El periodismo: voz y democracia

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Desde hace tiempo se han utilizado todas las argucias para acabar con el periodismo y los periodistas.

Por, Óscar Flórez Támara

Indro Montanelli. historiador

Cuenta el historiador Indro Montanelli que, en los momentos aciagos de la Historia romana, cuando el Senado conformado por las peores calañas de una clase corrompida y sobornable, quería asestarle el golpe a Julio César, éste de manera hábil impuso que todos los debates que se produjeran en aquella solemne y aristocrática Junta fuesen registrados día a día.

Así nació el primer diario que registra la historia. Se llamó Acta Diurna y era gratuito. Lo fijaban en los muros, de modo que todos los ciudadanos pudieran leer lo que hacían y decían sus gobernantes. Así se afirma que nació uno de los derechos más democráticos de la humanidad. El derecho a estar informado de las decisiones que afectaran a la sociedad. Y con este, la resistencia y persecución que se le dio a los que informaban y a los medios que lo hacían de manera pulcra y honesta.

El Senado que tomaba sus decisiones a puertas cerradas quedó sometido de esta manera a la opinión pública y constreñido a rendir cuentas de sus decisiones. A partir de allí, los gobiernos del mundo, de acuerdo a sus predilecciones y formación humana y de tolerancia, lo persiguen o lo fomentan. Los verdaderos estadistas del mundo lo han defendido, los dictadores lo han perseguido con saña hasta querer exterminarlo. Pero la historia ha ido demostrando que por mucho que traten de acabarlo jamás lo han conseguido, por ser uno de los pilares fundamentales de la sana democracia.

Desde hace tiempo se han utilizado todas las argucias para acabar con el periodismo y los periodistas. Desde las torturas más sutiles hasta las más horrorosas. La calumnia ha sido una permanente bandera de los gobernantes absolutistas con el fin de mantener el poder. Una quema o un tiro no ha bastado ni bastará para pulverizar esta noble profesión. Bello oficio que sustenta su belleza en la pasión y vocación que la envuelve y la dignidad que representa en la conciencia ágil y clara donde se fundamenta para encontrar y dar a conocer la verdad que buscan ocultar aquellos que quieren hacer daño al individuo y a la sociedad.

La verdad, ya no como resplandor al estilo platónico, sino como esencia de naturaleza misma de progreso en la condición del ser humano. Como meta de mejoramiento y logro decente de la especie.

Uno de los peores daños que se le causa a una sociedad es cuando el periodismo empieza a cabalgar sobre la mentira para confundir la conciencia social, o se le silencia por conveniencia de actuares torticeros o por asfixia económica. Esto, principalmente, a quien más debilita es a la democracia.

El periodismo se convierte en una profesión de alto riesgo en un país donde la corrupción pulula en todas las ramas del poder público y sus instituciones están contaminadas con procederes deshonestos. Convirtiéndose en un oficio peligroso, porque las personas que quieren mantener su modo de vida de apariencia, no soportan que se les descubra su verdadero actuar turbio y asqueroso dentro de una democracia construida a imagen y semejanza de quienes delinquen y ejercen el poder. Y el periodismo al convertirse en voz popular y columna sana de democracia que expone en público actuares indecentes que atentan contra todo comportamiento inadecuado, se expone a ser perseguido y aniquilado.

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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