Incendios tienen alarmados a los barranquilleros

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En 2018 se registraron 153 conatos en estructuras y sectores residenciales. En 7 meses de 2019 ya van 192.

Por Chachareros/resumen redes sociales

A pesar de las palabras del comandante del Cuerpo de Bomberos, capitán Jaime Pérez, con cierto eufemismo y la clara intención de apaciguar los ánimos, en el sentido de que “todo esto es consecuencia de las dinámicas propias de una ciudad que está en crecimiento”.

Eso es cierto. Lo que no dijo el valeroso líder bomberil que ha lidiado con 345 llamaradas en la ciudad en menos de dos años es que, si bien Barranquilla vive desde hace 10 años una era de esplendor e iluminada por los dioses y el talento de sus recientes alcaldes, no es menos cierto que todo eso lo deteriora la saqueada empresa que presta el servicio de energía en esta ciudad y en todo el Caribe colombiano, Electricaribe.

Analistas de todos los sectores, expertos en la mecánica de la energía eléctrica, confiesan que no es necesario arrancarse los cabellos para concluir que “no se trata de un pirómano despechado que quiere hacerse notar, lo cual es una idea descabellada. Lo que realmente ocurre es que los anteriores concesionarios de Electricaribe desbancaron todo cuanto pudieron los sólidos ingresos de una empresa con una clientela cautiva y un flujo de caja muy atractivo. Lo malo es que, por aplicar la nefasta teoría del retorno veloz de la inversión que hicieron, rasparon hasta la olla. La empresa quedó desnuda. Sin recursos para hacer las inversiones necesarias para la reposición de equipos, de transformadores, de subestaciones, de redes de conducción y del mantenimiento de las plantas generadoras que debe ser constante y eficiente”.

Los apagones y subidas de voltajes

Miles de barranquilleros han quedado arruinados por culpa de Electricaribe, debido a que los continuos y prolongados apagones, cuando retorna la energía de manera súbita, lo hace con un voltaje altísimo, y los usuarios desprevenidos no tienen encendidos los aparatos reducidores de la potencia con la cual retorna de manera inesperada el fluido eléctrico.

Ese es uno de los principales motivos de los 192 incendios que se han registrado en los primeros 7 meses de 2019, contra los 153 que hubo en 2018. Lo que significa que, en menos de un año, ya se superó la cifra de 2018 en 39 conflagraciones.

Con la desgracia que casi nadie menciona. Como son la ruina de numerosas familias que han perdido sus casas y sus enceres consumidos por las llamas producto de un corto circuito por falta de un adecuado mantenimiento de la empresa prestataria de este servicio.

Miles de familia desfilan por las oficinas de Electricaribe a reclamar que les repongan el televisor, la nevera, el equipo de sonido, el computador, la estufa eléctrica y la cama y los colchones que han sido pasto de las llamas que nacen de un simple pero fatal corto circuito. Los reclamantes pierden el tiempo. Los funcionarios que sobreviven en la empresa en medio de una desesperante inestabilidad, sin el menor asomo de cinismo, dilatan y dilatan las respuestas a los reclamos en el muy famoso baile del indio, hasta cuando el suscriptor asume la realidad. Está perdiendo el tiempo. No le repondrán su caro televisor ultramoderno y de pantalla gigante. Regresa a casa con el rabo entre las piernas.

Centro Comercial Parque Central

Según el diagnóstico de los oficiales del Cuerpo de Bomberos, el incendio en el Centro Comercial Buenavista II se originó en el corto circuito en el motor de uno de los ascensores.

Lo curioso es que los incendios de este año se han registrado en tres de los más gigantescos y concurridos centros comerciales de la ciudad, y una acreditada clínica (La Merced, situada en la carrera 38 con calle 61).

El de este miércoles fue en el centro comercial Parque Central, especializado en toda suerte de electrodomésticos, equipos de sonido, videograbadoras, cámaras fotográficas, computadores, fotocopiadoras. Todo el segundo piso quedó reducido a cenizas, a pesar del intenso y oportuno accionar del muy bien equipado Cuerpo de Bomberos de Barranquilla, inclusive uno muy moderno que aportó a la ciudad el Grupo Empresarial Tecnoglass.

