Al Defensor del Pueblo se le fueron las luces

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Con su demanda contra los tres artículos que salvarían a 9 millones de habitantes de un apagón total, quería lanzar su candidatura a la Presidencia.

Por Rafael Sarmiento Coley

La bancada costeña en el Congreso cerró filas en defensa de Electricaribe. Entre otros, aparecen de izquierda a derecha: Modesto Aguilera, Armando Benedetti, José David Name Cardozo, César Lorduy, Efraín Cepeda Sarabia y Martha Villalba Hodwalker.

Ya es una tradición histórica, desde los tiempos de la colonia, que cada vez que no hay flujo de caja para atender los gastos oficiales, se recurre a lo que se encuentre más a la mano para impedir la parálisis. Que sería mucho peor.

Como Carlos Alfonso Negret Mosquera, el hoy famosos Defensor del Pueblo, que quería fregar a nueve millones de habitantes de la Costa Caribe colombiana, apenas tiene 57 años, el computador de su cerebro aún no tiene la capacidad de memoria para recordar que los colombianos han tenido que aguantarse impuestos peores para salvar la banca, para hacerle frente a los grupos al margen de la ley, para sanear las finanzas del Estado, y para evitar la penosa necesidad de salir con el sombrero en mano por la banca mundial a pedir nuevos prestamos a más largo plazo.

Negret Mosquera tiró el globo, con la esperanza de arrancar con un boom su campaña presidencial de 2022, porque, al fin y al cabo, el Partido de la U ha pensado seriamente recuperar el poder para que no sigan vapuleando a Juan Manuel Santos.

Los 3 articulitos

El Defensor del Pueblo, que todo parece indicar que no tiene la menor idea sobre a cuantos líderes sociales han asesinado, a cuántos candidatos a gobernaciones, alcaldías y asambleas y concejos han  amenazado o masacrado -que es su principal obligación constitucional como agente del Ministerio Público al igual que su superior jerárquico el Procurador General- se inspiró fue en la demanda  por presunta inconstitucionalidad de los artículos 313, 315 y 316 que fueron incluidos  en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2020 como salvamento de la grave crisis que afronta Electricaribe, una empresa que presta energía eléctrica a los ocho departamentos del Caribe colombiano en donde el calor es más inclemente, y azota sin misericordia a nueve millones de seres humanos, tan colombianos como el bogotano señor Negret Mosquera, que tiene aspiraciones presidenciales.

(Según cifras actuales del Dane, la población de Colombia y la de la Costa Caribe es la siguiente: El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) le mostró al país, este jueves, los resultados Censo Nacional de Población y Vivienda 2018.

De acuerdo con este estudio, la población de Colombia es de 48.258.494. habitantes, 51,2% son mujeres y 48,8% son hombres.

En lo que respecta a la Costa Caribe, la cifra total es de 9,066,783 personas).

Para infortunio del Defensor del Pueblo, ya la Costa Caribe colombiana no se deja meter el dedo en la boca. Tan pronto se conoció la insensata e infame idea del Defensor, saltaron tirios y troyanos a defender con vehemencia una causa, más que justa, humanitaria. Porque de caerse los tres artículos del salvamento de Electricaribe, ningún inversionista nacional, o extranjero (ni chino ni marciano), iba a arriesgarse a participar en una oferta para operar un cadáver insepulto, si el Estado no le quitaba cargas tan pesadas como el pasivo labor y deudas acumuladas por años, más el cuantioso monto que se requiere para poner la empresa en condiciones optimas para prestar un buen servicio.

Una pequeña prueba para convencer al Defensor de que lo que intentaba hacer más que un error, era un crimen colectivo. Y para ello bastaba invitarlo una semana a vivir en Repelón, Manatí o Santa Lucía, o en Achí o Guaranda, con la seguridad de que regresaría a Bogotá sin pellejo debido a los calores infernales y sin abanico, y sin una gota de sangre en sus venas gracias  al hambre insaciable de los mosquitos costeños.

