El Rincón del Búho: Colombia replicó todo lo malo de Roma

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El Imperio que inventó lo del ’pan y circo’. La prostitución política. Los dueños del poder electoral y los dueños del poder absoluto.

Por El Propio Búho

De Roberto Gerlein Echeverría podrá decir la prensa cachaca ( que no se mira más que el ombligo mientras se sacude la caspa de la pelamenta), que fue el inventor del famoso TLC (Techo, Ladrillo y Cemento).

De su hermanito del alma Julio Gerlein Echevería, dicen, sin que les falta un tanto de razón (porque en ese bulto de plata entraron billetes de numerosas otras fuentes poderosas), que fue la ‘chequera de Aida Merlano’ (El Espectador del domingo).

Más es bueno citar aquí lo que le respondió Roberto al periodista amable inquisidor Julito Sánchez Cristo, a quemarropa: “¿usted nunca compró votos?». De manera sagaz Robertico respondió: “Nunca necesité comprar votos”. “¿Entonces cómo hizo para elegirse durante 50 años?”.

“Con mis charlas, mis recorridos por los pueblos, mi contacto con la gente, el discurso de plaza pública, el intercambio de ideas y la discusión con la gente más sencilla, que me recibían en sus casas, yo me llevaba mi hamaca, la colgaba en la sala en dos horcones y me levantaba temprano a departir con esa gente sana y grata un desayuno humilde”.

¿Pero entonces, quienes son los compradores de votos en Barranquilla y la Costa?

Ahí fue cuando el viejo Robert, un Robert rejuvenecido, a lo mejor con esas yerbas chinas y las traídas del Tibet, le explicó a su interlocutor insidioso: “Escúchame Julito: En Bogotá, en Medellín, en Tunja, en Cali, en Bucaramanga, en toda Colombia compran votos. No te engañes ni te ensañes con la Costa Caribe por un suceso anecdótico como el de las hermanas Ibañez ocañeras, quienes en su época manejaron la política colombiana desde sus lujosos y lujuriosos aposentos íntimos”.

El poder político y el poder absoluto

Lo malo de esos espacios radiales que gozan, sin la menor duda, de una enorme sintonía nada edificante, es que no se menciona para nada lo que sucede de Puerto Antioquia para arriba. Lo tapan como las amas de llave flojas que barren todos los salones y la basura la esconden debajo de la fina alfombra traída de Dubai o de la China.

Para nadie es un secreto que el poder político está en manos de políticos como Álvaro Uribe, Iván Duque, Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras, César Gaviria, los Gerleín, los Char.

Ese es un poder valioso, sí. Que da dividendos. Sí, y muy abultados. Eso no lo discute nadie que tenga dos dedos de frente.

Sin embargo, el poder absoluto (que es el que más hace daño porque es el que más corrompe y el más avariento e insaciable), lo tiene en Colombia un solo hombre y algunos cuántos lugartenientes que le rinden pleitesía.

Colombia replicó todo lo malo de Roma

El Imperio que inventó lo del ’pan y circo’. La prostitución política. Los dueños del poder electoral y los dueños del poder absoluto.

Julio César Emperator todavía mantuviera el poder del Imperio Romano a través de algunos de los numerosos descendientes si su hijastro, en una torpe y mezquina conspiración, no acaba con su vida.

Julio César caminaba todos los barrios, todas las comarcas. Ayudaba a la gente. Estableció a la perfección el sistema tantas veces mencionado y criticado por Robertico Gerlein, el ‘asistencialismo’ y, por supuesto, el pan y circo, dos varas mágicas para matener el voto cautivo de la gente más pobre que podía votar. Porque en esa época el voto no era universal. No todo el mundo tenía derecho al sufragio.

La masacre labor de Duque

Con la estrategia del sofista mayor y sus adláteres Duque saca un proyecto de ley criminal que, si la sociedad civil lo permite, sería la mayor masacre laboral de todos los tiempos en Colombia. Y lo peor es que da lástima ver a Alicia Arango, hija de un eminente oftalmólogo de Colosó, Sucre, y uno de los mejores alcaldes que ha tenido Cartagena, como lo fue Juancho Arango, en el plan de mensajera de un proyecto aberrante y cruel.

