¡Pobre serpiente!

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No sé en que época estaba estacionado mi padre. Su paciencia era admirable. Pocas veces yo entendía el actuar de muchos jóvenes menores que yo, pero él sabía escucharlos y los defendía a pesar de tratarlos de imberbe.

Por: Oscar Flórez Támara

Sobre los valores esgrimió su propia teoría. Y en la responsabilidad afinó la reflexión profundizando en ésta. Me dijo que los jóvenes del presente eran más responsables que los del pasado. Me extrañó esa posición para su vida vivida. Pensé en voz baja que era para congraciarse con el presente. Pero no, me ponía a pensar y esa era una de las cosas por la cual yo le picaba la lengua. Me alegraba escuchar ese chorro de palabras cayendo en mis oídos para persuadirme.

Recuerdo que le dije que las nuevas generaciones no querían asumir su responsabilidad, que siempre buscaban un pretexto para cargarles los errores o culpas cometidas a otros. Y anoté que la gente de antes era más seria, más responsable.

Eso no es cierto, me dijo. Mira, si tú analizas las escrituras sagradas te vas dar cuenta de lo siguiente: “Adán y Eva fueron los primeros que quisieron evadir su responsabilidad al negar la verdad, para no reconocer su error le indilgaron a otro la responsabilidad que ellos debían asumir. Adán, cuando es llamado a rendir la versión de los hechos se lava las manos y le endosa toda la culpa a Eva. Y Eva, confundida, no quiere enlodar a su compañero si lo incrimina como actor del acto principal, busca una solución para salir ambos bien librados. Responsabiliza entonces a la serpiente, por ser la más débil al no poder defenderse. No habla, no intriga, no tiene estatus en el paraíso. Siempre en desigualdad de naturaleza y cultura, se arrastra”.

Quedé pensando. Escudriñé los recuerdos de lecturas. Los hilos de perversidad e infamia en la historia. La negación de Pedro antes que cantara el gallo tres veces. El lavatorio de manos de Poncio Pilato. El valor y responsabilidad de quien estuviera libre de pecados que “tire la primera piedra”, siendo los más ancianos los primeros en retirarse por no quedar en evidencia por el llamado de Jesucristo. En fin, una forma antigua e inveterada de no asumir la responsabilidad y que ahora, de manera también irresponsable se le endosara a la

juventud como si ella hubiera inventando esa conducta. Todo lo pensé en silencio. Mi padre tiene razón, me dije en voz ahogada.

Mi padre, pícaro como siempre, me quedó mirando. Me preguntó: ¿Por qué callas? ¿Qué estás tramando? Puedo decirte, además, que el mundo está sentado sobre bases falsas. Y las mayores víctimas en toda la historia de la humanidad de estas mentiras siempre han sido los jóvenes, es a ellos a quienes más se les ha sacrificado, son los más débiles, los inexpertos, los que desconoces los vicios, los odios y mentiras que esconden los adultos. Los adultos tejen guerras, manipulan, esconden interese y después a quienes mandan a matarse y ponen en primera fila es a los jóvenes. Es una de las peores irresponsabilidades que aqueja a la especie humana. Todo orquestado por los adultos que mueven los hilos del poder y sus mezquinos interese.

Agregó, los jóvenes que todavía no han afinado su cerebro cargan más tarde con el lastre que siempre ha cargado la serpiente: los calumnian tratándoles de irresponsables. No se le deja vivir en paz.

Hijo, me dijo. Si tienes algo que decirme no lo hagas ahora. Piensa, y en el próximo encuentro me das tus pareceres, ahora déjame hacer la siesta.

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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