20 de septiembre, huelga mundial en defensa del Medio Ambiente

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Estudiantes de Europa empezaron desde ya las protestas callejeras, en especial por la apatía de los gobiernos frente al desastre del Amazonas, el pulmón que le quedaba al planeta.

Resumen Chachareros/AFP/www.eitb.eus

“Ya informamos en el pasado mes de mayo sobre la huelga entre jóvenes que promovió el movimiento #FridaysForFuture y supuso que más de un millón de personas se lanzaran a la calle a defender la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático”, señala un comunicado emitido este lunes por los activistas en distintos puntos del universo, que promueven una huelga mundial sin precedentes que se llevaría a cabo el próximo 20 de septiembre en protesta porque los gobiernos no hacen nada, o hacen muy poco, por salvar el planeta.

Consideran que esta será ‘la madre de todas las protestas sociales pacíficas’, que tendrá lugar el próximo 20 de septiembre de 2019. Se tratará de la primera huelga general internacional, promovida por el mismo movimiento ecologista, liderado por la joven activista Greta Thunberg.

Los promotores del movimiento huelguístico están enardecidos por la irresponsabilidad de los gobiernos que, a tiempo, hubieran podido evitar, o por lo menos minimizar, los graves daños producidos por los devastadores incendios en la densa selva tropical del Amazonas, el único pulmón que le queda al planeta.

Un comunicado de jóvenes franceses acusan a los gobiernos que tienen potestad sobre el Amazonas, de haber sido «flexuosos y cobardes frente a las mafias de depredadores de ese rico recurso natural de la humanidad. No es posible que no se hayan tomado las medidas a tiempo, cuando las aterrorizadas tribus indígenas, especialmente los huitotos, que conocen su territorio como la palma de su mano, imploraron casi llorando que impidieran el desastre del colosal incendio. Nadie les hizo caso. Los escucharon. Pero no hicieron absolutamente nada. Y la mayor responsabilidad le cabe al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se dedicó a presidir actos sociales y a jugar golf, sin prestarle la debida atención a la gravedad de lo que estaba ocurriendo en sus propias narices». Y si por allá llueve, aquí en Colombia no escampa.

Una huelga por el Clima que hará historia

Esta jornada de huelga se hará, como no podría ser de otra forma, en viernes. En concreto, el viernes 20 de septiembre de 2019.

A ella están llamados todos los sindicatos y personas que, a título individual, decidan secundar esta huelga para defender el Medio Ambiente de las acciones nocivas humanas contra el medio ambiente.

El movimiento Fridays for future

Esta iniciativa en defensa del clima fue iniciada por una sola niña, Greta Thunbeg, quien decidió no acudir los viernes al instituto para realizar actos reivindicativos a favor de la transición ecológica.

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Este simple gesto se ha convertido en una auténtica lucha global por parte de los jóvenes para que el Cambio Climático sea un problema solucionable. Así, el pasado 14 de mayo se pusieron en pie más de un millón y medio de jóvenes de los 5 continentes para secundar una huelga.

Ahora es el turno del resto quienes, junto a los más jóvenes, tendrán que defender el planeta para conseguir un mundo más sostenible.

Las emisiones a nivel mundial están alcanzando unos niveles sin precedentes que parece que aún no han llegado a su cota máxima. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria.

Los impactos del cambio climático se sienten en todas partes y están teniendo consecuencias muy reales en la vida de las personas. Las economías nacionales se están viendo afectadas por el cambio climático, lo cual hoy en día nos está costando caro y resultará aún más costoso en el futuro. Pero se empieza a reconocer que ahora existen soluciones asequibles y escalables que nos permitirán dar el salto a economías más limpias y resilientes, es decir, más humanas, flexibles y adaptables.

Los últimos análisis indican que, si actuamos ya, podemos reducir las emisiones de carbono de aquí a 12 años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2 °C, o incluso a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, según los datos científicos más recientes.

“Por suerte contamos con el Acuerdo de París, un marco normativo visionario, viable y puntero que detalla exactamente las medidas a tomar para detener la alteración del clima e invertir su impacto. Sin embargo, este acuerdo no tiene sentido en sí mismo si no se acompaña de una acción ambiciosa”, puntualizó otro de los activistas.

La ONU se pellizca

El Presidente de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, anuncia que se convocará un consejo extra para hacerle frente a la crisis, sin marcha atrás, del cambio climático y del desastre del medio ambiente, en especial tras lo ocurrido en el Amazonas.

El Secretario General de la ONU, António Guterres ha hecho un llamamiento a todos los líderes para que acudan a Nueva York el 23 de septiembre con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.

