Análisis: Colombia sigue anclada en el pasado

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No elimina trámites para crear nuevas empresas. Echa a patadas a quienes traen tecnología y conocimiento. Y el tema que ocupa al establecimiento son ‘las chuzadas’.

Por Rafael Sarmiento Coley

Es absurdo lo que ocurre en Colombia. El gobierno de Duque logró aprobar en el Congreso de la República un Ministerio –el número 18, el de Ciencia, Tecnología e Innovación–, que desde hace casi medio siglo existe en los países que dejaron atrás sus niveles de pobreza generalizada y absoluta, como China, Corea del Sur y Singapur.

Pero nunca es tarde para empezar. Y el haber nombrado para estrenar la Cartera mencionada a una científica, cerebro fugado por más señas, como Mabel Gisella Torres Torres, da un aire de esperanza de que, por fin, Colombia dejará de ser un país paquidérmico, desigual, corrupto, politiquero y, por desgracia, dominado por políticos de malas mañas, que, como puerca pollera, no deja el vicio de comerse los pollos, estos politicastros no pierden el vicio de las despreciables tácticas con sabor a mafia, como son las ‘chuzadas’, las amenazas y hasta los asesinatos a los contradictores.

Para ‘vender’ su imagen de innovador, el entonces candidato Iván Duque Márquez habló hasta el cansancio de la ‘economía naranja’, cuya base, como es obvio, es la tecnología y el conocimiento. Lo cual apenas es un enunciado. Porque todavía a la ministra María Gisella no le han dado las herramientas para empezar en firme su tarea. Por el contrario. Se encontró con el desolador panorama de las deficiencias de un Estado jurásico que quiere atraer empresarios con músculo financiero, tecnológico y avanzados en el conocimiento, y acaba de echar a patadas a una empresa multinacional con una plataforma exitosa para prestar el servicio de transporte individual de pasajeros (Uber).

Lo insólito es que el Estado colombiano se deja amedrentar de un sindicato con prácticas indeseables, como es la propiedad de miles de taxis en muy pocas manos (monopolio), malos salarios a los conductores y tarifas carísimas y a su capricho para el usuario. Más vergonzante aún es que Uber se va, no porque haya violado alguna ley colombiana, sino porque Andrés Barreto, Superintendente de Industria y Comercio (SIC), se dejó intimidar de los monopolios del taxismo.

Y, lo peor, en tantos años de presunta internacionalización de la economía, Colombia aún carece de una legislación clara y precisa que fije las reglas del juego para casos como el de la presencia de emprendedores foráneos que traen en el maletín la era del conocimiento, las nuevas tecnologías. Y se encuentran con un Estado amarrado al pasado. Sin garantías jurídicas. Como acaba de sucederle a Uber. Sin modernizarse en materia de tramitología para montar una nueva empresa en el país.

Andrés Oppenheimer con uno de sus libros más recientes, ‘Crear o morir’.

En Colombia se requieren 11 días y 34 trámites para montar una nueva empresa, lo que deja una ancha puerta abierta para la corrupción. Y, según el proyecto del Banco Mundial, Doing Business, en Singapur se requiere medio día y solo hay que hacer 4 trámites.

Nueva Zelandia es la campeona en facilidades y agilidad para montar una nueva empresa: medio día y 4 trámites. En ese listado le siguen Macedonia (1 día), Canadá, Hong Kong, Georgia, con dos días. Y Australia, Portugal, China, y Singapur, tres días.

Colombia seguirá rezagada

Otro obstáculo que ha impedido el desarrollo económico y democrático es el fatal centralismo que ha predominado desde siempre. Razón por la cual no ha de ser descartada, y ojalá sea otro de los puntos centrales de las movilizaciones de la sociedad civil, la propuesta del representante a la Cámara barranquillero de Cambio Radical, César Lorduy, de sacar siquiera seis de los 18 ministerios de la macrocefálica capital del país.

César Lorduy, representante a la Cámara de Cambio Radical, es el autor de la oportuna propuesta de despegar a algunos Ministros de sus poltronas en Bogotá.

Es inaudito que gobernadores, alcaldes, presidentes y gentes de las empresas de la periferia tengan que ir a hacerle antesala a un ministro o a un superintendente cabeza hueca para hacer cualquier trámite, por nimio que sea.

El Ministerio del Transporte debe estar en las ciudades portuarias. El del Deporte, en una ciudad deportiva como Cali o Barranquilla. El de Cultura, en Valledupar, Medellín o Cartagena. El día que el Estado colombiano acabe con ese indigno peregrinar del Estado provincial a la arrogante burocracia capitalina, estará dando el salto al verdadero sentido de Nación con sentido de patria grande.

