Rumiando el pasado

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Nada ha sido tan traumático en el ser humano como el enfrentar los años de la vejez,

Por: Oscar Flórez Támara

La búsqueda del elixir de la eterna juventud ha recorrido etapas y laboratorios en las diferentes épocas de la humanidad. No ha sido fácil ni física ni psicológicamente aceptar el deterioro que cobran los años con el paso del tiempo. Y así, de generación en generación no aceptamos los cambios que la misma naturaleza impone, menos los cambios que cada momento exige. Y creemos, como ironizaría Ernesto Sábato, que todo pasado fue mejor, con la nostalgia de permanecer siempre joven por no aceptar las secuelas del tiempo.

Con el látigo del pasado fustigamos el presente y parte del futuro. No descansamos un instante en lamentar el haber dejado el hollejo de la juventud enredado en los sueños de las horas pasadas. Allí congelamos nuestra memoria, rumiando constantemente aquello que diariamente se aleja para nunca más volver. Como una escalera de Sísifo patinamos y patinamos sin lograr llegar a la cima del escalón deseado. Nos derrumbamos y volvemos a empezar hasta darnos cuenta que cada arruga es el peldaño que muestra las subidas o bajadas de nuestros sueños.

Por dentro va la grieta. El corazón va deteniendo el ritmo y los órganos empiezan a mostrar lentitud de una energía que poco a poco se acaba. Y es entonces cuando la sensibilidad de joven está envejecida, dándonos cuenta que ya no somos iguales y menos los mismos. Pero no renunciamos. Empezamos a cabalgar y a descabalgar en solitario sin el mismo brío.Comprendiendo que la fuente de la eterna juventud solo la encuentran las personas que han hecho las cosas de manera decente en bien de la humanidad, porque es a ellos a quienes consultan las generaciones en todos los tiempos y épocas de mayor confusión. Y es en esos jóvenes donde nos renovamos. Allí radica la permanencia de la eterna juventud.

 Nada es El Retrato de Dorian Grey ni la perversa costumbre de Drácula por mantener con sangre su renovada lozanía. El espejo de la vida, en ambos casos, nos da el reflejo interno de lo que somos y lo que llevamos.

Y es a partir de estas premisas que la conciencia tranquila o intranquila nos preguntará ¿de qué llenaste la vida? Y los que nunca han tenido tiempo para sentir y compartir la vibración del presente pasarán rumiando el pasado, escarbando los sueños podridos en búsqueda de mantener la piel fresca de los años juveniles idos, en desespero con la añoranza de lo que fue. Y el tiempo que nada perdona sienta a cada quien en la silla de la historia y con su mano inclemente y risueña nos dice: Despierta, yo siempre pregunto por lo que hacen todos, sin estacionarme en el pasado, el presente ni el futuro, porque soy el vehículo de la vida y doy cuenta de ella. Y la vida, toda socarrona y esquiva recomienda: Vive, soy un milagro y única, no desperdicies un minuto de mi esencia, te he sido dada solo una vez para que me consumas con tus sueños, para que en cada instante que me tienes sepas apreciarme. No te detengas en ningún camino, el camino caminado puede dejar huellas en la experiencia y en tus pies. No fijes tanto tiempo los ojos en la nuca. Otros cogerán tus ojos y seguirán mirando hacia adelante. Vive, solo una vez me tendrás entre tu ser. Vive, soy la vida, el tiempo y la muerte a la vez. En ellos está el desarrollo de haber nacido.

Padre, en verdad me pones triste. Como si hubieras renunciado a esa parte de la vida que es el pasado. Como si un dolor te taladrara el alma. La niñez es el nido más hermoso que la naturaleza le ha dado a cualquier especie animal.  Puedo inferir que es en ella donde reposa el paraíso de cualquier criatura humana. En ella tejen y destejen los sueños. No abraza tiempo ni vida ni muerte, ella es. Un niño no se estaciona en nada, vive. Vive con la máxima intensidad de su existencia.

Sí, hija. Le contesté a Luz Elena. Lo que acontece es que los rumiadores del pasado quieren llenar de los mejores valores el tiempo ido. No aceptan la niñez ni la juventud de los otros. De las nuevas regeneraciones dicen y desdicen. Sus recuerdos castran el presente y desconfían del futuro. Sencillamente se quedan estacionado en un fragmento de la vida. La fraccionan y la quieren imponer.

Espero que el próximo escrito que me leas no sea tan raro y escabroso, me dijo Luz Elena. Eso de rumiar el pasado es cosa que no me trasnocha. Me imagino que ya no te debates en lo que acontece ahora. Buenas noches padre.

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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