Ruta Sur 2019: un delicioso “sabor de oídos”

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Por Jennifer Cabana*

Colombia lo tiene todo para destacarse como uno de los países del mundo con mayor variedad sonora. Una de sus potencialidades más significativas es, en definitivo, su música.

Este fin de semana se completa la Ruta Sur edición 2019, una iniciativa liderada por el Ministerio de Cultura de Colombia con el fin de descentralizar las musicalidades, crear redes, alianzas y descubrir los sonidos escondidos en las regiones.

Un grupo de emprendimiento de 15 programadores musicales, directores de festivales, institutos culturales y periodistas es el encargado de saborearse a las 33 agrupaciones elegidas por curadores nacionales.

En el showcase de Barranquilla, apoyado por la Secretaría distrital de Cultura, ocho bandas se encargaron de mostrar que en Curramba la Bella – me atrevo a decir- se hace la música más sabrosa de Colombia.

El viaje musical comenzó con la propuesta de Emje Rose en compañía de la Sonora Sabrosa. La joven barranquillera compone y toca la guitarra eléctrica, evocando en su canto al Caribe con letras sobre el bocachico salao’, el Mar y el corozo. Su música refleja destellos de champeta y afrobeat. “Somos amor, paz y perdón”, dijo ante el público que desde las tres en punto de la tarde llegó al encuentro musical.

Instrumentos: guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, congas, bongos, sintetizador y voz.

El segundo al ruedo fue Noblezza, artista oriundo de Plato, Magdalena, hijo adoptivo de Barranquilla desde hace varios años. Maneja con versatilidad el rap, tirando versos atrevidos y graciosos que describen con estilo característico la idiosincrasia de la región. Su flow se destaca y muestra un contenido interesante que se diferencia con otras propuestas urbanas. La suya en particular se podría catalogar como cumbia urbana, aunque juega también entre las aguas del reggae y el hip hop.

Instrumentos: batería, guitarra eléctrica, tornamesa y voces.

El Showcase se realizó en el Restaurante Bar La Cueva. En escena, Noblezza. Foto: Juan Mercado

Bozá Nueva Gaita es una banda de cuatro músicos experimentados que en 2018 cumplió una década de estar haciendo buena música. El grupo se destaca por una gaita dulce que hace honor a sus ancestros indígenas, los genios que hace siglos crearon y regalaron a la humanidad tan destacable instrumento. Bozá imprime un sello de modernidad con sus loops, sintetizadores y guitarra eléctrica, integrando con armonía vientos raizales y un tambor alegre poderoso. El resultado es una amalgama única que pone la nota en alta en cualquiera de sus presentaciones.

Instrumentos: Gaita hembra, gaita macho, maracas, voces, guitarra eléctrica y tambor alegre.

Bozá Nueva Gaita, foto Juan Mercado.

Puerta de Oro Music es una agrupación de nueve jóvenes con una fusión musical que sabe a Colombia y que a su vez utiliza lenguajes universales como el jazz y el rock. Con gran descarga, su viaje sonoro incluyó un paso por el bullerengue y la tambora cuidadosamente intercambiando diálogos entre los cueros de la percusión folclórica Caribe y los metales brillantes que caracterizan los vientos modernos. El sonido que crean es un deleite y una propuesta que sobresale.

Instrumentos: guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, saxofón,  teclado, tambor alegre, maracas, tres voces.

Puerta de Oro Music, foto Juan Mercado.

Stereocuco, la emisora del pueblo, goza de una trayectoria de 10 años “transmitiéndole” a sus oyentes historias como la de Puro Wachu Wachu, sobre una engreída que ni pizca de inglés habla, o El Raspao que desean comprar para apaciguar el calor. Con letras ocurrentes y de doble sentido, estos genios musicales saben combinar los sonidos urbanos y electrónicos con gaitas y tambores alegres para recordarle a cualquier audiencia que su origen es definitivamente colombiano y costeño, que no es lo mismo.

Instrumentos: gaitas, batería, sintetizador y voces.

Stereocuco, foto Juan Mercado.

Cuando a la tarima se subieron los ocho músicos de Papayebrass, vestidos de camisa, pantalón y saco- cada uno con estampado propio-, se sabía que algo increíble iba a sonar. Y es que es inusual reunir a una batería, tres trombones, un saxo, dos trompetas y una tuba…sí, una tuba. La música que hace este grupo, orgullosamente de Santo Tomás, Atlántico, es una explosión deliciosa para los oídos. Con arreglos de avanzada y pinceladas de repertorio internacional, ofrecieron un medley que incluyó Capital Tropical, Musa Original, Brooklyn y papayeras tradicionales. Papayebrass, “basado naturalmente en el poder de los metales”, descrestó y dejó al público con ganas de muchísimo más.

Papayebrass, foto Juan Mercado.

