No confíes

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La política en el capitalismo es un negocio donde importa el dividendo, no el ser humano.

EL COMENTARIO DE ELIAS

Por, Jorge Guebely

Si perteneces a la clase media o baja, no confíes en los políticos, especialmente, en los de derecha. La política en el capitalismo es un negocio donde importa el dividendo, no el ser humano. Donde el político se vende al mejor postor convirtiéndose en súbdito de los poderosos y amo de los débiles a los que trata con desdén y sin conmiseración. Marx sigue vivo, las luchas de clases todavía son el motor de la historia.

Y más a la derecha y más sumiso el político. Mayor su desdén por las clases media y baja. Enemigo civilizado. Peligroso porque sonríe como amigo siendo enemigo; promete confort, pero promueve miseria; promete la paz, pero promueve la guerra; promete vida, pero promueve la muerte material y humana. Diseñado socialmente para la ignominia, es un locuaz de cerebro contaminado, un emotivo de corazón disecado. Jactancioso con los débiles y dócil con los poderosos, derrochón con lo público y bacteria en la corrupción. Auténtica decadencia humana en el canibalismo capitalista.

Tampoco confíes en los organismos de seguridad del Estado. Están creados para defender con las armas los grandes bienes de la gente de bien-es. Mucho menos en el ejército nacional, hay criminales infiltrados en sus altas esferas. No olvides que el Estado moderno se comporta como una finca gigante con varios dueños y dos poderosos capataces: el capataz político y el capataz militar. Uno dispara balas, el otro dispara leyes, todo por defender los grandes negocios de los grandes poderosos, no el surgimiento de un nuevo y más humano ser humano.

Mucho menos confíes en las elites económicas, nacionales e internacionales. Enemigos visibles con rostros invisibles. Capitales financieros y capitales industriales, bancos y multinacionales, conservadores y liberales, devoradores de dividendos y de seres humanos pobres. De allí surge la próxima reforma tributaria para exonerar a los empresarios de pagar impuestos por $16 billones; también la reforma pensional para montar un lucrativo negocio a las elites financieras del país, y la reforma laboral para premiar al empleador y castigar al empleado. Su voracidad desmesurada promueve el empobrecimiento desmesurado de las clases media y baja.

Si eres de clase media o baja, te toca confiar menos en los políticos y más en ti. Salir a las calles para exigir justicia como lo hizo recientemente el pueblo chileno y el ecuatoriano. Salir por un Estado más justo, más incluyente, más humano. Un Estado que no surgirá jamás ni de las elites económicas, ni de sus políticos, ni de sus militares.

jguebelyo@gmail.com

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