En blanco y negro quedó registrada la historia que marcó al pueblo en la Ciénaga grande del Magdalena.
Por: Gersón De Jesús Brugés González – chacharero
El Morro, Nuevas Brisas de Venecia, es el título del documental de un grupo de estudiantes bogotanos, quienes decidieron un día en clases desarrollar una historia que documentara algún suceso que diera pie al baúl de la memoria histórica de Colombia. Fue en ese momento que, gracias a una editorial extranjera, miraron hacia el Caribe y comenzaron a retratar la historia que marcó al pueblo palafítico de Nueva Venecia en la Ciénaga Grande del Magdalena, donde más de 30 personas perdieron la vida en un suceso que jamás los pobladores podrán olvidar.
Luna y Juan estuvieron participando con su producción audiovisual en el Festival de cortometrajes Cine a la calle 2016 en la categoría de “Masterpeace”. Allí hablaron con la www.lachachara.co y nos contaron un poco de la grabación de este entretejido de historias que son un referente de las huellas de violencia que dejó la guerra en nuestro país siendo un ejemplo de superación y lucha por la paz de colores que el pueblo de Nueva Venecia quiere rescatar en medio del proceso de paz que está viviendo el país.
¿Quién es Juan Pablo Rico Gómez?
Soy el productor del documental El Morro – Nuevas brisas de Venecia, estudiante de sexto semestre de comunicación audiovisual y multimedios de la Universidad de La Sabana. Soy un amante del audiovisual y apasionado por la construcción de historias para ser contadas en imágenes y sonidos. Considero que una imagen no es una representación sino un elemento u herramienta para construir, para narrar, para mostrar. Soy un estudiante en formación que junto con, no solo mi equipo, sino también amigos, desarrollamos y ejecutamos el documental.
¿Por qué decidiste comenzar a estudiar esa profesión en que momento decidiste inclinarte por la parte de la producción de cortometrajes y trabajos audiovisuales?
En el colegio siempre estuve involucrado en diferentes ámbitos artísticos: la música, el teatro y la realización audiovisual. Fue en el momento de decidir qué hacer con mi vida, que descubrí la carrera y me encantó lo que podría lograr a través de ella. Como amante del cine y de las historias, encuentro en el audiovisual una posibilidad de hacer sonreír, de dar soluciones a los conflictos tanto individuales como colectivos.
“Decidimos que el mejor documental que podíamos hacer no era sobre la historia de Nueva Venecia – El Morro, sino el que se convirtiera en un elemento de reconstrucción del tejido social”.
¿Cómo nació la idea de grabar el documental “El morro, nuevas brisas de Venecia” cuantos constituyen tu equipo de trabajo?
La idea surge en el marco del desarrollo de una clase: taller de realización documental. Tras la conformación del equipo, Luna Andrade, la directora, nos dio a conocer un artículo de la revista Vice escrito por una amiga suya (Camila Tovar) que contaba un poco la historia de Nueva Venecia. Fue a través de ella que contactamos a María Isabel y empezamos a conocer más del tema; luego de enterados de la real situación que se vivió y se vive en el pueblo palafito, decidimos que el mejor documental que podíamos hacer no era sobre la historia de Nueva Venecia – El Morro, sino el que se convirtiera en un elemento de reconstrucción del tejido social.
El equipo está conformado por seis personas: Luna Andrade (Dirección) quien ha trabajado muy fuerte por sacar este proyecto adelante, su orientación ha sido fundamental para que todos en el equipo podamos dar los mejor de nosotros y plasmarlo en un excelente documental, también están Xiomara Martínez (Asistencia de dirección y Diseño Sonoro) Álvaro Salamanca (Dir. Foto), Marcela Arismendy (Montaje y Script), Yara Ruiz Thiriat (Animación, Sonido directo y Diseño sonoro) y yo, Juan Pablo Rico G. (Producción y diseño sonoro).
¿Por qué escogieron este tema?, ¿Cómo fue el proceso de llevarlo desde una idea inicial a un trabajo audiovisual terminado?
Fue en el momento de saber la historia de El Morro y de conocer a fondo lo que fue la masacre del 2000 para la comunidad, que decidimos no quedarnos en la simple realización de una historia narrada en el audiovisual sino un dispositivo de reconstrucción y de memoria histórica. El tema no sólo era un tema, era y es nuestra historia, nuestros hermanos de patria y nuestro país; el asesinato de las 39 personas en manos de paramilitares no es tan simple como suena, en el momento de entrar a hablar con la comunidad, de documentarnos con textos y otros audiovisuales nos dimos cuenta de cuán terrible fue para El Morro tal hecho: no fue el asesinato de las 39 personas, fue el asesinato de toda una comunidad con costumbres y toda una cultura detrás de ellas.