Jaime Pianeta, propietario de varios locales que fueron consumidas en un dos por tres por las llamas, declaró que el incendio fue tan sorpresivo, “que no dio tiempo de nada. Todo fue tan rápido”.

Los incendios de Barranquilla

A propósito de esta alarmante piromanía que aterra a la comunidad,  el master en comunicación social y tecnologías de la información y las comunicaciones y catedrático de la Universidad del Norte, Alberto Martínez, en una reciente columna (antes de que ocurrieran los 4 incendios de estos días), afirmó que “los incendios que han venido ocurriendo en Barranquilla tienen, literalmente, las alarmas encendidas”.

Agregó en su nota que “la cifra que maneja el Cuerpo de Bomberos impresiona: durante el transcurso del año ha atendido 188 eventos, es decir, uno cada día en promedio.

“Por eso, las especulaciones no se han hecho esperar. Algunos manejan la hipótesis de un “pirómano”, otros hablan del mal estado de las redes eléctricas (otra vez Electricaribe), y no falta quien le atribuya la culpa a las altas temperaturas que se derivan del cambio climático.

“La versión más segura, por ahora, atribuye las conflagraciones a “las dinámicas propias de una ciudad que está en crecimiento”.

“Siendo así, la pregunta es si estamos preparados o no para afrontar estos eventos.

“Para empezar, es muy importante tener en cuenta que la obligación inicial de la extinción del incendio corresponde legalmente a los particulares. En otras palabras, toda estructura que se construya o haya sido construida en la ciudad debe contar con los debidos sistemas para prevenir y eventualmente combatir el fuego.

“Lo segundo es revisar si en las casas, edificios, fábricas o centros comerciales existen los protocolos adecuados para responder ante las emergencias. ¿Cómo es posible, por ejemplo, que el sábado, en un restaurante del tercer piso de Buenavista, detuvieran la evacuación de los clientes porque aún no habían pagado la cuenta?

“La convención indica, finalmente, que al Cuerpo de Bomberos le corresponde intervenir para terminar de sofocar las llamas. Como en todo el mundo.

“Hace unos años estos casos habrían generado un auténtico desastre.

“Recordemos que la institución contaba con tres máquinas viejas y medio centenar de socorristas de vestidos descoloridos, que paseaban una alcancía por toda la ciudad para echarle gasolina a los vehículos.

Hoy la historia es distinta

De todo episodio nefasto en Barranquilla surge de manera espontánea la solidaridad y la disposición de la comunidad en hacer parte de los equipos de rescate, aún a riesgo de su integridad física. Algo para resaltar de los barranquilleros.

“Desde cinco estaciones distritales, que costaron un poco más de 10 mil millones de pesos, 150 bomberos profesionales montan guardia.

“Hay una estación por localidad. Y entre 2 y 3 máquinas por cada una de ellas, todas con la tecnología de los más modernos sistemas de prevención.

“La relación cuenta con una máquina Hazmat, especialmente diseñada para incendios con materiales peligrosos en ciudades industriales, una máquina ascensor, y otra de gran elevación que es una de la dos más altas de América Latina.

“Pero lo que más llena de orgullo es el tiempo de atención. Antes, cuando andaban en la indigencia pública, los oficiales tardaban más de 20 minutos para llegar al lugar de la conflagración. Hoy, como mandan los estándares internacionales, están antes de 5 minutos.

“Con el cuestionable alistamiento de los inmuebles, o el cambio climático o Electricaribe, en verdad no sabemos cuándo nos despertará una humareda, pero da tranquilidad saber que contamos con el cuerpo de bomberos que tenemos”.

La ñapa es las continuas quemas en el Parque Isla Salamanca con decenas de hipótesis sobre su origen, aunque todo el mundo sabe quiénes pueden ser. Lo que sí es evidente es que el millón y medio de habitantes de Barranquilla son los que sufren las consecuencias de esta infamia, por la ceniza y la humareda que inunda toda la ciudad causando trastornos de salud en especial en la población infantil. ¿Y quién responde?

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Chachareros

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