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3/4 de adrenalina para recordar a Martín Txeis

El guitarrista Diego Carrasco abre las puertas de Mr.Brown, su nombre artístico, para mostrar el mundo musical que ha construido a lo largo de su vida. En un paraje de su camino dejó su huella el poeta Martin Txeis.

Por Raiza Mar Jiménez – Periodista y poeta

Para llegar al estudio de grabación de Mr. Brown hay que atravesar una miscelánea de barrio, pasar por una sala común y luego atravesar una empinada escalera metálica en forma de espiral, que se tambalea en cada peldaño. «Cuidado con la cabeza», me advierte él cuando pasamos una parte de la escalera en la que el techo está bajo. Al cruzar la última curva del caracol nos topamos con una escalera de mano apoyada contra la pared. Conduce hacia el techo, a la puerta del ático. «No jales la cadena. Te puede caer la puerta encima».

Al subir, llegamos a ese recóndito lugar de la casa en el que fue recluido el músico de la familia para que no perturbara la tranquilidad con la estridencia de sus instrumentos. Las paredes son un collage de chicas ligeras de ropa, aviones, instrumentos musicales y animales exóticos. En la mitad del ático, una batería a medio armar; en el techo y las paredes, un tapizado de cajas de huevos; al frente, una fila de guitarras de todos los tamaños y colores; a la izquierda, un poster de Bob Marley alumbrado por el sol tenue de las cinco de la tarde que se cuela por entre las cortinas.

Me siento en una silla alta y Mr.Brown se acomoda en un puff delante de mí. Lleva puesta una camiseta negra que dice Sibelius Fest (festival de rock en el que participó como guitarrista solista), un pantalón gris y una cola de caballo que aprisiona su cabello negro y ensortijado. Mientras bebemos una chicha de maíz nos enfrascamos en una agradable conversación. En primera instancia me comenta que su verdadero nombre es Diego Carrasco, tiene 28 años, y le debe el apodo de Mr Brown a su ‘novia’. «Cuando estudiaba música en la Facultad de Bellas Artes, yo andaba de arriba a abajo con ella». Su ‘novia’ tiene acabados delicados en su forma, es de madera suave y tiene plasmada la imagen de una chica rubia, desnuda. «Tengo cinco guitarras en total. Me gusta estar rodeado de chicas. Sus nombres son Caramelo, Miss Blues, Ángel, Golden (la primera guitarra que compré, hace siete años), y Miss Brown, mi ‘novia’ oficial».

Antes de ser Mr.Brown

Mr. Brown nació en Barranquilla y vivió buena parte de su infancia en Sincelejo, Sucre. Antes de ser músico se dedicaba a la pintura, inducido por su tío José Carrasco, reconocido artista oriundo de Sincelejo. «Los pinceles, los lienzos y las pinturas fueron mis juguetes cuando era pequeño», cuenta con añoranza. En el colegio nunca fue buen estudiante, más bien solía ser un inquilino de la oficina del director, por indisciplina. «Pasé por ocho colegios y me expulsaron de varios. Solo me gustaba ir porque tenía mi negocio de venta de dibujos de Dragon Ball Z. Con este rebusque logré comprar mi segunda guitarra». La primera la recibió como regalo en su cumpleaños número 15. Aprendió a tocarla con sus amigos de barrio. De esta forma encontró su verdadera pasión.

Cuando por fin recibió el título de bachiller y era vital que escogiera una carrera universitaria, se vio involucrado en una encrucijada entre sus padres y sus ideales.

¿Que canción era?, le pregunto luego de verlo ejecutar un solo de guitarra sorprendente. «Con esta guitarra -la señala entre todas las demás-, que por su color marrón decidí llamar Miss Brown, como yo parecía el novio de la guitarra, me gané mi sobrenombre», dice, al principio sin contestar a mi pregunta, pero luego sí lo hace: «Ninguna, estaba improvisando. Mis papás se oponían a que estudiara música, así que por la presión me tocó entrar a estudiar idiomas extranjeros en la Universidad del Atlántico. No llegué ni a la mitad del semestre cuando les dije que no seguiría porque no era feliz». Esto ocurrió a finales del 2005.

Con la determinación tomada, entró a estudiar el básico de música en Bellas Artes, y al dejar aflorar su talento sin ningún tipo de represión en los hombros logró formar la banda ‘3/4 de Adrenalina’. La agrupación, conformada por Mr.Brown en la guitarra, Jork Mejía en la batería y José Hernández en el bajo, se dedica a interpretar y mezclar géneros como el blues, el rock, el funk, el jazz y el folclor del Caribe colombiano. Además, la banda se dedica a la investigación musical y ha trabajado en la musicalización de obras de teatro. Uno de sus emprendimientos más destacados es la tesis ‘La evolución del rock a través del blues, visto desde la obra de Jimi Hendrix’. «La investigación se simplifica en ver la evolución de un género musical, a través de la obra de Hendrix, pasando por diferentes aspectos de tipo morfológico -me explica, y a renglón seguido agrega-: Esto, claro está, enfocado en la interpretación de la guitarra eléctrica».