Y lo peor de todo es que el hombre del poder absoluto en Colombia pretende que el Estado le pague todos los entuertos y corrupciones causados por Odebrech por obras que él manejó mediante contratos amparados por aseguradoras de propiedad del mismo hombre del poder absoluto, plata que terminarían pagando por partida doble los 48 millones de colombianos.

Los ‘Mochileros’

En Barranquilla, por redes sociales con videos y memes, ese numeroso sector de gente del rebusque que el pueblo ha bautizado como los ‘Mochileros’, se preguntan ¿”anjá, y nosotros qué, ve?”

“Las Farc tienen el país en sus manos”

Eso vocifera Álvaro Uribe Vélez, energúmeno, en plaza pública y en el Congreso. Como sofista brillante y admirable, él más que nadie sabe que el que tiene el poder en las manos es un solo hombre. Y no “esa chusma de bandidos que no dejan progresar a Colombia”.

Quien no deja avanzar a Colombia es el hombre del poder absoluto que no permite que la clase trabajadora gane más, que sus empleados bancarios no sean unos esclavos, que los hijos de los trabajadores pueden estudiar y superar el nivel de vida. Que haya más poder adquisitivo. Más circulante. Que la riqueza esté mejor repartida.

Ese respetable señor es Luis Carlos Sarmiento Angulo, el verdadero dueño de Colombia, rodeado de los mejores abogados, economistas y una caterva de serviles que le embolan los zapatos y le cargan el maletín.

Ese respetable señor es Luis Carlos Sarmiento Angulo, el verdadero dueño de Colombia. El hombre que decide quién será el próximo presidente de Colombia (no es de extrañar que, dada su capacidad infinita para incrementar su fortuna incalculable, sea el de la idea repudiable de una presidencia perpetuo que le ahorraría miles de millones de pesos cada cuatro años). Porque así iría a lo seguro a financiar al candidato repitente en la Casa de Nariño. Seguro de que nadie le ganaría. Gastaría menos plata. Y tenía todos los multimillonarios contratos asegurados.

El hombre que decide quién será el próximo presidente de Colombia (no es de extrañar que, dada su capacidad infinita para incrementar su fortuna incalculable, sea el de la idea repudiable de una presidencia perpetuo que le ahorraría miles de millones de pesos cada cuatro años). Porque así iría a lo seguro a financiar al candidato repitente en la Casa de Nariño. Seguro de que nadie le ganaría. Gastaría menos plata. Y tenía todos los multimillonarios contratos asegurados.

Como si fuera poco, ¡ese sí que es el hombre de la chequera milagrosa para elegir senadores y representantes a la Cámara que se ganen sus simpatías y su confianza! En los pasillos del Capitolio se asegura que de los 108 senadores y 165 representantes a la Cámara (para un total de 273 congresistas), la chequera de Sarmiento Angulo le regala la credencial al 75% de senadores y representantes, con lo cual tiene asegurada las mayorías para aprobar a pupitrazo limpio todo proyecto a su medida y para acrecentar su poder económico.

La masacre labor de Duque

Con la estrategia del sofista mayor y sus adláteres Duque saca un proyecto de ley criminal que, si la sociedad civil lo permite, sería la mayor masacre laboral de todos los tiempos en Colombia. Y lo peor es que da lástima ver a Alicia Arango, hija de un eminente oftalmólogo de Colosó, Sucre, y uno de los mejores alcaldes que ha tenido Cartagena, como lo fue Juancho Arango, en el plan de mensajera de un proyecto aberrante y cruel.

Y lo peor de todo es que el hombre del poder absoluto en Colombia pretende que el Estado le pague todos los entuertos y corrupciones causados por Odebrech por obras que él manejó mediante contratos amparados por aseguradoras de propiedad del mismo hombre del poder absoluto, plata que terminarían

pagando por partida doble los 48 millones de colombianos.

 

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