LLevar la Cruz

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Los cristianos católicos de Cartagena, celebramos nuestra fiesta en honor al Santo Cristo de la Expiración concentrándonos de manera multitudinaria, tanto en el templo de Santo Domingo para celebrar la eucaristía presidida por el señor arzobispo, como en las calles del Centro Histórico durante la procesión.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

Padre Rafael Castillo

Es la peregrinación anual de un pueblo sencillo que sigue expresando su piedad sincera, manifestando la integridad de su fe y orando, con más fervor, por su ciudad.

Para Cartagena el rostro de la misericordia, exaltado en la cruz, es el criterio decisivo para verificar aquello que merece ser llamado cristiano. Un devoto del Cristo de la Expiración sabe que cuando se pierde el referente de la cruz, nos diluimos y perdemos toda nuestra fuerza. Durante la novena nos preguntamos por el significado de la llamada que Jesús nos hacía desde el altar de la cruz: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío”.

No obstante, el sentido de la celebración y lo valioso de la participación y movilización de fe de todo un pueblo, es bueno reconocer que, si bien hemos desarrollado diversos aspectos de la cruz, tal vez algunos han olvidado el primero y más fundamental.

Tenemos creyentes que piensan que seguir al Crucificado es buscar mortificaciones que les permitan llegar, por el sufrimiento, a una comunión más profunda con Cristo. Sin desconocer que es algo laudable, está claro que Jesús no aparece en los evangelios como un asceta que vive buscando mortificaciones y, cuando habla de la cruz, no está invitando a una “vida mortificada”.

Hay otros hermanos para quienes “llevar la cruz” es aceptar las contrariedades, adversidades y desgracias de la vida. Pero los evangelios nunca hablan de estos sufrimientos “naturales” de Jesús. Su cruz ha sido el rechazo y la agresión que Él mismo provocó con su obediencia al Padre y su defensa de los pequeños.

No hay duda de que debemos valorar el contenido cristiano de esa postura de saber aceptar “el lado oscuro y doloroso” de la vida desde una actitud de fe; pero si queremos descubrir el sentido original de la llamada de Jesús, debemos recordar, cada cartagenero y cada cartagenera, lo que significaba “llevar la cruz”.

Llevar la cruz era un rito que pertenecía al ceremonial de la ejecución. El reo era obligado a atravesar la ciudad llevando la cruz y portando el “títulus” donde aparecía su delito. De esta manera aparecía como culpable, excluido del pueblo y rechazado por todos.

Esta es la cruz de Jesús. Verse rechazado por su pueblo y aparecer como culpable, precisamente por su fidelidad al Padre y su amor a los hombres.

Qué bueno que esta fiesta nos deje un buen saldo espiritual: nunca olvidarnos que asumir la cruz de Jesús, nos puede hacer merecedores de rechazos y condenas de nuestros amigos y familiares… simplemente por ser fieles a Jesús.

 

*Padre Rafael Castillo Torres:Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Cartagena.

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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