Colombia está bajo todas las tormentas

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Es el momento propicio para que la sociedad civil aproveche y, sin remordimientos, abandone el ‘petrismo’, el ‘urbismo’ y mire hacia un líder inspirador de la unión y que no divida.

Por Rafael Sarmiento Coley

Carlos Lleras Restrepo, el hombre que maquinó el plan de cerrarle el paso a Evaristo Sourdis.

Los futurólogos sostienen que, en momentos en que un país o un continente están bajo todas las tormentas, es la hora precisa de emprender los cambios profundos, no simples ‘cambios radicales’, que, al fin y al cabo, causan controversias y meten el dedo en la llaga de algún inesperado adversario.

En efecto, en estos momentos todas las tempestades imaginables están encima del espacio sideral colombiano, por culpa de la polarización de la política, la corrupción a todos los niveles, el descontento social generalizado,  la infame desigualdad entre pobres y ricos, los altos índices de desempleo, las miserables trampas que desde el Gobierno quieren introducir en los proyectos cruciales que presentan al Congreso de la República, y un gobierno que no marcha y se encuentra con los más bajos niveles de aceptación.

¿Qué hacer en momentos como estos? Un célebre mánager de béisbol de las Grandes Ligas, como Tom Lasorda, contra viento y marea, así la tribuna arme un zambapalo, le pide la bola al pitcher y pone en el montículo a un lanzador joven, fresco, inteligente, capaz de comprender el grave momento por el cual pasa su equipo. Tiene que ser un pitcher que tenga ‘mística ovalada’, como decía el difunto Edgar Perea.

Tiene que ser un hombre del Caribe

Misael Pastrana Borrero, lo colocaron en la Presidencia como a Iván Duque.

Todos los presidentes colombianos de los últimos 127 años han sido bogotanos, boyacos, antioqueños, caucanos, santandereanos. Ninguno del Caribe colombiano.

El último costeño que estuvo a las puertas de ser presidente de Colombia fue el sabanalarguero Evaristo Sourdis. En 1970, cuando terminaron los 20 años del pacto del Frente Nacional, al cual se llegó para taponar una disputa sanguinaria entre liberales y conservadores, le toca el turno al Partido Conservador.

Y en ese momento el dirigente nacional con el mejor perfil para que su partido lo ungiera por unanimidad como su candidato para que fuera el último presidente del Frente Nacional, era Evaristo Sourdis, para reemplazar al liberal Carlos Lleras Restrepo, tío de Germán Vargas Lleras.

Todo estaba listo para la designación del líder costeño. Contaba, de labios para afuera, con el respaldo unánime de todos los delegados conservadores del Caribe colombiano, más una mayoría respetable de voceros del interior, cansados de la ‘dictablanda’ de los sempiternos jefes ‘históricos’ de las dos colectividades tradicionales.

La temible doña Bertha

Uno de los jefes naturales del Partido Conservador era el expresidente Luis Mariano Ospina Pérez, de origen antioqueño, casado con una antioqueña de racamandaca, doña Bertha Hernández de Ospina, escritora y temible por su venenosa columna ‘El Tábano’, que publicaba en uno de los diarios capitalinos. Era la ‘tumba ministros’ de la época. Era una pluma llena de cicuta. Y ella, para esa época, tenía como niño pechichón, a un muchacho nacido en Neiva, la capital de Huila.

Ese muchacho, Misael Pastrana Borrero, era tal cual, lo que fue hace dos años, Iván Duque. Alguien sacado del cubilete del mago presidente del partido Centro Democrático, el antioqueño pura sangre Álvaro Uribe Vélez, quien ha sido dos veces presidente de la República; señaló a dedo a su sucesor, Juan Manuel Santos, quien tan pronto llegó a la Casa de Nariño le hizo pistolas.

Y a la brava hizo elegir a Duque presidente, sin reunir las capacidades y cualidades que demanda tal responsabilidad.

En el caso del final del Frente Nacional en 1970, se daba por descontado que el conservatismo escogería a Sourdis, y lo presentaría ante el Partido Liberal, para que saliera elegido sin obstáculos. Ocurrió lo inesperado. Doña Bertha llevó de la mano a su esposo Ospina Pérez al despacho del entonces mandatario nacional Carlos Lleras Restrepo y le dijo que cómo permitir que un corroncho que no tenía ‘formación ni origen presidencial’, fuera el último mandatario del Frente Nacional.

Lleras Restrepo, un político sagaz, que le debía muchos favores a doña Bertha en momentos en que a su hijo Lleras De la Fuente le hicieron un escándalo de la madona por un lujoso carro que se trajo como menaje al renunciar a un cargo diplomático, acordó con ella y su manso esposo que él arreglaría el problema.