Pueblo Santo es sinónimo de un Macondo sonoro en el que sus protagonistas musicalizan historias que fácilmente pueden ocurrir en algún pueblito del Caribe. La propuesta, que nació hace 15 años, se ha consolidado en un proyecto maduro con conceptos claros, tradicionales que se nutren de los festivales que acontecen en las zonas rurales de la región. La instrumentación autóctona conecta al oyente con cada repique y figura. Hace pocos días el grupo estrenó La Pasionaria, sencillo que hace oda a la flor de la mujer.

Instrumentos: gaita hembra, gaita macho, maracas, tambor alegre, tambora, bambuquito y voces.

Pueblo Santo, foto Juan Mercado.

Los Crankers fueron los encargados de demostrar que Barranquilla también sabe a rock. Unidos desde 2012, el cuarteto ofreció tres canciones cargadas de energía y significados. Entre ellas se incluye Controlar no Amar, su más reciente sencillo en donde plasman a través de la lírica el control reiterativo de la sociedad en todas sus esferas.

Instrumentos: Dos guitarras eléctricas, bajo eléctrico, batería y voces.

¿Qué opinan los programadores invitados?

Luego de tres horas y media de goce musical, el grupo de emprendimiento enviado por Mincultura exaltó el alto nivel de las ocho agrupaciones que representaron a Barranquilla en la Ruta Sur. Antes de llegar a la ciudad la caravana circuló por Armenia, Manizales, Cartagena y Pereira. Santa Marta completará la lista.

“Estoy fascinado por la diversidad musical del país. Se supone que el Caribe tiene una identidad, pero más bien reúne múltiples identidades y eso se refleja en su sonoridad”, resaltó Gareth Gordon, Gerente de Música del Idartes de Bogotá. El directivo -original de Belfast- tiene como misión llevar información de cada grupo a los programadores de los festivales Rock al Parque, Colombia al Parque, Jazz al Parque, Hip Hop al Parque y Salsa al Parque.

“La propuesta del grupo de emprendimiento de MinCultura tiene mucho alcance en la medida que podamos ir llegando a más poblaciones, generar redes y ver cómo impulsan sus iniciativas musicales los grupos, entre ellos mismos, e inician procesos de intercambio con las regiones”, sostuvo Irene Criollo, Representante de Sonparei, Somos lo que Sonamos, iniciativa de fortalecimiento de los procesos de las músicas independientes en Barranquilla.

“Creo que Barranquilla está en un alto momento creativo. Me gustó mucho ver jóvenes explorando folclor, mezclándolo con electrónica y otros ritmos más modernos. Creo que hay mucho material para futuro y es algo que le hacía falta al país, esa apropiación de la raíz”, puntualizó Rafael Echeverry, programador del Festival Grita Manizales (rock).

Por su parte, Felipe Grajales, Director del Festival Altavoz de Medellín (rock), considera que lo más importante de Ruta Sur es “sacarnos de nuestras regiones y descentralizarnos; mirar qué está pasando en todo el país. Como programadores nos permite darle variedad a los festivales y otros espacios y a las bandas les permite circular”.

“Lo que más destaco de la ruta es que tenemos la oportunidad de conocer grupos que jamás hemos escuchado y que tal vez no llegan a los mercados culturales. Alrededor de las ciudades nos enteramos de la escena, no solo de las bandas elegidos para la ruta sino otras que llegan también a dejar su música”, compartió Virgilio Rodríguez, representante del Sello Discográfico EM Records y programador del Festival el Toque del Sábado en Santa Marta (nuevas sonoridades, música independiente y alternativa).

“Para nosotros es muy importante entablar contactos con artistas que sean auténticos, que sean representativos de la identidad de su región, que estén íntimamente relacionados con el territorio y por lo tanto, creo que hay un click entre lo que el festival busca y lo que Barranquilla tiene para compartirnos”, precisó Doménico Dimarco representante de Pie de Cuesta y Bucaramanga; Programador del Festival de la Tigra.

Sobre la música en Colombia, compartió el siguiente pensamiento: “lo lindo de nuestra diversidad es que es auténtica, autóctona; somos diversos porque así somos como personas: multiétnicos, tenemos múltiples identidades, y eso sale en nuestra música. Un viaje musical por Colombia ofrece experiencias de la más diferente índole. Así mismo, me gustaría que se profundizara el hecho de que la música es y debería ser un mecanismo para pensarnos como sociedad, para hablar de nuestra realidad, para transformarnos en lo que queremos ser.

Me uno a esa reflexión alrededor del rol y poder de la música, sabiendo que por medio de ella, cientos de colombianos han trazado caminos de representación, identidad, cultura y -por qué no- de amor. En un mundo en donde abunda la injusticia, la violencia, la mala educación, el ser humano se sirve del arte, de la creatividad para encontrar otras salidas. Si hay una historia esperanzadora que ha forjado el país, si hay algo que engrandece a esta tierra, por dentro y por fuera, es su música.

Jennifer Cabana*, periodista cultural
Jennifer.cabana@gmail.com
Instagram : @Jennifercabana54

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