Duque pensaba que la marcha era ‘puro paro’

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Comenzó al revés, reuniéndose con el poder económico, pensando que la protesta social se aguantaría la ‘negreada’ hasta marzo.

Por Rafael Sarmiento Coley

Al ver que el pueblo enardecido no suspendía su legítimo derecho a la protesta por la crisis económica que afrontan las clases populares, el presidente Iván Duque enderezó el camino y, de manera inesperada, citó para este martes a los organizadores del paro, a quienes calificó como “interlocutores en cita de la ‘gran conversación nacional’”.

Y es que Duque, a pesar del triste saldo de muertos y heridos, no le había dado la debida magnitud a la protesta de la sociedad civil, enfurecida por tantas mentiras del gobierno y sus tutores y sanedrín, con respecto a los nefastos proyectos de reformas tributaria y laboral, en los cuales hay artículos infames contra los jóvenes colombianos que tendrían que ingresar al mercado laborar sin prestaciones sociales y sin cotizar para pensión, porque serían ‘enganchados’ a trabajar por horas.


Además, tanto a los jóvenes como a los ‘viejos’ trabajadores, los proyectos perversos salidos de la mente del ‘genio de la maldad’, el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla (quien todavía no ha devuelto a los 117 municipios que estafó por la suma de casi un billón de pesos con los fantasmales ‘Bonos Agua’), les quitan de un solo golpe el pago por recargo nocturno, el pago doble de dominicales y festivos.

La ‘ñapa’ de la mezquina dupleta del senador Álvaro Uribe Vélez y su carnal ‘Sancho Panza’, el Minhacienda, no conformes con haberles quitado dos mesadas a los pensionados, ahora tienen en su mente diabólico crear un ‘paquete gordo’ para vender al mejor postor todo lo poco que le queda al Estado, como Colpensiones, para que pase a manos de Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Son títeres de la banca multilateral

Toda la crisis social de los países de América Latina –en especial Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina y Chile—es consecuencia de las presiones de la banca multilateral (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y la Organización para la Cooperación del Desarrollo), que, como buitres hambrientos están encima de gobiernos enclenques o corruptos que de manera fácil caen en las garras siniestras de los ‘cobradiarios’ del Nuevo Orden Mundial.

Por eso la actitud tonta de Duque tras las primeras horas de los cacerolazos fue cerrarse a la banda, asustado, abrazado a banqueros y demás empresarios y dándole más poder al pie de fuerza militar para que cerrara el paso a la protesta de manera no tanto brutal como criminal. Porque si bien es cierto que un policía perdió el ojo y otros 15 salieron con pequeños rasguños, del lado de la sociedad el saldo de muertos -cifras no oficiales- es de cerca de 18 entre hombres, mujeres y niños- y unos 450 heridos, entre ellos el niño Dilán Cruz, a quien un miembro del desalmado Escuadrón Móvil Antidisturbios (el terrorífico Esmad), le disparó una bala de oxígeno que se le anidó en el cerebro y lo tiene entre la vida y la muerte.

No buscó a interlocutores válidos

La actitud inicial del mandatario nacional fue desacertada. Sin duda, detrás de esa conducta estaba la sombra siniestra del partido de ultraderecha que lo llevó al poder.

En esos tensos momentos de la noche del jueves y el viernes, lo que flotó en el ambiente como una maldición es que Duque estaba envalentonado y había dado la orden a la Fuerza Pública de repeler el movimiento de protesta a sangre y fuego. Tal vez alguien de buena caridad le recordó que, por una conducta similar en los años 50, fue derrocado el golpista y único dictadorzuelo que ha tenido Colombia en todos estos años, general Gustavo Rojas Pinilla.

Aún así, Duque siguió dando muestras de que el tal paro le valía un pepino. La mezquindad por encima de la sensatez. La represión brutal en vez del diálogo. Ignorar a los interlocutores válidos, como lo son los líderes de la protesta pública, y reunirse en cambio con los detentadores del poder económico; luego con los gobernadores y alcaldes electos. De manera desafiante dijo que con los líderes sociales hablaría “por allá en marzo”.

Es que cometió la torpeza de ignorar inclusive a su legítimo interlocutor válido, como lo es el Congreso de la República, que, junto con el Poder Ejecutivo y el Judicial, representa el trípode sobre el cual se sostiene un Estado democrático, social de derecho. Es el poder Legislativo que, además, tiene la responsabilidad de ejercer el control político.