Y, en efecto, consiguió que dos de los delegados conservadores del departamento del Atlántico, se ‘sabalearan’, después de que ambos habían recorrido, a bordo de un plancho, el Río Magdalena de cabo a rabo como bomberos mayores de la candidatura de Sourdis. ¿Quiénes fueron los Judas barranqulleros? Sus nombres quedaron en letras de molde en un libro biográfico explosivo del cucuteño, Carlos Augusto ‘El Tigrillo’ Noriega, que se desempeñó como ministro de Gobierno de Lleras Restrepo.

Porque, como era de esperarse, todo lo que nace torcido, muere torcido. ‘El Tigrillo’ sabía de primera mano de la ‘jugadita’ que hizo su jefe Lleras Restrepo para ‘torcer’ a los dos delegados barranquilleros, para que traicionaran a Sourdis y votaran, en la convención conservadora, por el postulado por doña Bertha, Misael Pastrana, quien a la postre fue el escogido.

Se sabe quiénes fueron los dos ‘Judas’ barranquilleros que impidieron que en 1970 un Costeño volvería a ser Presidente de la República, luego de la hegemonía interiorana desde los tiempos del cartagenero Rafael Núñez Moledo, llamado ‘El Pensador’ de El Cabrero, barrio-finca de su segunda esposa, doña Soledad Román, en donde vivió casi toda su vida. Y allí murió el 18 de septiembre de 1894, el mismo día en que había nacido en la misma Cartagena, 69 años antes.

Por respeto a las familias de los ya difuntos dirigentes conservadores barranquilleros no es necesario puyar el ojo de sus deudos. Lo que pasó, pasó.

Gustavo Rojas Pinilla ganó hasta las 4 de la tarde. Perdió en un ‘chocorazo’ a la una de la madrugada.

Y lo que vino después, es el fiel reflejo de las cosas cuando nacen envenenadas. Tan pronto se supo que el candidato escogido por los conservadores era un hombre sin tradición política, sin experiencia administrativa y sin el perrenque que se requiere para manejar un país tan arisco como Colombia, el exdictador general Gustavo Rojas Pinilla, quien había regresado del exilio y recobrado sus derechos políticos, se lanzó como candidato disidente. Independiente. Con tan buena suerte que arrastró a toda una legión de la juventud inconforme por el daño que le había causado a la política colombiana la repartija o alternación en el poder durante 20 años, entre liberales y conservadores.

La mayoría de esos jóvenes eran de los departamentos del Caribe colombiana, en venganza por la traición que le habían causado a Evaristo Sourdis. El 19 de abril, día de las elecciones, el pueblo colombiano se acostó convencido de que había ganado Rojas Pinilla. Fue una pesadilla. Porque Lleras Restrepo a la una de la madrugada inventó hacer un nuevo conteo de votos porque faltaban datos de muchos municipios del Huila, de donde era oriundo Pastrana Borrero, y de Neiva. Con semejante ‘chocorazo’, Rojas Pinilla terminó perdiendo por menos de 100 votos. Y de todo eso fue testigo ‘El Tuigrillo’ Noriega, lo que contó con pelos y señales en su libro testamento.

El samario Jaime Bateman, cofundador del M-19.

De esas tramoyas nació el movimiento rebelde M-19, una vertiente sólida y mayoritaria de las Juventudes Comunistas (Juco), lideradas por Jaime Bateman, Carlos Toledo Plata, Carlos Pizarro Leongomez, Germán Rojas Niño, Gustavo Petro, Antonio Navarro Wolff, Andrés Almarales, Rosemberg Pabón, Alfonso Jacquien, Iván Marino Ospino y otros muchachos, en su mayoría costeños, emputados por la traición a la región con el caso Sourdis.

Núñez y sus 4 periodos

Rafael Núñez, el último presidente costeño hace 127 años. Pero impuso el récord de 4 periodos presidenciales, una Constitución de 105 años (la que más ha durado en el país), el Himno Nacional y gobernar desde su casa-finca El Cabrero en Cartagena.

Después de haber recorrido medio mundo, de haber palpado cómo esos países avanzaban a todo tren con la industrialización los trenes, las carreteras, el comercio, la banca, regresa a Cartagena y se encuentra a una Colombia en el más insufrible atraso. Sin una sola fábrica, pobreza en el campo, sin minería, sin exportaciones. Un país en ruinas.

Se metió de cabeza en la política nacional, después de haberse desempeñado como congresista, embajador y ministro, se lanzó a la Presidencia de la República por primera vez en 1880 y ganó. Entonces eran dos años. No alcanzaba para nada, en una Colombia que, bajo el mandato de la Constitución de Rionegro de 1863, estableció el régimen federalista que convirtió al país en un bulto de canela.

En su primer mandato Núñez fundó el Banco Nacional (hoy Banco de la República), pasó del dinero en oro, al papel moneda e inició la construcción del Canal de Panamá y de numerosos ferrocarriles. Todo un visionario caribeño.

