Delirio político

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Como lo insinuaba Ciorán, cada vez que se activa el delirio de primar en un líder político, aumentan un poco más las calamidades de un pueblo.

EL COMENTARIO DE ELIAS 

Por, Jorge Guebely

Hoy, cuando la crónica guerra colombiana se reactiva por estrategia de la extrema derecha, y vuelven los asesinatos de policías y soldados, vale la pena reflexionar sobre Iván Márquez. Señalar que todo líder político se transporta en un creciente delirio de primar, de estar por encima del montón. Sed de heroísmo, de eternizarse en la memoria de los pueblos, residir por siempre en una estatua o en el nombre de cualquier avenida. Distorsión mental que induce a errores absurdos.

Absurdo para Márquez internarse en la selva a luchar contra el Estado en donde no hay Estado. Mucho menos, hay oligarcas a los que promete combatir. Puro sub-realismo político, combates ficticios contra fantasmas. Ni siquiera Quijote en sus más altos delirios, pues los molinos de vientos semejaban sotanas con cruces, el poder depredador de la época.

Absurdo que lo anquilosa en el siglo XIX, cuando los caudillos militares se sublevaban en cualquier periferia y subían a Bogotá por el poder. Olvida que, hoy, los Estados son menos nacionales y más globales. Que la confrontación entre liberales y conservadores está encendida en el mundo entero. Que dos gigantes del capitalismo posmoderno se enfrentan por el dominio de los mercados internacionales. Capitales que quitan y ponen gobiernos. Que Colombia, tan polarizada políticamente, de espíritu conservador mayoritario, no permitirá que un grupo de rebeldes decimonónicos escamotee el poder estatal. Hoy más que nunca, esa es tarea de los pueblos, no de los delirios heroicos de algunos líderes políticos.

Absurdo que lo divorcia de la realidad, del Estado vivo, del Congreso que es órgano real y fundamental del sistema. Allí donde pernoctan el uribismo y similares. Donde puede oír en directo los argumentos estridentes de la senadora Paloma Valencia y las irracionalidades de María Fernanda Cabal y las argucias del senador Uribe. Donde puede construir vasos comunicantes con los aliados, incluyendo a liberales posibles; en fin, de cuentas, los acuerdos de la Habana no son más que reivindicaciones liberales. Donde puede controvertir con argumentos, demostrar a los colombianos que su visión de Estado es justa y verosímil históricamente si lo es.

Con Márquez, la extrema derecha incrementa su patente de corso para reprimir indiscriminadamente. Para fomentar la guerra, el paramilitarismo y la sevicia política. Para incrementar el peligro sobre los líderes sociales que son más humildes y más eficaces en la transformación del país. Como lo insinuaba Ciorán, cada vez que se activa el delirio de primar en un líder político, aumentan un poco más las calamidades de un pueblo.

jguebelyo@gmail.com

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