Recapacitó a tiempo

El presidente Duque parecía un hombre sordo, ciego y mudo ante los organizadores de las marchas. Hasta cuando tal vez algún espiritu noble le habló al oído desde el más allá y le hizo caer en la cuenta del grave error que estaba cometiendo. En realidad, más que un error, era una estupidez que por poco le cuesta el puesto, sin que ni siquiera su mentor político, el todopoderoso senador Álvaro Uribe, hubiera podido salvarlo.

En esas condiciones, a Duque lo salvó la campana, cuando estaba a punto de un nocaut. Este martes inicia “un espacio que pretende generar confianza entre ciudadanos y sus instituciones”. De tal manera que admitió reunirse con los sindicatos de los sectores que convocaron a paro.

En efecto, el mandatario comienza, como debió ser desde un principio, con lo que denominó la “conversación nacional”, luego de una jornada del paro, para escuchar a los diversos sectores y definir una agenda que permita superar las dificultades que afronta el país.

“Les dije a los colombianos, hace dos días, que Colombia necesita abrir una gran conversación plural, es una conversación de todos y con todos”, explicó.

Insistió en que empezaba este espacio porque pretende generar confianza entre ciudadanos y sus instituciones, y construir una hoja de ruta que acelere el trabajo para cerrar la brecha social en el país.

A los alcaldes les dijo que lo que se busca es hacer más visible cuáles son las preocupaciones de cada región e incluir esas propuestas en una conversación nacional para enriquecer los proyectos que están andando y consolidárlos.

Los ejes

Por ello, Duque definió que serán seis grandes ejes de discusión. El primero es transparencia y lucha contra la corrupción, mediante el cual se busca acelerar los mecanismos que permitan garantizar que los recursos públicos y privados tengan un uso legítimo, priorizando el bien común.

Luego viene educación: el país del conocimiento y el cierre de brechas sociales, con el que se pretende que la cobertura universal y de calidad sea compatible con mayor nivel de gratuidad y que haya desarrollo de educación digital.

El tercer eje es paz con legalidad, para llegar a las zonas más afectadas por la violencia y garantizar el desarrollo rural, la protección a la vida digna y evitar las actividades ilegales.

Otro es medioambiente, mediante el cual se busca preservar la biodiversidad y luchar contra el calentamiento global y la polución.

El quinto es el fortalecimiento de las instituciones, que se centra en el respeto a nuestra Constitución y la ley.

El último es crecimiento con equidad, para fortalecer la producción, generar más inversión, producción, empleo y desarrollo.

Ya entrando en la parte operativa, se definió que cada uno de esos ejes tendrá un moderador que se encargará de coordinador y darle credibilidad para el avance. No serán personas del Gobierno.

Es así como ya trascendió que el de Educación tendrá como moderador a Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional. Mientras tanto, el de Crecimiento con equidad estará a cargo del exdirector de Portafolio Ricardo Ávila y de Beethoven Herrera.

El de Lucha contra la corrupción lo liderará Nicolás Uribe, designado director de la Cámara de Comercio de Bogotá. En el Diálogo con los mandatario electos, el jefe de Estado informó que de inmediato comenzará a moverse con estos temas.

Es así como ya está definido que este martes comienza la conversación sobre crecimiento con equidad, el miércoles seguirá con educación y el jueves con el asunto relacionado a la transparencia.

Diálogo social

Duque dijo que el objetivo del diálogo social con los mandatarios locales “es llevar muchos de estos anhelos a sus planes de desarrollo y apoyarlos desde el Gobierno Nacional para producir efectos en lo que son reclamaciones” de la ciudadanía.

“La conversación que nosotros queremos abrir es una conversación absolutamente plural: para los que marcharon, para los que no marcharon, para la mayoría silenciosa, para los que votaron por ustedes y para los que no votaron por ustedes, para los que votaron por mí, para los que no votaron por mí”, dijo el jefe de Estado.

Insistió en que la metodología le permitirá llegar permanentemente a los territorios escuchando a los ciudadanos. En esta tarea, Duque estará acompañado de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y de Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia, quien será el coordinador.

Así será la conversación

Diego Molano dijo que para llevar a cabo este diálogo social se harán tres tipos de conversaciones: encuentros con los ciudadanos, encuentro con sectores y conversaciones en las regiones.

Explicó que para ello se formularán invitaciones a todos los colombianos, particularmente a estudiantes, juntas de acción comunal, indígenas y campesinos, entre otros.

“Tendrá una plataforma tecnológica que permitirá organizar, compilar y sistematizar los aportes de todos los ciudadanos para que de esta manera esto sea una construcción colaborativa, eficiente y transparente”, dijo Molano.

Dijo que hay tres principios que orientan esta conversación: el rechazo a cualquier tipo de violencia, el respeto a las instituciones y una conversación para escuchar, proponer y actuar.

 

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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