Quiero que me informen sobre cómo vamos a frenar el aumento de las emisiones para 2020 y cómo vamos a reducir las emisiones drásticamente para alcanzar cero emisiones en 2050.

Para que sean efectivos y fiables, estos planes no pueden enfrentarse a la reducción de forma aislada: deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. No deberían generar ganadores y perdedores, ni aumentar la desigualdad económica. Tienen que ser justos, crear nuevas oportunidades y proteger a aquellos que se ven afectados por los impactos negativos en el contexto de una transición justa. También deberían incluir a las mujeres como principales encargadas de la toma de decisiones: solo la toma de decisiones desde la diversidad de género es capaz de abordar las diferentes necesidades que surgirán en este próximo periodo de transformación fundamental.

La Cumbre reunirá a gobiernos, sector privado, sociedad civil, autoridades locales y otras organizaciones internacionales para desarrollar soluciones ambiciosas en seis áreas: la transición global hacia energías renovables; infraestructuras y ciudades sostenibles y resilientes; la agricultura y ordenación sostenible de nuestros océanos y bosques; la resiliencia y adaptación a los impactos climáticos; y la convergencia de financiación pública y privada con una economía de emisiones netas cero.

El sector empresarial está de nuestra parte. La aceleración de las medidas contra el cambio climático puede fortalecer nuestras economías y crear empleos, al mismo tiempo que genera un aire más limpio e impulsa la conservación de los hábitats naturales y la biodiversidad y la protección de nuestro medio ambiente.

Las nuevas tecnologías y las soluciones ofrecidas por la ingeniería ya producen energía a un coste menor que la economía basada en combustibles fósiles. La solar y la eólica son actualmente las fuentes de energía más baratas en casi todas las principales economías. Pero debemos empezar ya a poner en marcha cambios radicales.

Esto significa acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y a la agricultura alta en emisiones para promover el cambio hacia la energía renovable, los vehículos eléctricos y prácticas de agricultura inteligente. Significa fijar un precio del carbono que refleje su auténtico coste de emisiones, desde los riesgos climáticos hasta los peligros para la salud que provoca la contaminación del aire. Y significa acelerar el cierre de las centrales de carbón, parar la construcción de nuevas y reemplazar los puestos de trabajo con alternativas más saludables para que la transición sea justa, inclusiva y rentable.

Carteras de acción

Para asegurar que las acciones de transformación tengan el mayor impacto posible en la economía real, el Secretario General ha priorizado las siguientes carteras de acción, las cuales tienen un alto potencial para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y una acción global para la adaptación y la resiliencia.

Finanzas: movilización de fuentes de financiación públicas y privadas para impulsar la descarbonización de todos los sectores prioritarios y promover la resiliencia.

Transición energética: aceleración del cambio de combustibles fósiles hacia la energía renovable, además de la obtención de considerables ganancias en eficiencia energética.

Y mientras en el mundo la sociedad civil se mueve en defensa del aire contaminado que se respira y del brutal descuartizamiento de inmensas riquezas naturales, veamos lo que sucede en Colombia. En las narices del presidente Duque.

Transición industrial: transformación de industrias como la petrolera, siderúrgica, química, cementera, del gas o de la tecnología de la información.

Medidas basadas en la naturaleza: reducción de emisiones, incremento de la capacidad de absorción y mejora de la resiliencia en silvicultura, agricultura, océanos y sistemas alimentarios, incluidos en la conservación de la biodiversidad, el impulso de cadenas de suministros y tecnología.

Acción local y en ciudades: avance de la mitigación y la resiliencia a nivel urbano y local, con un foco de especial atención en nuevos compromisos sobre edificios de bajas emisiones, transporte público e infraestructura urbana, y resiliencia para las personas pobres y vulnerables.

Resiliencia y adaptación: fomento de los esfuerzos globales para abordar y gestionar los impactos y riesgos del cambio climático, particularmente en las comunidades y naciones más vulnerables.

Además, existen tres áreas clave adicionales:

Estrategia de mitigación: impulsar las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) y las estrategias a largo plazo para conseguir las metas del Acuerdo de París.

Compromiso de la juventud y movilización pública: movilizar a las personas de todo el mundo para que actúen contra el cambio climático y asegurar que las personas jóvenes estén integradas y representadas en todos los aspectos de la Cumbre, incluidas las seis áreas de transformación.

Impulsores sociales y políticos: avanzar en los compromisos dentro de las áreas que afectan al bienestar de la población, como la reducción de la contaminación del aire, la creación de puestos de trabajo dignos, el fortalecimiento de las estrategias de adaptación climática y la protección de los trabajadores y los grupos vulnerables.

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Chachareros

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