«La Ley 100 fue lo más nefasto para la salud mental en Colombia»

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El exdirector Nacional de Medicina Legal, Juan Isaac, sugiere que tanto el presidente de la República como su sanedrín requieren de un psiquiatra de cabecera.

Por Rafael Sarmiento Coley

Colombia presenta hoy, a nivel mundial, uno de los más preocupantes índices de enfermos mentales, adictos a los sicotrópicos, maltrato infrafamiliar, feminicidios, tendencias suicidas, depresiones, ansiedades, angustias, estrés y abandono a los abuelos, como consecuencia de una serie de normas absurdas nacidas a partir de la desatinada Ley 100 de 1993, de la cual fue autor y ponente el entonces joven senador antioqueño Álvaro Uribe Vélez, y el presidente que la firmó fue César Gaviria Trujillo.

Esa bendita Ley dejó por fuera del tratamiento dentro del plan obligatorio de salud público a los pacientes del núcleo de la salud mental, “lo que incrementó de manera exponencial la población de ese sector, que en Colombia cada día es mayor, a pesar de que 10 años después hubo otra Ley que trató de corregir el daño causado, aunque ya era un poco tarde”, según Isaac Llanos.

Rosmery Christoph Rosales y el exdirector Nacional de Medicina Legal Juan Isaac Llanos.

En una rueda de prensa que concedió este martes en el ‘Salón Lluvia de Oro’ del Centro Terapéutico Reecontrarse, el médico psiquiatra, quien durante 26 años fue Director de Medicina Legal en el Atlántico, luego a nivel Regional y por último a nivel Nacional, considera que una de las principales causas de la descomposición social en el país es el descuido que se le ha dado a la salud mental a partir de la Ley Uribe (Ley 100).

Esa y otras normas similares que pasan por el tapiz de la Cámara y Senado sin mayor discusión, es lo que tiene al país patas para arriba. Un país con una clase adinerada insolidaria. Una sociedad intolerante, excluyente, amiga del dinero fácil porque es el mal ejemplo que ve en una de las clases dirigentes más corruptas de Latinoamérica, razón por la cual españoles, chilenos, mexicanos y brasileros consideran que es el paraíso del mundo para hacer negocios sucios.

Demasiados pacientes

Juanita Molina y Lucía Del Mar Gómez Flórez.

Isaac Llanos asegura que esa es una bomba de tiempo: el paciente psiquiátrico. Porque de ahí se derivan muchas anomalías graves, como la fácil tendencia a los sicotrópicos, a la violencia, al crimen y a estados de menor cuantía como la depresión, la angustia, la ansiedad, la desesperación y el estrés.

Y lo que es peor –un mal que recorre el planeta tierra—las tendencias suicidas–, que, según la Organización Mundial de Salud, causa 800 mil muertes al año (equivalente a la población total de Soledad, Atlántico).

A ese cuadro dantesco se suma el diabólico menudeo de la venta de cocaína, basuco, pepas y hasta heroína. En el caso del consumo de heroína en Barranquilla se ha comprobado que los vendedores comienzan regalando la primera dosis al potencial ‘cliente’, la segunda dosis se le entrega a mitad de precio, y la tercera ya es a precio completo. Es cuando el pobre paciente empieza a robarse el televisor, el computador, los relojes, los celulares, y todo de cuanto valor hay en casa. “Porque esa es la peor de las adicciones”, afirma el exdirector Nacional de Medicina Legal, quien hoy, junto con su esposa, Rosmery Christoph Rosales (gerente de la institución), Daniela Isaac médica especialista en psiquiatría, y Angélica Isaac psicóloga Infantil), atienden más de dos centenares de pacientes tanto en la sede en Barranquilla como en la clínica recreativa de Pradomar.

Los reporteros aprovecharon para preguntarle de todo a un veterano de 26 años como director de Medicina Legal y presidente de la Sociedad Colombiana Psiquiatría.

“Los políticos no lo saben todo”

Juan Ángel Isaac Llanos asegura que él no tiene nada contra los políticos, por cuanto “desarrollan una actividad humana muy noble, como la del médico, el sacerdote, el maestro de escuela o ustedes los periodistas. La diferencia está en que, por ejemplo, ustedes cuando se les presenta una cosa como el del estudiante Colmenares, asesinado en Bogotá en una noche de Brujas, al primero que consultan es a un psiquiatra, y mejor si este tiene alguna experticia en Medicina Legal. Del mismo modo un presidente de la República, un persona político de la talla de Álvaro Uribe, o de las mesas directivas de Senado y Cámara, deben contar con un psiquiatra de cabecera, para que no cometan locuras, torpezas producto de terquedades que son los embriones del estrés, la confusión, el desespero y el descontrol mental. Son esos momentos en que los grandes jefes políticos que tienen en sus manos nada menos que la suerte de millones de personas, requieren tomar decisiones con serenidad y paciencia. Así se evitarían decenas de muertes, heridos, inválidos y destrozos al comercio, al transporte y a la industria”.

