¿Más sabe el Diablo por viejo que por Diablo?

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Ahora estoy en un berenjenal. No sé si seguir aplicando el adagio, proverbio, máxima, sentencia, o dicho popular trajinado, o la nueva versión que termina de acuñar Luz Ángela que da el título a este escrito.

Por: Óscar Flórez Támara

El saber no es cosa nueva en la búsqueda de su origen. Desde las primeras comunidades, donde el emblema del tótem se convirtió en una trasmisión de conocimiento del ascendiente o progenitor, como una herencia de saberes al descendiente, pasando por etapas, hasta llegar a las comunidades, donde el anciano pasaba a ser la mayor autoridad por la vivencia que éste tenía de la vida.

Poco importaba el conocimiento o la capacidad de plantear o resolver los problemas que se presentaban en aquellas épocas, porque se suponía que quien más había vivido tenía mayor experiencia y mayor saber acumulado ante aquellos que iniciaban la vida. De todas estas observaciones pudo haberse generado el adagio, dicho popular o máxima que, “más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Es allí donde empieza a tener un giro la propuesta de Luz Ángela. Si el tiempo de por sí hace el aporte al conocimiento, entonces ¿cuál sería la lógica que le corresponde a la educación en la búsqueda del conocimiento si este solo se obtiene es con la vejez?

Los pre-jardines y jardines no podrían tener un sustento válido si verdaderamente aplicáramos los supuestos que el conocimiento solo se obtiene es con la vejez, ya que aquí estamos frente a la más tierna edad. Y qué decir de los jóvenes que la mayoría de veces no tiene experiencia, porque la experiencia es cosa diferente al saber. Hay gente que sabe hacer sin manejar la teoría del saber, aquí es donde quizás puede aplicarse el precepto que venimos exponiendo el cual entonces estaría dirigido es a la experiencia, porque hay gente que maneja la teoría y a la hora de aplicarla no saben cómo hacerlo, pero sabe la teoría. Los dichos populares no se pueden aplicar sino a beneficio de inventario. Debemos estar muy atentos a los mismos ya que estos pueden entrar en contradicción con lo que queremos connotar, para no significar algo diferente a lo que queremos afirmar es necesario que seamos claro con la consonancia del idioma en su accionar. No podemos entrar en yo quise decir… ¿pero me entendiste?

Está demostrado que la vejez no es garantía de conocimiento, porque la maldad es un saber que tiene requisitos. Que exige un aprendizaje que construye la perversidad mental de la persona. El saber, para bien o para mal, tiene un camino de procesamiento, un objetivo lógico que lo lleva a proyectar el fruto esperado, por lo que no se debe seguir confundiendo entonces que se sabe más por viejo que por diablo. En este caso que por malo, que es lo que se quiere significar con el adagio.

Luz Ángela me ha hecho repensar este proverbio. El giro que le ha dado es de un cambio sustancial que nos lleva al análisis y a la correcta aplicación que se le debe dar a esta sentencia. El diablo no puede saber más por viejo que por malo, y si así fuera, la juventud jamás podría competir en maldad con la vejez. La historia nos ha demostrado que existen generaciones nuevas que han superado en perversidad a nuestros antepasados. Personas de edades mínimas con prontuarios de maldad altamente elevadas. La vida en sus permanentes quehaceres así lo confirma. Entonces, es bueno reflexionar sobre el uso y aplicación que se le da a ciertas máximas que en muchos casos no se compadecen con lo que queremos afirmar o lo que intentamos significar.

Saber más el diablo por viejo que por malo es desconocer el conocimiento y la intención de la maldad.Luz Ángela me ha creado esta posibilidad de duda, y toda duda es principio de búsqueda y de conocimiento, de camino y de método, que gira, como lo planteaban los antiguos, hacia la luz. Como un túnel sin final, donde la vida cada día es nueva y necesita de mayores conocimientos, porque la simple vejez no garantiza nada, ni siquiera la perfección de la maldad la cual a veces se afina en las más prestigiosas universidades de donde salen cerebros perversos y pervertidos capaces de cometer los actos más asquerosos y aberrantes que se hayan dado en la humanidad por gente joven.

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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