana o los gramos de cocaína o las sustancias alucinógenas. ¿Dónde va a conseguir el gobierno esa droga…? ¿A quién se la va a comprar…? ¿Cuánto dinero costará eso…? ¿Cómo se hará el censo…? ¿Cómo enfrentará a los poderosos carteles multinacionales a los cuales les quitará el negocio…? ¿Cómo hará con la demanda exterior que es mucho mayor y mucho más apetecida…?
Tenemos que decidir entre un izquierdista del nuevo socialismo y un capitalista de derecha a la vieja usanza. Ambos populistas.
Ya Aristóteles lo advertía 340 años antes de Cristo: “En las oligarquías, las causas más ostensibles de trastorno son dos: Una es la opresión de las clases inferiores que aceptan entonces al primer defensor, cualquiera que él sea, que se presente en su auxilio; la otra, más frecuente, tiene lugar cuando el jefe del movimiento sale de las mismas filas de la oligarquía” (La Política)
Pero si nos abruma la incertidumbre sobre las “propuestas” de hoy para la escogencia de un candidato, mucho más lo es el futuro de nuestro país y, particularmente, de nuestra familia, nuestros trabajos, nuestros ahorros, etc.
Y, entonces, surgen más dudas:
¿Nos volveremos otra Venezuela o tendremos más de lo mismo…?
¿Qué pasará con las relaciones con los EEUU, nuestro principal socio comercial, y que acaba de nombrar a Colombia como “País aliado no miembro de la OTAN” …?
¿Y cómo serán las relaciones con nuestros vecinos de la Venezuela de Nicolas Maduro o con la de la oposición de Juan Guaidó…?
¿Como podría gobernar Rodolfo Hernández sin un solo congresista…?
¿Y cómo lo haría Gustavo Petro con la minoría del congreso y con los organismos de control (Procuraduría, Contraloría y Fiscalía) en su contra…?
¿Recurrirán a la “mermelada” …?
¿Ambos podrán cumplir sus promesas de campaña…?
¿En cuánto tiempo…?
¿Hasta cuándo aguantarán las “barras bravas” de la primera línea y demás…?
No sabemos con quién nos ira mejor (o menos peor?). No nos queda sino esperar, más con fe que con certeza, que el ganador pueda darnos un mejor país, con menos desigualdad y corrupción, generando empleos, rescatando al campo, combatiendo el narcotráfico e impulsando las reformas estructurales en salud, educación, tributación y laboral.
¡¡Amanecerá y veremos …!!
@vherreram













