El Congreso tumbó al Mindefensa Botero

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El veterano dirigente gremial tuvo que irse avergonzado sin ser del todo culpable. La culpa es de quienes lo nombraron en el cargo.

Por Rafael Sarmiento Coley/EFE/RCN

Bogotano, 71 años, abogado y osado comerciante de abalorios, exportador de flores, 50 años dedicado al comercio y 16 de ellos como presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), a Guillermo Botero jamás en su vida se le había pasado por la mente ser algún día Ministro de Defensa de Colombia.

“¿Cómo? ¿Yo Ministro de Defensa, si nunca he tenido en mis manos ni un revólver hechizo?”, habría pensado él cuando a sus oídos llegó el run run de que, por sugerencia sutil del expresidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez, el entonces electo presidente de la República, Iván Duque Márquez, lo tenía en la lista para ocupar tan estratégica Cartera.

El dimitente ministro de Defensa Guillermo Botero (izquierda), y el senador Roy Barreras el citante del debate que empezó este martes y concluyó el miércoles con la renuncia del minindefensa. En el recuadro, carta de renuncia y pruebas presentadas por Barreras.

Y, en efecto, así ocurrió. Si el sanedrín de la oposición que cada día tiene más fuerza en el Congreso de la República, hubiera tenido pensamientos oscuros, sin duda habría calificado aquel nombramiento como una estrategia perversa para que los grupos armados al margen de la ley (llámense Bacrim, narcotraficantes en ascenso, mercenarios al servicio de los carteles de México y Estados Unidos), el ELN y las disidencias del las Farc, tuvieran más libertad de acción.

En el gráfica la lista de los 11 presuntos guerrilleros dados de baja, entre ellos 8 menores de entre 12 y 17 años de edad, más una menor de 8 años cuyo cuerpo no ha aparecido.

De esa manera, quienes consideran que los problemas del país se solucionan a sangre y fuego, tendrían a la mano la justificación plena de la urgencia de triplicar el presupuesto para ‘la defensa de la democracia’, de enemigos que se arropan con la misma sábana.

El respetable señor Botero, a sus 71 años, cansado de tanto trabajar en el agitado pero incruento mundo del comercio, no tuvo esa malicia indígena para sospechar que, de hecho, iba a salir chamuscado de ese Ministerio, en momentos en que el ajedrez político colombiano está recomponiéndose porque, aquellos que estaban engreídos y arropados por la traicionera soberbia, han venido de capa caída y el último golpe que los dejó la borde del nocaut lo recibieron en las urnas el 27 de octubre. Quedaron como ellos tienen en este momento al país: descuadernados.

Lo tenebroso fue que, utilizado al muy respetable señor Botero como fusible, se quemó, lo quitaron, y ahora justificarán poner “a un macho, a un verdadero Ministro de Defensa con pantalones, que no le tiemble la voz ni el pulso para ordenar arreciar la acción contra los bandidos que son realmente los responsables de todo, porque fueron ellos quienes mataron a esos pobres niñitos”.

Y, ahí sí, sálvese quien pueda. Que Dios nos coja confesados. Como, sin lugar a duda, la política en Colombia es tan atípica, lo más seguro es que ahora arrecie el debate desde los bombarderos de la Casa de Nariño contra “esos infames que con sevicia y exageraciones, más una que otra calumnia, masacraron a un hombre honorable que se dignó ponerse al servicio de la Patria en tan alto cargo”.

Es cierto. El señor Botero no debe sentirse derrotado. Sale, eso sí es inevitable, con su dignidad afectada. Pero con la cabeza en alto. No llegó al cargo con dobles intenciones, por ejemplo, usarlo como trampolín para llegar a la Casa de Nariño en reemplazo de Duque, como Juan Manuel Santos que fue un Mindefensa al estilo del Oeste Americano para caer en paracaídas en la Presidencia de la República. ¡Ese sí supo para qué era el poder del Ministerio de Defensa!

¿Quién amaina el dolor de esas madres?

Todo este desbarajuste ocurre a raíz de la masacre de ocho menores en un bombardeo militar que, como pocas veces en un país acostumbrado a ver correr ríos de sangre, estremeció a Colombia.

Y lo que más golpeó las entrañas del país fue el dolor de las madres de esos niños despedazados por los bombazos, y sin que se les permitiera siquiera recoger los restos de sus hijos para darles cristiana sepultura, aunque fuera acomodando pedacito por pedacito en un ataúd de palo sin pulir y con una cruz atada con bejucos ante la falta de clavos.

El dimitente ¿O dimitido? Ministro de Defensa, con voz afectada, acompañado de una junta militar, durante una rueda de prensa este miércoles en Bogotá, afirmó que todas las operaciones militares que se desarrollan en el país cumplen con el Derecho Internacional Humanitario (DIH), después de que se denunciara en el Senado un bombardeo en el que murieron siete menores de edad.

El viacrucis del ministro de Defensa comenzó este martes al asistir a una audiencia en el Senado por una moción de censura, citada por el senador Roy Barreras, quien lo responsabiliza por la ola de violencia en el departamento del Cauca.

Durante el intenso debate se desveló que, en efecto, al menos ocho menores murieron en un bombardeo militar contra un campamento de un grupo disidente de las Farc.

«El día de hoy en reunión con el señor presidente de la República para analizar la actual coyuntura política, se acordó que lo más conveniente era presentar renuncia al cargo de ministro de Defensa Nacional», reza un comunicado oficial de su despacho.

Roy Barreras, el congresista que fue uno de los citantes a este debate, indicó que pese a que en un principio se dijo que en las acciones contra ‘Gildardo Cucho’, jefe de las disidencias de las Farc en zona rural de Puerto Rico hubo 14 guerrilleros muertos, nunca dijo que entre las víctimas habían diez menores de edad.

Barreras indicó que al hacer una revisión de los comunicados de prensa y las declaraciones que rindió a diferentes medios sobre este operativo nunca se mencionó la existencia de menores de edad entre los abatidos.

«Esconderle estas muertes a Colombia es suficiente para que este Senado lo censure», precisó el congresista en su extensa intervención.

 

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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