Otro mal, el desamor

Mabel Morales, coordinadora de la rueda de prensa, y el anfitrión Juan Ángel Isaac Llanos.

Aunque poco se habla en los medios del tema, otro motivo de la violencia que ha estallado en estos tiempos en Colombia y en el mundo es la falta de amor de las parejas, que se juntan porque sí. Pero no por afecto, por cariño. Entonces cuando ella queda embarazada se siente sola, cuando es el momento más importante para la criaturita que lleva en su vientre, que, desde ese momento embrionario, pide afecto, cariño, mimos. “Ese ser, cuando despierte al mundo, será una persona mentalmente sana, amorosa, sensible, sentirá siempre amor por sus padres, por sus abuelos. Ahora lo más triste es que uno ve una escena en plena calle de un nieto insultando de muy mala manera al abuelo, y el pobre anciano indefenso se tiene que ir tal vez llorando por dentro. ¡Eso no puede ser! Tenemos que corregir esa tremenda injusticia con nuestros abuelos, nuestras abuelas, que siguen siendo, como en los tiempos primitivos, los sabios de la tribu”.

Las redes sociales y la televisión

Como era apenas justo, después de casi 5 horas de preguntas y repuestas, llegaron viandas y refrigerios.

El veterano psiquiatra, con más de 30 años de experiencia en el oficio, agrega otros dos elementos dañinos: las telenovelas que recrean el crimen, el narcotráfico, el incesto, la violencia, el engaño, la traición y la irrupción arrolladora como un tsunami de las redes sociales. Un fenómeno mundial que, sin lugar a duda, “dejará gravísimas secuelas en las generaciones futuras, cuando ya no estemos ni uste ni yo en este mundo de Dios”.

Puso de ejemplo a la mano la gravedad que vive Colombia en el orden social desde el 21 de noviembre con la denominada marcha N21 que no ha parado. Y no ha parado por la falta de voluntad política de una de las partes. Porque uno de los bandos está como esos jugadores de póker, aguantando el pulso hasta cuando el rival se rinda para, entonces, humillarlo.

Es en esas circunstancias en las cuales un buen psiquiatra podría aconsejarle que no se deje dominar por la soberbia de tahúr de la montaña. Lo haría entrar en razón, no con las goticas mágicas que tomaba Uribe cuando era presidente de la República, sino con la ciencia médico-psiquiatra y la sana medicina que modera el temperamento y despeja la inteligencia, que es lo que le ha faltado al Gobierno, a su Partido Centro Democrático y a su jefe máximo y padre putativo de la nefasta Ley 100, Álvaro Uribe Vélez, un paciente que de verdad requiere con urgencia de un buen psiquiatra para que no siga como perrito faldero todo lo que le pide Luis Carlos Sarmiento Angulo: que elimine Colpensiones para quedarse él como único jugador del sector pensiones con el Fondo Porvenir; que, si ya le quitó la mesada 14 a los pensionados, que ahora le quite la 13 para que queden con las miserables 12 mesadas. Lo de la eliminación de la mesada 14 se hizo violando de manera descarada, cínica y flagrante el derecho adquirido de todo pensionado que ha estado cotizando por más de medio siglo. En Colombia ninguna Ley es retroactiva. Uribe Vélez, sin embargo, ha tenido todo el poder del mundo para saltarse todas las leyes, incluso normas constitucionales como la no reelección.

Por eso es por lo que el médico psiquiatra Juan Ángel Isaac Llanos sugiere que todo presidente de la República, directores de partidos políticos y congresistas, deben pasar por el diván que puso de moda Sigmund Freud, padre del psicoanálisis. Con su método un buen psiquiatra de hoy podría extraerle de lo más profundo de su espíritu si desde niño tuvo tendencias cleptómanas, que, más adelante, se traduciría en un corrupto congénito que se deja sobornar de entidades como Odebrech, apoderarse de 1,5 billones de dólares por sobrecostos de Reficar, embolsillarse miles de millones con el plan macabro llamado ‘Bonos Agua’.

Además, un buen psiquiatra de cabecera sería excelente ayuda para un profesional que habla bien, que tiene el más profundo conocimiento de las falencias del país y que, lo más triste, sabe cómo solucionarlas. Pero tiene un pequeño dilema psiquiátrico: no sabe cómo esquivar la mirada autoritaria de su mentor político para que haga todo lo contrario. Ese es el dilema de la Colombia actual. La falta de un buen psiquiatra en la Casa de Nariño y en el Capitolio Nacional

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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