Después de 57 años trabajando para el Times, la popular columnista de Salud Personal, pionera en el periodismo de servicio basado en la ciencia, se despide de su puesto.

Por *Tara Parker-Pope
Hace unos años, organicé un evento para The New York Times y las entradas se agotaron. Los organizadores se maravillaron de mi éxito, pero yo sabía la verdadera razón por la que tanta gente quiso asistir. Había invitado a un arma secreta.
Su nombre era Jane Brody.
Desde mis primeros días como periodista especializada en salud, he sido testigo del poder de Jane, una dínamo de 1,42 metros que ha abierto camino para las mujeres desde que comenzó su carrera periodística hace 59 años en The Minneapolis Tribune. También fue pionera de una nueva y revolucionaria forma de periodismo de servicio en el Times que cambió para siempre nuestra forma de hablar de la salud y el bienestar propios.
Después de 57 notables años en el Times, Jane Brody ha publicado su última columna de Salud Personal.
Jane fue una de las primeras periodistas en reconocer que no se consigue una mejor salud en la consulta del médico, sino que esta tiene su origen en las pequeñas decisiones que tomamos cada día, como los alimentos que comemos, la cantidad de horas que dormimos y si llevamos o no un casco de bicicleta. De hecho, cuando Jane fue entrevistada por primera vez en el Times en 1965, le dijo al jefe de redacción, Clifton Daniel, que pensaba que la cobertura científica del periódico no estaba al servicio de sus lectores. “No va lo suficientemente lejos”, le dijo. “No ayuda a la gente a vivir vidas mejores”.
Aunque Jane consiguió el puesto de redactora científica, no fue sino hasta 1976 cuando pudo hacer realidad su visión del periodismo de salud personal basado en la ciencia. Arthur Gelb, el jefe de redacción adjunto en ese momento, le pidió a Jane que elaborara cuatro muestras para una propuesta de columna semanal sobre salud. Jane quería estar segura de que tendría libertad para explorar cualquier tema, así que para la prueba incluyó una columna sobre la impotencia. Su columna, llamada Salud Personal, fue aprobada y se convirtió en un éxito rotundo.

Jane siguió superando los límites y obligando a sus cautelosos editores a publicar historias sobre temas que antes se consideraban demasiado vergonzosos para los lectores del Times. Cuando escribió sobre los riesgos del cáncer de cuello uterino, Jane se convirtió en la primera escritora en publicar las palabras “relaciones sexuales” en la primera página del diario. Insistió en utilizar la palabra “pene” cuando el periódico había utilizado previamente la frase “órgano sexual masculino”. Un antiguo editor no quiso publicar una columna que ella escribió sobre la masturbación, pero Jane logró que saliera una versión cuatro años después, cuando él se jubiló. Jane recuerda que sus colegas de entonces la llamaban “la editora de sexo de The New York Times”.
La columna Salud Personal suscitó una avalancha de apoyo tanto de los lectores como de los médicos. Jane recuerda que se sorprendió cuando vio copias de sus artículos en la consulta de su médico. En 1986, la revista Time la nombró “La alta sacerdotisa de la salud” y relató alegremente cómo había perseguido a un adolescente de casi dos metros que le había arrebatado el reloj. “Seguro que el chico no estuvo siguiendo su régimen de ejercicios”, bromeaban los redactores.
A lo largo de los años, Jane ha contribuido a ampliar la definición de lo que significa la salud personal, al escribir sobre el poder curativo de la poesía, la importancia de ser mentor de otras personas y cómo cultivar la amabilidad en una nueva generación.
Pero mis columnas favoritas, de lejos, han sido las que presentaban a la propia Jane aceptando su cuerpo envejecido, compartiendo sus batallas y disfrutando de todo lo que la vida puede ofrecer. En 2005, Jane hizo la famosa crónica de su doble operación de rodilla, aportando honestidad a los retos y el dolor de la rehabilitación después del procedimiento. Algunas personas temían que la columna disuadiera a otros de buscar tratamiento, pero Jane siempre creyó que más información era mejor, aunque no siempre fuera lo que los demás querían oír. Afortunadamente, escribió una segunda parte: “Tres años después, rodillas hechas para bailar”. Las rodillas nuevas de Jane han hecho senderismo en Costa Rica, Tasmania, Perú y Australia, y han recorrido en bicicleta Vietnam, Sudáfrica, Chile, Polonia y Portugal.
