Homus corruptus

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La semana que acaba de finalizar mostró, a  Cartagena y al departamento de Bolívar, los casos más escandalosos de corrupción.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

Padre Rafael Castillo

Tanto el clientelismo como los grandes negociados de la politiquería dejaron ver dos cosas: la profundidad de la crisis moral que vivimos y cuánto va a suceder el próximo 27 de octubre.

No son hechos que brotan de manera repentina entre nosotros. Son el resultado, lamentable, de una contradicción que ha acompañado la gestación de la “moderna sociedad democrática” desde sus orígenes.

Los estudiosos de las ciencias políticas proclaman, por una parte, la libertad y la igualdad para todos. Pero, por otra, un pragmatismo ambicioso y despiadado, orientado hacia el logro del máximo beneficio, segrega, en el interior de esa misma sociedad democrática, la desigualdad y la exclusión de los más débiles.

Justo aquí está el principal caldo de cultivo de esa corrupción que reflejaron los audios y que muestra la voracidad de la rapiña en esta ciudad. Seguimos defendiendo los valores democráticos de libertad, igualdad y solidaridad para todos, pero lo que importa y quedó claro con las revelaciones, es que la política es para hacer negocios, devolver favores y ganar dinero como sea. En ella todo se vale con tal de obtener beneficios. Lo grave es que esas prácticas vergonzosas corrompen las conductas, vician las instituciones y vacían de contenido la Proclama de Independencia, la Carta Magna, los Santos Evangelios y los consejos que nuestros padres, desde pequeños, susurraron a nuestros oídos.

¿Podemos seguir confundiendo el progreso de esta ciudad con el bienestar de los “personajes afortunados” que aparecieron en los audios? ¿Vamos a votar por estos “señores” que sustentan su “actividad política” desde el negocio y el lucro provechoso olvidándose de que su meta principal es contribuir a elevar el nivel humano de los ciudadanos? ¿Tendrán conciencia, “estos políticos”, que las personas que viven en la exclusión y la marginalidad, acusadas de producir “inseguridad ciudadana”, no son fruto de una situación heredada, sino de esa condición propia de los empresarios de la politiquería y el clientelismo cuya catadura es ser homus corruptus?

Aquí es evidente que todo se sacrifica al “dios” del interés económico: el derecho al trabajo y a una vida digna, la transparencia y honestidad en la función pública, la verdad de la información, el nivel cultural y educativo etc.

¿Tenemos en la ciudad la sal suficiente que nos preserve de tanta corrupción? ¿Podemos seguir exigiendo investigaciones, más justicia y nuevas medidas sociales y políticas a sabiendas de la marcha galopante del vencimiento de términos? ¿Podemos introducir honestidad sin dejarnos corromper por la ambición del dinero y el éxito fácil? En esta coyuntura electoral nuestras conciencias nos llaman a ser libres frente a la idolatría del dinero y a toda propuesta deshumanizante y esclavizante. En ellas no está la verdad de Dios. Es la salida en medio de tanta vergüenza.

*Padre Rafael Castillo Torres:Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Cartagena.

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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