Otra ignorancia del Defensor

Uno de los graves problemas que se se resolverían con el salvamento incluido en el Plan Nacional de Desarrollo es facilitarle a Electricaribe recursos para tener a la mano transformadores, cañuelas y otros implementos que son los que se dañan con frecuencia causando prolongados y repetidos apagones y daños en todos los enseres eléctricos, sin que nadie responda.

A los 36 años Negret Mosquera tal vez estaba en Rusia haciendo alguna especialización, por lo cual no se enteró que en esos momentos el Estado colombiano estaba hundido hasta el cuello en una crisis financiera de padre y señor mío. Era tal la crisis, que el entonces modesto banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo le dijo al Presidente de turno que, si no le tiraba un salvavidas, se declaraba en quiebra o se lanzaba del Salto del Tequendama.

El humanitario Presidente de turno reunió a sus ministros a contarles la situación y a buscar soluciones. Al sanedrín presidencial se le encendió el bombillo y propuso un “impuesto transitorio para salvar la banca colombiana”. La figurita económica para salvar a Sarmiento Angulo y compañía nació tímidamente el 16 de noviembre de 1998, como el 2 por mil para todas las transacciones financieras. Los bancos se enriquecieron en un dos por tres.

Superada de manera más que holgada la crisis de los bancos, en el año 2000 pasó al 3 por mil para hacerle frente al reto planteado por los grupos armados al margen de la ley. Y en el 2003, ante las bondades de dicho gravamen y la facilidad y rapidez conque entraba a las arcas del Estado, se elevó al 4 por mil “para cualquier calamidad pública de la Nación”. Ante lo cual la Corte Constitucional dijo con la mayor certeza que, para acabar con esa vagabundería de estar usando el 4 por mil para lo que se le ocurriera al gobierno de turno, se fijara como un impuesto más, y por lo tanto, no podía tener una destinación específica.

Los argumentos

Uno de los primeros congresistas costeños que puso el grito en el cielo al enterarse de las intenciones perversas del Defensor del Pueblo fue el representante a la Cámara por el Atlántico (Cambio Radical), César Lorduy, quien con reconocido poder de convicción y liderazgo movió cielo y tierra con los gremios económicos, con la bancada costeña en el Congreso. Y con el refuerzo del presidente de la Federación Nacional de Gobernadores, el empuje del Gobernador del Atlántico Eduardo Verano De la Rosa, y el discurso claro y certero del presidente del Comité Intergremial del Atlántico, Ricardo Plata, lograron frenar un atropello más que se fraguaba contra esta región.

Al verse descubierto, el Defensor presentó ante la Corte Constitucional su, ahora sí, sensata iniciativa de desistir de su demanda de ‘inconstitucionalidad’ de los tres artículos contemplados en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2020. Artículos destinados a garantizar que el Estado se compromete a quitarle a Electricaribe el peso de la carga pensional y el fortalecimiento de un fondo empresarial para que la empresa pueda ser atractiva para los inversionistas privados. Quienes lo primero que miran es la carga pensional, las deudas acumuladas de la empresa y las garantías jurídicas.

Las dudas de Name Cardozo

José David Name Cardozo, senador barranquillero del Partido de La U, en el cual milita el Defensor del Pueblo, sostiene que, de todas maneras, el daño ya está hecho, porque la Corte Constitucional, en su libérrima potestad, puede ignorar el desistimiento del Defensor, y proceder de oficio el estudio de los tres mencionados artículos de salvamento de Electricaribe, incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2020. En lo cual se tardaría por lo menos un año. Lo que sería una infamia para los nueve millones de habitantes de los ocho departamentos del Caribe colombiano, que sufren día y noche los insufribles apagones, enfrentando la invencible ola de calor y el ataque de los ejércitos de mosquitos.

Sin embargo, a pesar del pesimismo de Name Cardozo, los restantes miembros de la bancada costeña en el Congreso, la clase dirigente regional y los habitantes de esta sufrida porción de la Patria, tienen la absoluta seguridad de que los respetables magistrados de la Corte Constitucional son seres humanos, razonables y sensibles, por lo tanto entenderán que el problema de Electricaribe es una calamidad pública nacional, como fue en su momento la crisis de los banqueros encabezados por Sarmiento Angulo.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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