Conocí a Jane en 2007, durante una reunión de la sección de Ciencia del Times, mientras estaba sentada en una mesa de conferencias con sus compañeros reporteros, tejiendo con locura. (El hecho de que Jane tejiera durante las reuniones forma parte de su leyenda en el periódico). Se detenía de vez en cuando para dar su opinión sobre una idea para una historia de salud. Años más tarde, cuando Jane se trasladó a la redacción de Well, la convencí para que escribiera sobre su pasión por el tejido. La columna fue un éxito.
Jane siempre se ha adelantado a su tiempo. Mucho antes de la Gran Renuncia, Jane escribió sobre la oportunidad de reinventarse, compartiendo sus propios objetivos de viajar, aprender español y asistir a más conciertos y conferencias. A sus 70 años, llevó a sus cuatro nietos a un crucero de la naturaleza en Alaska y a un safari en tiendas de campaña en Tanzania, sobre el que también escribió. Adoptó un cachorro de bichón habanero, Max, y compartió la historia de cómo lo convirtió en un perro de terapia. Todavía está buscando un profesor que la ayude a aprender a tocar el bandoneón, un instrumento parecido al acordeón que es popular en Argentina.
Sin embargo, creo que la mayor fortaleza de Jane ha sido servir como una voz reconfortante en momentos de incertidumbre. Abordó un tema tabú en su libro Jane Brody’s Guide to the Great Beyond, un manual para ayudar a las familias a prepararse para el final de la vida. Apenas un año después, puso en práctica sus preceptos cuando a su esposo, Richard Engquist, le diagnosticaron un cáncer de pulmón en fase 4. Siempre pensando en sus lectores, compartió su historia personal de vivir con el diagnóstico fatal de su esposo; luego, tras su muerte, escribió sobre su congoja en un artículo titulado “El dolor de perder a un cónyuge es singular”.
En el peor momento de la pandemia de COVID-19, Jane escribió sobre cómo se enfrentó a la vida en el encierro. Jane elaboró una de las columnas más populares de su carrera a los 80 años, cuando compartió sus ideas sobre cómo envejecer con gracia. Me encantó que aceptara ser la anfitriona de una animada conversación con el doctor Anthony Fauci sobre cómo vivir bien hasta los 80 años y más. Con motivo de su cumpleaños número 80, compartió este consejo:
Esfuérzate por hacer lo que te gusta durante todo el tiempo que puedas hacerlo. Si las vicisitudes de la vida o los achaques de la edad obstaculizan una actividad preferida, modifícala o sustitúyela por otra. Ya no puedo patinar, esquiar o jugar al tenis de forma segura, pero todavía puedo montar en bicicleta, hacer senderismo y nadar. Considero que la actividad física diaria es tan importante como comer y dormir. No acepto excusas.
Aunque Jane no acepta excusas para sí misma, es muy compasiva con los problemas de salud de los demás, incluidos mis propios desafíos para perder peso. “La gente tiene todas las formas y tamaños”, me dijo Jane. “No todos estamos destinados a parecernos a las modelos de pasarela o a las bailarinas de ballet, ni tampoco deberíamos desearlo”.
Dicho esto, estar en presencia de Jane tiende a sacar lo mejor de la gente. Recuerdo estar esperando el ascensor con algunos invitados en un evento del Times hace unos años, cuando de repente oímos la voz de Jane retumbando en el pasillo.
“¡Ahí viene Jane!”, dijo alguien. De inmediato, quedó claro que ninguno de nosotros quería que Jane nos viera tomar el ascensor, así que todos corrimos hacia las escaleras justo cuando ella doblaba la esquina. Jane, por supuesto, se dirigió directamente a las escaleras, y todos la seguimos obedientemente.
Y ese es el poder y la alegría de Jane Brody. Durante más de cinco décadas, su sabiduría, ingenio y escritura nos han levantado, nos han motivado a esforzarnos más y nos han empujado a ser un poco mejores de lo que éramos antes.
*Tara Parker-Pope es columnista de salud, comportamiento y relaciones. Es la editora fundadora de Well, el galardonado sitio de salud para el consumidor del Times. @taraparkerpope | Facebook












