Victimarios de Colombia

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Enorme el drama de los líderes sociales, sus luchas por la dignidad humana parecen ser sentencias de muerte.

EL COMENTARIO DE ELIAS

Por, Jorge Guebely

Enorme el drama de los líderes sociales, sus luchas por la dignidad humana parecen ser sentencias de muerte. Los asesinan y nadie los protege: ni el Estado ausente, ni la justicia deficiente, ni los organismos de seguridad. Padecen el castigo del abandono, viven expuestos a la voracidad terrorífica de una fuerza brutal e implacable.

Fuerzas que no son oscuras, tienen rostro. Grupos armados; unos, de las guerrillas; otros, de la economía ilegal. Pero especialmente, los de la extrema derecha colombiana que utiliza paramilitares, ejércitos privados, residuos de antiguas autodefensas, miembros del Ejército y agentes de la Policía Nacional. Extrema derecha conformada por “… personas y familias pertenecientes a determinados sectores del poder político y económico, que históricamente han transitado entre legalidad e ilegalidad y que sienten amenazada su posición privilegiada”, según Camilo Bonilla, investigador de la Comisión Colombiana de Juristas.

La misma fuerza criminal que asesina líderes sociales desde la fundación de la República. Asesinó a Rafael Uribe Uribe, militar extraño por su ideario socialista, lector de Marx. También a Jorge Eliecer Gaitán, defensor de causas populares. A Héctor Abad Gómez, luchador por los Derechos Humanos, quien, en la hora de su asesinato, cargaba en el bolsillo una lista negra elaborada por las Fuerzas Armadas de Colombia. –Algunos de esos nombres fueron poseriormente asesinados como Jaime Pardo Leal.

Fuerza criminal de extrema derecha. Utiliza todas las formas de lucha: el poder legislativo, el ejecutivo, hasta el judicial; organizaciones militares legales e ilegales también. “Fuerzas oscuras” las llamó el expresidente Virgilio Barco, eufemismo para no referenciar nada. El presidente Duque la elude acusando a guerrilleros y narcotraficantes, “chivos expiatorios”, del genocidio social. Verdad incompleta que se vuelve mentira presidencial. Olvida que, en los años de la Violencia, no había guerrilleros y, mucho menos, narcotraficantes, pero existían los mismos crímenes de hoy. Asesinos eran los “chulavitas”, policías manipulados por el Estado. También existían líderes políticos que se atragantaban de odios y vomitaban muertos, Laureano Gómez, como acontece ahora.

Extrema derecha ultraconservadora que cultiva líderes políticos, paladines fáciles de convertir en microbios de la podredumbre. Por el contrario, detesta los líderes sociales. No soporta sus luchas por la dignidad de los excluidos, ni sus bregas por un poco más de justicia social, ni sus aspiraciones de auténtica democracia. No les perdona su solidaridad y conocimientos, las antítesis de la mezquindad y la ignorancia, alimento de la extrema derecha. Fuerza depredadora que sobrevivirá hasta el día en que la justicia oficial les haga pagar sus crímenes sociales y humanos.

jguebelyo@gmail.com 

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