Se dice que Rafaél Núñez también propuso trasladar la capital a Cartagena, argumentando que Colombia, al estar bendecida por dos mares, debía tener una capital costera.

Ejemplos globales

El ejemplo más notorio es Alemania, que antes de la caída del muro tenía dos capitales, Bonn y Berlín. En el momento de la unificación en 1989 la capital regresó a Berlín, pero se decidió dejar algunos ministerios en la antigua capital de Alemania Oriental, pues los ciudadanos tenían temor de que la ciudad perdiera la importancia que ya había adquirido.

En Bonn quedan los ministerios de Alimentación y Agricultura, Cooperación Económica y Desarrollo, Defensa, Educación e Investigación, Medio Ambiente y Seguridad Nuclear, y Salud.

Las demás carteras se encuentran junto con el parlamento, el icónico Bundestag, en Berlín.

En el mismo continente, los Países Bajos tienen dos capitales. Ámsterdam es la capital financiera y cultural mientras que La Haya es la sede de gobierno y centro administrativo del país. En esta última ciudad hacen presencia los Estados Generales de los Países Bajos, la Corte Suprema y el Consejo de Estado. Así mismo, la casa del rey Guillermo Alejandro, está ubicada en esa ciudad, así como los ministerios, las embajadas y organizaciones internacionales de la talla de la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y la Policía Europea (Europol).

En Australia, la capital fue escogida por consenso entre las dos ciudades más habitadas. Allí fue escogida Canberra como la capital administrativa del país, donde está el Congreso y el Gobierno. En 1913 fue escogida por las ciudades más grandes (Sydney y Melbourne), pues quedaba justo en el medio de las dos. Además, durante la segunda guerra mundial fue el lugar perfecto para la dirección del país, pues no se encontraba en un sitio costero.

Otro ejemplo se presenta en Turquía. Allí la capital del país es Estambul. Sin embargo, en 1923, tras la revolución, se estableció otra república en Ankara. Tras el regreso de la normalidad, el Senado y las sedes del gobierno se quedaron en Estambul, en la que es considerada la ciudad más poblada del país y el centro histórico y económico.

En Latinoamérica el ejemplo más destacado es Bolivia, país que declaró por Constitución a la ciudad de Sucre como su capital. Allí se encuentra todo el poder judicial, es decir, la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Judicatura y la Fiscalía General del Estado Plurinacional. Por otro lado, en La Paz se encuentran la residencia presidencial y la sede del Congreso. Sin embargo, la ciudad más poblada del país se llama Santa Cruz de la Sierra, considerada como el centro económico del país.

Otro caso en el cono sur es el de Chile. El Congreso, encargado de la creación y aprobación de leyes tiene sede en la ciudad costera de Valparaiso desde 1990, mientras que la sede presidencial, el Palacio de la Moneda, y las altas cortes están en Santiago.

Un vecino, Brasil, tomó una decisión de este calado en los años 60. Resulta que la capital hasta esa época era Río de Janeiro, la ciudad que en este momento es la segunda ciudad más poblada del país, después de Sao Paulo. Sin embargo, tras la mitad del siglo decidieron cambiar la capital a Brasilia con la intención de poblar la meseta central del país y aprovecharla.

En Sudáfrica se presenta una situación atípica. Es el único país con tres capitales. Pretoria es la capital administrativa, es decir, allí se ubica la sede del gobierno, dónde está el presidente. En Ciudad del Cabo hace presencia el Congreso. Y en Bloemfontein están las cortes. La decisión fue tomada luego de la fundación de la Unión Sudafricana, ya que cuatro provincias se disputaban la capital del país. Tras un acuerdo el país quedó distribuido en tres sedes. Últimamente algunos parlamentarios de Sudáfrica han propuesto trasladar el Congreso a la capital, ya que los ministros y funcionarios deben trasladarse a la sede del Legislativo cuando hay debates. Sin embargo, la propuesta no ha sido acogida.

Exportador de materias primas

Desde poco después de los tiempos de la colonia Colombia se quedó estancada como una nación exportadora de materias primas sin ningún valor agregado (commodities). Y el mejor ejemplo sobre lo que significa ese modelo de economía para un país como Colombia es que nunca dejará de ser un exportador de carbón hasta cuando la mina se acabe, como ocurrió con el algodón, y ocurrirá con el banano y la palma de aceite.

Y es que, como sostiene el analista y escritor argentino Andrés Hoppenheimer, en sus libros ‘Sálvese quien pueda´ y ‘Crear o morir’, y en el programa de un canal peruano ‘Animales sueltos’, conducido por Alejandro Fontino “estamos viviendo en una economía del conocimiento donde el trabajo mental ya vale más que las labores manuales. Miremos el caso de Apple, hace 10 años no tenía el valor que tiene hoy. Appel hoy tiene un valor de 800 mil millones de dólares en el mercado. O sea que vale más que el producto interno bruto de Argentina y varios otros países juntos”.

