Abel González Chávez se anticipó 40 años al periodismo digital

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Este martes falleció en Barranquilla de una isquemia cerebral, a los 76 años. Dejó un legado portentoso para las nuevas generaciones de las comunicaciones.

Por Rafael Sarmiento Coley

Abel González Chávez con su esposa Ingrid y sus hijas Karina, Claudia, Sara Ingrid, Anabell, y Catalina.

Como casi todos, empezó de disc jockey en emisoras ABC de Todelar, y se fue de largo como comercial de Edgar Perea, para seguir por el mundo de las comunicaciones con una aureola de innovador.

Fue el primer presentador costeño de un programa en la televisión nacional denominado ‘Suena la campana’, con el auspicio de los hermanos Fuad y Mike Char Abdala y la asesoría del entonces estudiante de comunicación, Francisco Figueroa Turcios.

Cuando Alex Char quiso entrar a la política, a los primeros ‘asesores’ o ‘conversadores’ que buscó fueron Abel González Chávez y El Búho.

Luego de vivir en Bogotá por varios años con toda su familia (su adorada esposa Ingrid D’Escalzo de González, sus hijas que eran la niña de sus ojos: Claudia, Karina, Sara Ingrid, Anabell y Catalina, y el varón, por fuera del matrimonio, Abel Eduardo), regresó a Barranquilla, su tierra natal (nació el 26 de julio 1943). Y de lleno retornó a la radio. Lo que alternó con la gerencia de Atlético Junior, y más tarde, cuando Telecaribe ya era el canal robusto de los costeños, fue el presentador y director del programa ‘Sábados Espectaculares’. Para romper el molde, y tratándose de un programa de humor y entretenimiento, siempre se presentaba con un sombrero caribeño, por lo cual se ganó el remoquete de ‘El hombre del sombrero’.

Abel González con Ingrid, sus cinco bellas hijas, sus yernos y sus nietos. Una familia admirable por la unión y solidaridad que siempre han mostrado.

La escuela de todos

Abel González Chávez terminó su bachillerato, y, en vez de irse para el salón de matemáticas puras en la Universidad del Atlántico, como era el deseo de su progenitora doña Abelarda, se fue a la esquina de la avenida Olaya Herrera (carrera 46) con calle 70, donde recientemente don Leonidas Otálora Gómez, un abogado javeriano bogotano que venía de hacer carrera radial en Manizales, en los años 60 y 70 del siglo pasado montó la emisora de moda en Barranquilla en esa época, la ABC de Todelar.

Don Leonidas, hombre visionario, montó todo un imperio periodístico, musical y de dramatizados con radionovelas y programas dramatizados de la vida real. Uno de sus primeros coequiperos para la parte periodística fue don Gabriel Forero Sanmiguel. Luego llegaría Gustavo Castillo García. En la dirección artística, el escritor, locutor y libretista Álvaro Ruiz Hernández.

Fue una especie de ‘Escuelita de doña Rita’, el célebre programa radial de Caracol, dirigido y presentado por la inmortal Teresa Gutiérrez. Porque en todos los espacios había primíparos dando sus pininos. Ronald Ayazo, como locutor y actor, Pedro Lara Castiblanco con “La ley contra el hampa”, espacios que se emitían por Riomar de Todelar, la cadena ‘del lorito’.

Y “En ABC solo estrella” estábamos los más ‘pelaos’ aprendiendo a dar la hora y anunciar el próximo disco: “¡En ABC solo estrellas, Enrique Guzmán ‘Jamás te olvidaré’! De esa escuelita en ABC hicimos parte Jairo Pava, Henry Jiménez, Fredy Rocha, Erasmo Padilla, Sigifredo Eusse, Roger Araujo, Rafael Sarmiento Coley, Julio Olasiregui. Los fines de semana el viejo Leonidas se inventó ‘La vuelta a Colombia’ alrededor del parque Tomás Suri Salcedo y los narradores eran Roger Araújo Ensuncho y Sergio Ramírez. Ahí comenzamos todos.

Después cada uno tomó por su camino. Roger se fue para Caracol. Sergio Ramírez terminó de estrella como narrador de fútbol en Medellín y Bogotá; y Abel González, ‘con su nadaito de perro’, como solía decir, se fue como locutor comercial de Edgar Perea, quien terminó ‘graduándolo’ de comentarista futbolero.

Aterrizó en lo suyo

Después de dar tantas vueltas y revueltas por la radio y la televisión, se dedicó a presentar las veladas de boxeo en Cartagena para la televisión nacional. Se presentaba como todo un gentleman. No como lo hacían los tradicionales presentadores del patio con camisas pintorreteadas de flores, desabrochadas hasta el ombligo y con zapatos de caucho. Esas presentaciones suyas con elegancia, contratado por el ya difunto empresario del chance y del boxeo Jesús María Villalobos, quien regañaba a todo aquel que lo llamara por su nombre de pila y no por su poco simpático apodo de ‘El Perro’, le valieron un viaje a Las Vegas, Estados Unidos a la transmisión de una pelea de uno de los pupilos de ‘El Perro’.

Y fue en Las Vegas en donde contrajo el virus que no le saldría jamás de su cerebro: el computador. Como pudo compró el primer aparatico, de aquellos primitivos de los comienzos de la era cibernética. Ya en el avión, de regreso a Barranquilla, descubrió que el ingeniero de vuelo todo lo hacía desde un aparatico similar al suyo. Un ‘Computer’. Y desde entonces se hizo gran amigo del ingeniero, que resultó ser un barranquillero bacan, quien le enseñó todos los primeros trucos para navegar por Internet y algunas de las redes sociales que daban sus primeros pasos.