Su segundo periodo fue en 1884, y le tocó afrontar la derrota del Partido Liberal en la Batalla de La Humareda frente al Partido conservador. Fue cuando desde el balcón del Palacio presidencial pronunció su célebre frase: “La Constitución de 1863 ha dejado de existir”.

Su tercer periodo fue en 1887, y su cuarto periodo fue en 1892, dos años antes de su muerte. Dejó como recuerdo imperecedero del genio pensador de El Cabrero, el Himno Nacional de Colombia; convocó a una Asamblea Nacional Constituyente en donde él mismo redactó los artículos más trascendentes de la Constitución de 1886, sancionada el 5 de agosto de 1886, vigente hasta 1991, con algunos pocos cambios.

Ya no más petrismo ni uribismo

Uno de los tantos paquetazos del minhacienda Alberto Carrasquilla es su tramposo ‘holding para privatizar lo poco que le queda al Estado, entre tantas otras cosas, Colpensiones, para entregársela al tiburón mayor, Carlos Sarmiento Angulo.

Bajo todas esas tormentas actuales, ya está bueno de la poralización entre petrismo y uribismos. Hoy, en el ‘reino’ de los influencer’ (Uribe se trajo a los mejores de Europa y Estados Unidos, y Petro no se quedó atrás. Duque hizo lo mismo). Y todos ellos no hacen más que intercambiar insultos, noticias falsas. Mentiras sobre el veneno que llevan los proyectos que presentan al Congreso.

La sociedad civil está mamada de esa polarización, porque tienen la firme convención de que, desde ambos bandos, han contratado mercenarios bien pagados, expertos en generar caos de parte y parte para que el país se atemorice, la juventud está empanicada, pero lucha con valor.

La economía está vuelta añicos. Los ricos están quietos porque su plata está segura en los paraísos fiscales. Los inversionistas extranjeros que pudieron salir a tiempo, ya volaron. Y los que pensaban venir a invertir pensando en la estabilidad del país, corrieron a mirar hacia otros países.

La inmensa movilización que está en las calles ya se mamó del petrismo, del uribismos, del Gobierno y del Congreso que da bandazos. Tampoco ven a Germán Vargas Lleras como el relevo para estos momentos de tormenta. Ya él perdió su cuarto de hora.

Es la hora de la Costa Caribe

En esas circunstancias aciagas, no puede la Costa Caribe Colombiana desaprovechar la oportunidad de sacar un bateador designado, con juventud capaz de trabajar 18 horas al día, sin descanso los fines de semana, ni vacaciones cada año. Una persona que tenga neuronas frescas y energizantes. Que cuente con un vicepresidente que no parezca una marciana como la coequipera de Duque que vive metiendo las patas.

La Costa tiene en estos momentos al mejor Alcalde del país, Alex Char, reconocido a nivel internacional. Invitado a respetables escenarios para que cuente cómo hizo para transformar a Barranquilla. Designado miembro de la junta directiva de una de las universidades más acreditadas de Estados Unidos. Aplaudido por todos los alcaldes y gobernadores entrantes, en un foro en Santa Marta, en donde él les dictó la charla sobre cómo había sido el milagro de la transformación de Barranquilla. Y todos los asistentes, al unísono, exclamaron “¡Estamos contigo, Alex, para lo que sea!

¡Cómo no recurrir a un candidato con ese perfil exitoso, que en dos períodos suyos y uno de su coequipera y actual gobernadora del Atlántico electa -Elsa Noguera- cambiaron totalmente a Barranquilla!

Es una necesidad apremiante, antes de que la situación en Colombia empeore. Porque la brutalidad de la Fuerza Pública, y en especial del salvaje Esmad, que pareciera tener los privilegios del Agente 007 –‘Con derecho a matar’- , solo que James Bond es de ciencia-ficción y en Colombia en estos momentos es la pura realidad. Y cada vez el país se parece más al Chile de Pinochet. Matan. Y muertos se quedan

Es apenas justo que después de 127 años de sequía, llegue un costeño de cojones a enderezar el barco antes de que se vaya a pique en medio de la brutal y sangrienta polarización de petristas y uribistas que no han entendido – o no han querido entender- que la juventud colombiana de hoy no se deja meter el dedo en la boca en estos tiempos de la fiereza de las redes sociales. Entonces, señores Influencers que dominan las redes sociales, hagamos patria, llevemos a un costeño talentoso, fogoso y enemigo de la violencia y amigo del crecimiento económico, educativo y cultural, al solio en donde estuvo un costeño hace 127 años y, como para que respetan a la gente de la región, impuso, parece que para siempre, el récord de haber sido 4 veces presidente, hacer el himno nacional, sepultar la Constitución de Rionegro, hacer una nueva Carta Magna que resistió 105 años, mientras que todas las anteriores duraban menos de lo que dura un helado en la puerta de un colegio.

 

 

 

 

 

 

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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