El día de las elecciones

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Así era un día de votaciones en mi pueblo.

Por: José «Pepe» Barriga – El Cuaderno Del Profe

Yo no digo día de las elecciones, porque ese domingo, es para que usted salga de su casa a consignar su voto, después le toca a otros hacer los escrutinios y aquí en nuestro medio, el que escruta es el que elige, cosa esta que está más  que demostrada, cuando está probando que quien no tiene dinero no puede aspirar a un cargo de elección popular.

Esto de que el que escruta es el que elige, lo dijo en varias oportunidades, el doctor Alvaro Gomez Hurtado.

Y también dijo: los escrutinios son como los chorizos “son buenos y sabrosos, pero no sabemos cómo los hacen”.

El día de las elecciones debe ser un día alegre, de paz y tranquilidad para la conciencia porque de eso se trata, de manifestar en las urnas lo que su conciencia le dicte, pero lamentablemente una gran mayoría de la gente muy pobre, no puede hacerlo, porque los calanchines los asedian con la tula en la mano. Desgraciadamente así es. 

Desde cuando tuve uso de razon, vengo dándome cuenta cómo fueron, y cómo es hoy el dia de las votaciones.

Este día era tan importante, tan sagrado, tan alegre para el colombiano, que en esos años que no volverán, los ciudadanos que eran mayores de veintiún (21) años, solo ellos podían ejercer ese derecho, las mujeres vinieron a hacerlo, durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla.

Los señores se levantaban bien temprano, se daban un buen baño en puerto del pasito- El Cerrito o en Ollaemono.

Después de desayunar bien, porque ese día era de votaciones, se vestían con su mejor muda de ropa, que guarda en el baúl de la señora ambientado con el aroma de las flores de reseda, calzaban sus cotizas- sandalias o zapatos, si los tenía, y su sombrero, quienes acostumbraban a usarlo.

Aquellos señores, como don Diosinisio Narvaez – Nicolas Camargo- Adolfo Arevalo y otros, lucían sus camisas de coton, con sus botonaduras de oro, lo mismo que sus mancornas y sus hebillas de oro en los pantalones. 

Ya listos salían para la casa de el jefe liberal que siempre fue el odontólogo Manuel Maria Marquez Sarmiento, o el jefe conservador, Manuel Maria Escarraga. Allí recibían las instrucciones precisas de cómo debían votar. Sentados en los sardineles de esas casas liberales o conservadoras, se esperaba la voz del redoblante, que a las 8 de la mañana autorizaba la apertura de la votación, que hace muchos años yo conocí en una mesa.

Para esa época, venía un solo agente de la Policía Nacional, para atender el evento electoral. A las cuatro de la tarde por orden expresa de el alcalde, sonaba de nuevo el redoblante, indicando que las votaciones habían terminado. Los miembros de la mesa, quedaban allí contando los votos y levantando el acta correspondiente a la jornada, y firmandola a la vez, no existían los tales formularios de ahora, que son los que se utilizan para el chanchullo, que desvirtúa la esencia de las votaciones. Conocí como de jurado de votación a los señores, Cristobal y Jose Miranda – Bercelino barriga – Gabriel Blanco – Roque Miranda – Armando y Jacob Miranda – Antonio Camargo y otros… Así era un día de votaciones en mi pueblo.

Hoy en un día de elecciones, a mucha gente le da temor salir a votar, temiendo a lo peor que pueda suceder. La gente sale a ganarse los 20, 30, e incluso 50 mil pesos, en pantalonetas, con chancletas, camisillas, muy mal presentados, porque no tienen conciencia de qué se trata, solo saben que deben recibir una botella de ron, un pastel y un dinero en efectivo, lo demás no les interesa. 

Para los jurados es un día de recocha, en donde les llevarán las meriendas y su almuerzo, muchas veces en malas condiciones. El gobierno decreta la ley seca y este es el día en que más alcohol se consumen y es el día en el que más circulan los billetes de 50 mil. Hay personas que no los reciben, porque no los conocen y exigen billetes de menor denominación. 

Actualmente un día de votaciones es como decía el Pollo Palma: «Cuánto pesas… Cuánto vales…»  Ojo al momento de escoger al próximo mandatario, después viene la vaina como decía también el pollo palma: Más tarde, será más triste. 

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Acerca del Autor

Colectivo de Comunicaciones Onda Juvenil

Colectivo de comunicaciones conformado por niños, niñas y jóvenes de Malambo con nueve (9) años de experiencia en la radio local desde el periodismo y la comunicación para el cambio social. En la actualidad contamos con dos semilleros de liderazgo y periodismo: Onda Kids y Cátedra Manuela Muñoz en los cuales buscamos empoderar a los niños, niñas y jóvenes en los temas de liderazgo, emprendimiento y periodismo que generen un cambio social en el municipio, sus hogares y entornos.

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