El proceso, en general, fue partir de la idea – premisa y empezar todo un proceso de investigación: búsqueda de fuentes bibliográficas, audiovisuales y finalmente trabajo de campo. Luego de esto, empezó el proceso de producción: búsqueda de financiación, cotizaciones, logística, etc. Finalmente se llevó a cabo el rodaje y la post-producción.
“Estando en rodaje, teníamos que hacer un plano con canoas y por dármelas de intrépido fui yo el que “conduje” la canoa y al no saber bogar bien me fui al agua”.
El personaje base de la historia es María Isabel Mendoza, al conocer y vivir la experiencia con los personajes de la historia ¿Qué fue lo que más te impacto?
Con María Isabel tuvimos una experiencia diferente, no sólo fue el trato con ella para la realización del proyecto sino que tuvimos la oportunidad de vivir en su misma casa, con su familia y rodeados de su cotidianidad y sus costumbres. En un principio me impresionó la fuerza y ganas de María Isabel por mantener viva su comunidad, más adelante lo que más me impacto fueron las ganas de toda la comunidad de seguir estando viva por medio de los colores de sus casas, de la música de Los Manga, del baile de negros y de la pesca.
Cuéntanos alguna anécdota que hayas vivido en medio de las etapas de producción.
En El Morro la única manera de transportarse es por medio de lancha o canoa. La mayoría de habitantes andan en canoa y no reman sino “bogan”, es una tarea difícil, es de práctica y de sangre. Estando en rodaje, teníamos que hacer un plano con canoas y por dármelas de intrépido fui yo el que “conduje” la canoa y al no saber bogar bien me fui al agua.
Con colores vivos en las fachadas de las casas, los habitantes tratan de darle vida al pueblo tras el pasado violento de Palafito.
Cuando llegaron hacer las grabaciones y entrevistas ¿Cómo encontraste al pueblo, a los habitantes que percepción tienen las nuevas generaciones de él y de la masacre que sufrió?
Nueva Venecia es un lugar hermoso, el hecho de estar en medio de la ciénaga lo hace un lugar diferente a la vista. Sin embargo es un corregimiento con muy poca cultura sanitaria; se encuentra mucha basura en el agua y los mismos habitantes la botan por doquier, aunque son conscientes del daño que causan y de sus aguas tan sucias, siguen derramando basuras al agua donde ellos mismos habitan.
Las personas son felices, viven cómodas dentro de su realidad social, pues lo tienen todo: un hogar, sus familias, sus trabajos. A pesar de lo anterior siguen estando muy dolidas por la masacre, pues se les metieron en lo más íntimo, en sus hogares, en sus familias, en sus vidas.
Las nuevas generaciones son totalmente, omitiendo al redundancia, nuevas. Con lo anterior me refiero que los niños que no vivieron, o vivieron muy chicos la masacre, son conscientes y conocedores del suceso pero no son dolientes de ello, recuerdan y conmemoran a las víctimas pero ahora son ellos los que ayudan a la reconstrucción del pueblo, son ellos los que se hacen partícipes en las celebraciones por medio de la cultura.
“En este proyecto que se quiere mostrar la “berraquera” de los habitantes de Nueva Venecia, las ganas de seguir viviendo como son y de donde son, con sus costumbres y elementos típicos”.
De forma resumida cuéntanos qué quieren contar con este trabajo audiovisual, ¿cuál es el objetivo que quieren lograr al momento que lleguen a la vista de los espectadores?
El principal objetivo del documental es ser visto, que personas nacionales o internacionales conozcan lo que es El Morro hoy en día y se recuerde el pasado para reconstruir y mejorar. Es a través de este proyecto que se quiere mostrar la “berraquera” de los habitantes de Nueva Venecia, las ganas de seguir viviendo como son y de donde son, con sus costumbres y elementos típicos. Más allá de la historia de El Morro, queremos también mostrar que la política no lo es todo, que muchas veces las comunidades se hacen las marginadas al no tener la suficiente ayuda del estado, pero es en realidad la cultura la que hace que sigan existiendo las diferencias raciales y étnicas.
Así como El Morro logra reconstruirse a través de la cultura y desde sus raíces, una Colombia también puede hacerlo al reconocer lo que es y empezar a trabajar en ello: una tierra llena de folclor, colores y personas llenas de sonrisas y dispuestas a salvar su comunidad.
¿De qué manera crees que su trabajo está aportando al proceso de paz que vive Colombia?
El documental no es sólo un proyecto que cuenta una historia, sino que es una herramienta de reconstrucción del tejido social y un dispositivo de memoria. La paz se vive desde las mismas comunidades cuando se adhiere a las raíces y a la cultura; El Morro – Nuevas brisas de Venecia es un proyecto que construye paz al mostrar paz en un lugar que pasó por la violencia.