Y cada vez que la multinacional de la manzana mordida saca un nuevo producto, como el IPhone11, que dicen que es toda una revolución tecnológica super avanzada, su valor en el concierto mundial de las grandes compañías crece como la espuma.

¿Cuál es su fenómeno? Que cada día se está reiventando. No ocurre con Appel lo que le sucedió a la industria cinematográfica. Por no innovar, fue desplazada por Netflix.

La triste historia del café

Colombia es reconocida a nivel mundial por la calidad de su café, y es un exportador neto del grano. Además, hubo una larga etapa de la vida republicana que la economía colombiana se sostenía con las exportaciones cafeteras.

¿Cuál ha sido el inexplicable error del país que produce uno de los granados más apetecidos en el mundo’? Se quedó en la etapa primitiva rural y no entró a la era de la economía del conocimiento, del valor agregado. Por esa razón, según Oppenheimer, “una taza de café que se consume en Estados Unidos, Alemania o Japón le devuelve solo el 3% al productor del café. De los tres dólares que paga el consumidor por una taza de café en Estados Unidos, el 97% va al que hizo la ingeniería genética del café, el procesamiento, el marketing, planding. Solo un 3% al productor que sembró la mata, la cortó y tostó el grano”.

Asegura que todos estos países subdesarrollados “vivimos de las materias primas. Una camisa hecha en Perú. Made in Peru, cuesta 85 dólares en cualquier almacén de Miami. Nosotros la hacemos enterita y hasta la etiqueta con las barritas del precio. 8% vuelve a Perú. El 92% es el diseñador, el ingeniero textil que hizo el color”.

Y cita el sorprendente caso de Singapur, que no tiene ninguna materia prima y tiene los más altos niveles de vida. Mientras que los pobres son los más rico en petróleo, y carbón.

Los países pobres siguen viviendo del pasado. Los billetes de todos los países pobres tienen la foto de los próceres, libertadores. Singapur tiene en su billete de dos dólares con la foto de un profesor frente a sus estudiantes en plena calle. Ese es el principal valor agregado de Singapur: el conocimiento, la educación. Ese es el presente y el futuro con un pragmatismo sólido e irreversible. En cambio, los países latinos siguen obsesionados por el pasado y las ideologías y fanatismos religiosos y de toda índole. En Colombia la aguja del pensamiento político del colombiano medio se mueve como un cometa sin cola entre líderes mesiánicos y autoritarios como Uribe o Petro.

La caída del águila

No está demás incluir aquí el siguiente apunte de mucha actualidad: La prensa estadounidense acaba de contar lo que el ex presidente Jimmy Carter le dijo a Donald Trump durante su reciente entrevista sobre China. Esto es particularmente interesante. «Temes que China se nos adelante, y estoy de acuerdo contigo. ¿Pero sabes por qué la China se nos adelanta? Yo normalicé las relaciones diplomáticas con Beijing en 1979. Desde esa fecha, ¿sabe cuántas veces China ha entrado en guerra con alguien? Ni una sola vez, mientras que nosotros estamos constantemente en guerra. Estados Unidos es la nación más guerrera en la historia del mundo porque quiere imponer los valores estadounidenses en otros países. China, por su parte, está invirtiendo sus recursos en proyectos como ferrocarriles de alta velocidad en lugar de utilizarlos en gastos militares.

¿Cuántos kilómetros de trenes de alta velocidad tenemos en este país? Hemos desperdiciado $ 3 billones en gastos militares. China no ha malgastado ni un centavo por la guerra, y es por eso que nos supera en casi todas las áreas. Y si hubiéramos tomado $ 3 billones para instalar infraestructuras en los EE. UU., tendríamos un ferrocarril de alta velocidad. Tendríamos puentes que no colapsen. Tendríamos caminos que se mantengan adecuadamente. Nuestro sistema educativo sería tan bueno como el de Corea del Sur o Hong Kong.»

Lo que dijo Fidel

Claro que el difunto Fidel Castro era una esponja para absorber conocimiento de todo lo que leía, y, siendo un comunista confeso y sempiterno, teóricamente era ateo, más en el siguiente video, en un discurso en una Asamblea de la ONU en Nueva York, dibujó con enorme precisión todo lo que está ocurriendo con el deterioro del medio ambiente, la quema de bosques, la mortandad de seres humanos y animales silvestres. Un apocalipsis gota a gota, tal como lo anuncia la Biblia de la Santa Iglesia Católica, que a su vez también recoge textos de otras religiones.

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About Author

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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