Su homicidio generó dos hechos históricos en el fútbol colombiano: cancelación del torneo y el retiro del arbitraje de Jesús Díaz, considerado en su momento uno de los mejores a nivel mundial.(Serie:La noche en que el fútbol murió)
Por Francisco Figueroa Turcios
El miércoles 15 de noviembre de 1989, Álvaro Ortega fue víctima del narcotráfico, encarnado esta vez en las apuestas entre los carteles de Medellín (Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha) y Cali (Gilberto y Miguel Rodríguez).
John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, mano derecha del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, sin que se le arrugara un centímetro de la piel de su cara de sicario relató que Pablo Escobar ordenó el asesinato del árbitro Álvaro Ortega.
“Ese día yo estaba al lado del ‘Patrón’ (Pablo Escobar). América le ganó al Medellín con la mano del árbitro Álvaro Ortega. Pablo quedó muy ofendido y le ordenó a ‘Choco’ que buscara al árbitro para matarlo”, sentenció John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’,
El 8 de febrero de 2011 los árbitros retirados Daniel Wilson y Lorenzo López hablaron sobre las amenazas, muertes y actos de sobornos que vivió el arbitraje colombiano en las últimas décadas, de las cuales estuvo enterado el dirigente del fútbol, Álvaro González.
Lorenzo López afirmó que «Álvaro González, actual presidente de la Difútbol, tenía conocimiento de quién había asesinado al árbitro Álvaro Ortega en 1989, luego de dirigir el partido Medellín – América, en la capital de Antioquia”.
“Cuando me reuní con Álvaro González estaba en esto de las investigaciones. Le dije: ‘oiga don Álvaro, ya que está investigando por qué no investiga lo de Álvaro Ortega’, y dijo: ‘lo de Álvaro Ortega ya lo sabemos’, yo le dije que ‘cómo así’, ‘Sí, a Álvaro Ortega lo mandó a matar Tamayo, el de Medellín”, contó Lorenzo López a los medios radiales.
19 días después del compromiso en que América venció al Medellín en Cali, la Dimayor designó la terna integrada por los árbitros Orlando Reyes (Central), Álvaro Ortega (juez de línea 1) y Jesús Díaz (juez de línea 2) para el compromiso de vuelta entre Medellín y el América en el estadio ‘Atanasio Girardot’, partido programado para las 8:30 de la noche del miércoles 15 de noviembre 1989.
Jesús Díaz Palacios recuerda como si fuera hoy cada uno de los detalles de ese partido, frente a la tumba del finado arbitro de 32 años de edad, Álvaro Ortega Madero, nacido en el corregimiento de El Roble, municipio de El Guamo, Bolívar, y casado con Betty Barrios, de cuyo matrimonio quedaron dos hijas: Mónica y Lorena.
“Era un partido de trámite. Tanto Medellín como América estaban eliminados faltando dos fechas para culminar la fase eliminatoria, que tenía como finalistas al Junior, que orientaba Miguel Angel ‘Zurdo’ López; y el Unión Magdalena, que dirigía Jorge Luis Pinto. Cuando conocí la información de que Álvaro Ortega me estaría acompañando como juez de línea, hablé personalmente con él para persuadirlo para que no fuera a Medellín, porque todavía estaban vivos los incidentes de la confrontación de esos dos equipos: Medellín y América.
Álvaro le anuló el gol al Medellín faltando dos minutos, por considerar que había falta peligrosa en el momento en que el jugador que hizo la ‘chalaca’ por poco golpea a un contrario. La verdad es que esa es una jugada riesgosa. Porque el jugador está de espaldas al arco, salta en el aire y patea sin tener ningún soporte en tierra ni visión de lo que está haciendo. Yo también lo hubiera anulado, de haber sido el árbitro de ese partido. Le tocó a Álvaro tomar esa decisión, que para él, a la postre, resultó fatídica”.