La crisis que afronta Colombia es obra de ‘Los asesinos económicos’

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Duque y Uribe no son más que unas marionetas del verdadero nuevo orden mundial que maneja la economía del universo como si fuera la finca ‘El Ubérrimo’.

Por Rafael Sarmiento Coley

Ahora le sale la otra pata al gato. Ocurre que el presidente Iván Duque y su mentor político el dos veces expresidente de la República y actual Senador, Alvaro Uribe Vélez, son, sin ofenderlo, unos perritos falderos que han vendido su alma al diablo, un satanás que ahora se denomina la banca multilateral. Ya sea el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico.

Como herencia de la época de la mafia siciliana e irlandesa en Estados Unidos, ahora la inmaculada –en apariencia– banca multilateral se ha nivelado por lo más bajo de la escala delincuencial, según lo narra en dos de sus más recientes libros, John Perkins, un gangster, sicario o mercenario ‘regenerado’, ya por encima del bien y del mal, viviendo de manera holgada con los abultados dólares que ganó en ese bajo mundo blanqueado con nombres pomposos como FMI, BM, Ocde. Unos verdaderos sepulcros blanqueados. Perkins, que ya pasó del octavo piso, teme poco que sus antiguos socios vayan a callarlo con un tiro de gracia en la nuca. Todavía él les es muy útil, pues es una especie de disco duro portátil en donde están, con pelos y señales, todos los magnicidios, todos los centenares de crímenes de personajes no de alto rango, atentados brutales para empanicar gobiernos y sociedades, y, como si fuera poco, la enorme cantidad de dinero y recursos naturales que le han saqueado a todos estos países, y los verdaderos ‘capos’ del comercio de la coca y de la morfina, los métodos de lavado confiable, el ‘banquero del diablo’ que maneja todas esas fortunas en paraísos fiscales confiables y leales a Estados Unidos, uno de los países más endeudados del mundo, pero protegido por las reservas que tiene a su servicio en los paraísos fiscales.

El nuevo orden mundial recurre a las tácticas de la mafia de los años 30 en Estados Unidos para apoderarse de las riquezas naturales de los países subdesarrollados.

John Perkins, quien confiesa que durante muchos años trabajó como ‘gansters’ o ‘sicario’ económico’ encubierto al servicio de poderosas entidades credticias mundial como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Ocde, en los dos libros que ha sacado a la luz pública cómo funciona esa oscura organización ‘invisible’ al estilo de la mafia que imperó en Estados Unidos en los años 30, 40 y hasta parte de los 60, tanto así que en algo tuvieron que ver con el asesinato del presidente de los Estados Unidos John Kennedy.

Y si no les tembló la mano para ultimar al presidente de la Nación más poderosa del mundo, eliminar al general Omar Torrijos, el hombre fuerte de Panamá, y a Jaime Roldós, el mandatario ecuatoriano que, al igual que el panameño no quisieron aceptar los negocios turbios de la banca multilateral bajo el mandato del denominado Nuevo Orden Mundial, a los «sicarios, mercenarios y gangster económico» lo de estos dos mandatarios del patio trasero gringo fue pan comido.

Fórmula sencilla

Los ‘sicarios económicos’ actúan en la sombra. Primero visitan el país que ya ha sido estudiado en forma minuciosa, para determinar el potencial de riquezas naturales que tiene. Ya sea petroleo, gas, oro, niquel, carbón o, en el caso del país asiático imperio histórico de la amapola, Entonces van y le ofrecen millones de créditos en dólares «para impulsar el desarrollo del país y lograr que las clases sociales tengan un mejor nivel de vida». Lo que ocurre es que esos grandes préstamos van amarrados a desarrollo de industria pesada, infraestructura vial, aeropuertos de extrema dimensión, represas supermillonarias, plantas para procesar sus riquezas naturales como el petroleo o el carbón que por lo general lo exportan en  bruto.

Entonces los sicarios, mercenarios o gangster económicos les proponen, que tramiten otros créditos –que ellos mismos ayudan a agilizar–para instalar la nueva infraestructura para que no sigan exportandolos ‘comodities’ en bruto, sino productos con un valor agregado.

Como todo ello es un sofisma bien preparado, es inevitable que estos países se queden sin el pan y sin el queso. Es decir, sin los recursos naturales no renovables, y sin ingresos fuertes para abonar a la abultada deuda. Es ahí en donde entrar a operar con mano dura los sicarios económicos: o entregar los recursos naturales para que los exploten las grandes compañías en las cuales tienen acciones la banca multinacional, o se genera un golpe de Estado para montar a un calanchín que, de manera previa, ya ha ha sido preparado, adiestrado, y con el consabido y obvio lavado dde cerebro.

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