Víctima de un cáncer pancreático, en la madrugada de este viernes falleció en una clínica de Montería la matrona ejemplar Narcisa Turcios Seba.
Por Chachareros

Luego de haber sido sorprendida por un cáncer pancreático, falleció este viernes en la madrugada la matrona irremplazable Narcisa Turcios Seba Sarmiento, 90 años, nacida en Barranquilla el 4 de abril de 1931, de una descendencia familiar de ganaderos y agricultores oriundos de Corozal, Sucre. Murió tranquila en medio de un sueño profundo que la trasladó al más allá, en los Santos Aposentos del Todopoderosa y Eterno Rey del Universo.

Era hija del educador salvadoreño Filocaris Turcios, y de la corozalera Flor María Seba Sarmiento (hija de otra patrona distinguida de Corozal, Jacinta Sarmiento Acosta, la querida Tía Chincha). Filocaris y Flor María tuvieron ocho hijos: Carlos (asesinado en un intento de secuestro cuando venía de una de sus fincas en jurisdicción de La Villa de San Benito), Fidelia (QEPD), Beatriz (QEPD), Narcisa (QEPD), Alberto, Saray, Miguel y Lila Turcios Sebá Sarmiento.
Barranquillera de nacimiento

Muy niña, después de haber nacido en Barranquilla, Narcisa regresó con sus padres Filocaris y Flor María a radicarse del todo en Corozal, la tierra de los ancestros por el lado materno.
Estudió en uno de los mejores colegios de Corozal, y luego, cuando tuvo la mayoría de edad, contrajo matrimonio con Olimpo Figueroa (QEPD). Amante de los negocios al igual que sus hermanos disciplinados y exitosos en el manejo de la tierra para la cría de ganado, Narcisa se afincó en una casa de su propiedad, con una de las tiendas mejor surtida de la plaza, frente a la Normal de Varones.

Allí, en medio de los bultos de arroz, papás, ñame, y todo cuanto ofrece a su clientela una buena tienda de ciudad intermedia, empezaron a nacer sus hijos: Nira del Carmen (la mayor), Filocaris Ramón, Francisco Fidel, Mabel, Celmira, Oscar, Lavinia Esther y Omar. Todos, luego de graduarse de bachilleres, se trasladaron a Barranquilla en donde se hicieron profesionales en las mejores universidades barranquilleras: Nira del Carmen en diseño textil, comunicación social, con maestrías de la Universidad del Zulia, y una de las mejores universidades de España; Filocaris Ramón, químico y biología de la Universidad del Atlántico, Francisco Fidel y Celmira, comunicación social de la Universidad Autónoma; Oscar, administrador de empresas de la Universidad Autónoma; Lavinia Esther, ciencias sociales de la Universidad Simón Bolívar, y Omar, dibujo en Bellas Artes y caricatura y figura humana en la escuela-taller de Marcel Lombana. Todos ellos exitosos en sus respectivas carreras.

De nuevo a Barranquilla
Al contraer matrimonio Nira del Carmen con Rafael Antonio Sarmiento Coley, Narcisa y sus hijos se mudaron a la casa de los recién casados. Hasta cuando Narcisa compró su propia residencia, sin deshacerse de la casa-tienda de Corozal, que la dio en alquiler.

Narcisa Turcios Seba Sarmiento fue una mujer emprendedora. Cuando los esposos Rafael Antonio y Nira del Carmen compraron un lote en la urbanización campestre El Santuario, fue la más entusiasta administradora de ‘Villa Nira’. Inició la siembra de árboles frutales, fue la primera en llenar de hermosas flores una casa campestre de El Santuario; emprendedora como siempre, ensayó con un próspero cultivo de yuca y batata. Luego empezó con la cría de gallinas que ponían 50 huevos por semana, debajo de las crecidas matas de yuca.

Por lo cual ‘Villa Nira’ se convirtió en un sitio grato para el fundador de la urbanización El Santuario, el exsenador y exconcejal de Barranquilla Eugenio Díaz Peris; el arzobispo Víctor Tamayo, el impulsor del Santuario de la Virgen en la parte más alta de la urbanización; el exsenador Fuad Char Abdala; el exgobernador Eduardo Verano De la Rosa; el exalcalde de Barranquilla Alejandro Char Chaljub; y toda una pléyade de artistas que iban por el sancocho de gallina criolla que preparaba doña Narcisa con yuca y batalla del huerto casero. Por allí desfilaron, entre otros, Joe Arroyo, quien él mismo escogía la gallina que quería comerse y arrancaba su propia mata de yuca; Abel Antonio Villa, Toño Salas, Orangel ‘El Pangue’ Maestre.

Fue una de las épocas más felices de doña Narcisa. Se sentía como pez en el agua. Muchas veces se quedaba sola, pero por lo general la acompañaban Nira y Rafael Antonio, y sus primeros nietos; Rafael Filocaris, Jorge Mario y Julián Andrés Sarmiento Figueroa. Durante más de un año quedaron viviendo solos en aquella acogedora cabaña, Narcisa y Rafael Antonio. Siempre lo dijo: “Para mí Villa Nira fue un sitio de paz, de inspiración”.