Martín Txeis llega con su adrenalina

Mr.Brown tocó junto a Martín Txeis en la banda ‘3/4 de adrenalina’.

‘3/4’ de adrenalina, cuyo nombre se debe a la indescriptible ráfaga de energía que transmiten sus miembros, ha sobresalido en los distintos festivales de rock y jazz de Colombia como Miche Rock Festival, Festival Uninorte de Música, Barranquijazz y el Carnaval de las Artes. Sus grabaciones las realizan en este ático que hace las veces de estudio y alcoba a la vez. «Aquí no solo grabamos las producciones de ‘3/4 de adrenalina’, sino también de agrupaciones locales. Hacemos trabajos también para algunos programas de televisión de Telecaribe, cortometrajes independientes y fundaciones. Está a disposición de cualquiera que solicite los servicios.

Hace algunos años, a la par que recorría las tarimas locales y nacionales con su grupo, Mr.Brown se fue adentrando también en el universo bohemio de la ciudad: las tertulias poéticas, los conversatorios literarios y los conciertos íntimos. Cautivado por este mundo, se dejó volar junto a las letras que se elevaban en el viento, en las noches de versos. Fue tanta su pasión por la literatura que llegó a acompañar a Efraín Medina con su guitarra en dos ocasiones, cuando el escritor estuvo en Barranquilla recitando sus poemas y lanzando su nuevo libro.

Fue en ese ambiente bohemio y alternativo en el que se reencontró con un viejo amigo suyo, Martín Txeis. El joven en cuestión era un artista innato, reconocido poeta, escritor y músico de Barranquilla. Gracias a su potente voz y carisma, Martín Txeis se volvió el vocalista de ‘3⁄4 de Adrenalina’ en 2008, sin saber que la unión de dos graves enfermedades apagaría su vida antes de tiempo. El joven padecía leucemia, y al contraer un dengue hemorrágico, se volcó sin remedio en el abismo de la muerte. Falleció con tan solo 28 años, sumido en la pobreza.

Mr Brown respira profundo. Su rostro se torna desolado y sombrío. «El duelo fue algo muy íntimo y personal, cada quien lo lleva a su marca y en el corazón. Las canciones más sentidas de ‘3/4 de Adrenalina’ son dos composiciones póstumas a la memoria de Martín Txeis: ‘Lagrimas de amor’ y ‘Decir adiós’«.

El poemario póstumo de Martín, ‘Los infiernos floridos’, fue publicado por su ex novia en Estados Unidos, y aquí en Barranquilla también será lanzado. Hubo algunos contratiempos, pues se rumora que los textos fueron manipulados.

Un vino de La Rioja

Dirijo mi mirada hacia la gran ventana de vidrio que conduce hacia la cabina de grabación y alcanzo a divisar una repisa con pinceles. Le pido que me lleve a conocer ese lado del ático, quizá para alivianar el denso silencio que pesa sobre nosotros, al abordar el tema doloroso. En la cabina hay un computador, una consola y un tablero de acrílico, que utiliza para dictar clases de música. También está la cama sencilla en la que descansa, varias pilas de libros de música, un muestrario de obras de su tío José Carrasco y un cuadro de unas manos en la pared. Todo lo referente a su estudio de grabación lo ha adquirido trabajando en la música e invirtiendo sus ganancias para mejorarlo cada vez más.

Mientras recorro el pequeño cuarto con ojos y manos, Mr.Brown me habla de sus nuevos proyectos, como que va a vincularse a la agrupación del artista barranquillero Cain Escaff. Con un brillo de entusiasmo en los ojos me cuenta que está próximo a cursar una maestría en Educación Personalizada en la Universidad de la Rioja, de España, gracias a una beca que ganó con la Universidad del Atlántico. También me explica que las guitarras de jazz difieren de las de rock en envergadura y afinación, y confiesa que no tiene redes sociales, ni smartphone, ni ningún servicio de mensajería instantánea. «Prefiero conectarme al mundo real».

Una repisa copada de botellas de vino capta mi atención. «Estoy cosechando vino con mi receta secreta. Mi idea es venderlo, ¡aunque estoy seguro de que me lo voy a tomar!». Ambos reímos.

La tarde se ha esfumado ya, dando paso a las horas tempranas de la noche. El colorido tapiz de las paredes es menos perceptible ahora que ha oscurecido. Le devuelvo una sonrisa y me despido. Claro, no sin antes pedirle ayuda para bajar la empinada escalerilla.

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