“Se la fuma verde”

Cuando Abel desarrolló toda su sapiencia, montó en el programa Excel los scores de Grandes Ligas del Béisbol, las tablas del campeonato profesional colombianos, los goleadores, los defensas más efectivos, los porteros a quienes le hacían menos goles. Todos esos resultados “solo con hundir una tecla”, como más tarde nos decía en El Heraldo el director consejero Juan B. Fernández Renowitzky.

Como Abel González inauguró su exitoso y muy sintonizado programa ‘Satélite’, por Emisora Atlántico, con la novedad de su famoso computer, se daba el lujo de hacer el programa desde Alaska vía satélite y la voz se le escuchaba como si estuviera en la cabina de la calle 72 de Barranquilla.

Los sábados por la mañana Andrés Salcedo González, Edgar García Ochoa, Francisco Figueroa, Adlay  Stevenson y quien esto escribe, entre otros, hacíamos ‘La Cháchara’ (hoy convertida en el portal periodístico www.lachachara.co), Y nos reíamos por las críticas severas que Fabio Poveda Márquez, quien de lunes a viernes hacia dos y tres horas de programa deportivo ‘Deporte Espectacular’. Decía Fabio que Abel “se la está fumando verde y por eso el chócoro ese del computador lo está volviendo loco”.

Lo que Fabio ignoraba era que Abel, además de necear con los computadores (porque entonces tenía tres y quería engancharnos a nosotros en La Cháchara uno de esos aparatos), era un lector infatigable con todo lo que tuviera que ver con lo que sucedería dentro de 20, 30, 50 años en materia de telecomunicaciones.

Los libros que más lo marcaron fueron una trilogía del futurólogo estadounidense Alvin Toffler: ‘El shock del futuro’; ‘La tercera ola’, y ‘El cambio del poder’, libros que, por fortuna, terminaban en manos del suscrito, su compadre, padrino de bautismo de mi hijo menor, Julián Andrés, por disposición de doña Nira Figueroa de Sarmiento y con el visto bueno de la madrina, Ingrid, la compañera permanente y el polo a tierra de Abel.

Abel González, entonces gerente de Junior, recibe al rey mundial del fútbol Edson Arante do Nacimento Pelé, junto con el también jugador brasilero de Junior Víctor Ephanor.

No es una vanidad decir que Abel González Chávez se anticipó por lo menos 40 años a lo que sucede -y sucederá—en las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Internet, el correo electrónico, el Whatsapp, Facebook, Youtube, Twitter Instagram, le quitó el poder de las manos a los grandes monopolios de las casas discográficas. Hoy cualquier grupo joven graba un sencillo y lo monta a las redes sociales y, si es bueno, en un dos por tres se vuelven millonarios.

En su pose característica como el comandante de una nave espacial, Abel González nunca perdió el arraigo popular y su programa mantuvo los más altos niveles de sintonía.

Lo mismo ocurre con los monstruosos medios de comunicación tradicionales que eran los amos y señores de la información, la opinión y la orientación de la sociedad civil para comprar productos y para votar por los candidatos que pagaran la mejor pauta publicitaria. (Se asegura que, en los primeros meses de 1950 Joseth Kennedy, el padre del famoso clan pagó un millón de dólares de la época para que le sacaran a su hijo John en la portada de la revista de mayor circulación en Estados Unidos en esos momentos. Cuando el candidato opositor de Kennedy, el tristemente célebre Richard Nixon, tuvo la revista en sus manos, casi levanta a trompadas a sus asesores de imagen. Y ordenó que le sacaran una página igual en la siguiente edición. Una publicación que, en vez de favorecerlo, le restó puntos, porque, con esa cara ‘chupada’ de ‘Kiko’ el del Chavo del Ocho, frente a la pinta de un galán de cine, no tenía nada qué hacer. Igual sucedió cuando hicieron el cara a cara (face to face) por televisión a nivel nacional. Kennedy le dio sopa y seco.

Como sopa y seco les dio Abel González Chávez a muchos comentaristas y narradores monotemáticos y hasta psico rígidos.  Frente a un Abel que ya pasó de la era del computador a la robótica. Y así les deja esa herencia a su amada esposa y a las niñas de sus ojos.

El sepelio será este jueves 29 de agosto a las cuatro de la tarde en Jardines de la Eternidad. Paz en su tumba. Que Dios lo acoja en su Santa Gloria y brille para él la luz perpetua. Para Ingred, Claudia, Karina, Sara Ingrid, Anabell, Catalina y sus respectivos esposos e hijos, lo mismo que para Abel Eduardo, nuestra más sincera voz de condolencia. Saben ustedes que somos dos familias unidas, porque ustedes vieron nacer a Rafael Filocaris, Jorge Mario y Julián Andrés, y fueron una voz amiga y dulce para Nira Figueroa de Sarmiento durante nuestra estadía en la fría capital.

Lucho Samper, publicista, libretista y locutor por muchos años al servicio de la agencia de publicidad Sonovista, también fue compañero de Abel González en muchas transmisiones.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

1 comentario

  1. Avatar
    Efraín San martin. el

    Que triste esta perdida. Era un grande de la radio. Mucha fortaleza a sus deudos. Inmensa gratitud a Abel que acompañó mis tardes y me hizo reir muchisimas veces con sus ocurrencias. Se va un digno representante de mi generación, se cierra un ciclo. Paz en tu tumba, querido amigo.