Hace 5 años comenzó el infierno de Andrés Felipe Arias

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Mejor conocido como ‘Uribito’, renunció al ministerio de Agricultura para lanzar su candidatura a la Presidencia de la República. Agro Ingreso Seguro se le atravesó en el camino.

Por Chachareros/semana.com/Cambio/las2orillas.com

Andrés Felipe Arias pudo haber sido el Presidente más joven de Colombia, a los 37 años, lo malo fue que se le atravesó un torpedo llamado Agro Ingreso Seguro (AIS), que lo fulminó y lo dejó fuera del ring político, tal vez de por vida, si es que toda la fuerza que acumula su mentor y padre putativo, el senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez, no logra parar la catapulta que se le ha venido encima a su retoño pechichón.

Los dineros del programa Agro Ingreso Seguro (AIS), eran con destino a los campesinos de abarca y rula. Fueron a parar a unas cuantas familias de terratenientes multimillonarios– dedicados  al cultivo extensivo dde palma de aceite y banano–, con el compromiso de aportar recursos para la campaña presidencial de Andrés Felipe Arias.

Todo  estaba preparado y bien libreteado para que el 7 de agosto de 2010 Andrés Felipe Arias asumiera la Presidencia de la República en reemplazo de su mentor político y padre putativo, Álvaro Uribe Vélez. Fallaron todos los planes y el uribismo tuvo que tragar sapos y culebras para aceptar la candidatura de su, hasta entonces, leal y eficiente ministro de Defensa, Juan Manuel Santos Calderón, quien no solo rompió cobijas con el uribismo al día siguiente de haberse posesionado, sino que le dio de su misma medicina haciéndose elegir para un segundo periodo, hasta el 7 de agosto de 2018.

Así fue que empezaron los líos

El primer petardo que estalló en las manos de Arias fue el escándalo por la hacienda ‘Carimagua’, en Puerto Gaitán, de propiedad de la Nación, la cual el entonces ministro de Agricultura intentó ‘regalar’ (17 mil hectáreas ‘ubérrimas’) a unos potentados del sector agrario, disfrazándolo como un proyecto para “los pobres campesinos sin tierra”.

Ya para entonces Andrés Felipe Arias hablaba exactamente con las tonalidades, pausas y ‘cantaíto’ paisa de su jefe político, y hasta cargaba en una mariquera las mismas goticas ‘brujas’ que consumía en público el entonces Presidente de la República, dizque para combatir el estrés y el cansancio y le mantuviera las neuronas despiertas. A partir de ese nuevo perfil fue cuando empezaron a llamar a Andrés Felipe, no con su apellido paterno-genético, sino como ‘Uribito’, en honor a su padre putativo

Cuando ‘Cambio’ estaba viva

El exministro dde Agricultura Andrés Felipe Arias, reseñado por el Inpec al ser extraditado desde una cárcel de Estados Unidos.

El diario capitalino El Tiempo, en esa época todavía propiedad de ‘todos los Santos’ (no los del cielo, sino la de este país inmortal: los Santos Montejo, los Santos Castillo y los Santos Calderón), era dueño de la revista semanal Cambio (una versión criolla de la española Cambio 16).

La revista la dirigían Rodrigo Pardo y la intrépida María Elvira Samper. Lástima que poco después de ese batatazo ‘Cambio’ tuvo un entierro de pobre porque la orden del gobierno de turno fue cerrarle todas las fuentes de publicidad, las oficiales por mano directa y las del sector privado por ‘favorcitos pedido a los amigos empresarios’.

En un artículo publicado originalmente el 18 de julio de 2014 por el versado periodista Pacho Escobar y reproducido el 24 de agosto de 2016, cuenta la historia de cómo la hermosa exreina y exmodelo barranquillera Valerie Domínguez Tarud arrastró, sin quererlo, al exministro Arias a la cárcel.

El olfato periodístico

Esta virtud de los periodistas José Manuel Reverón y Harold Abueta, fue todo cuanto destapó el escándalo de Agro Ingreso Seguro en el año 2009. Sin embargo, todo empezó un año atrás cuando Reverón comenzó a seguirle la pista a las convocatorias de los 10 segmentos que hacían parte del programa estrella del Ministerio de Agricultura. Incluso, el periodista entrevistó en ese entonces al ministro Andrés Felipe Arias y a su viceministro Juan Camilo Salazar para saber en qué iban las convocatorias y cómo se estaba realizando el proceso que había arrancado meses atrás. En aquel 2008, Reverón realizó una solicitud para ver quiénes habían sido las personas beneficiadas con los primeros subsidios. Tras la salida de Arias del ministerio con la ilusión de llegar a ser el sucesor de Álvaro Uribe en la Presidencia, Reverón siguió su ardua investigación pero con otra pregunta más:  ¿cómo se financiaría la campaña de un exministro tan joven y conocido solo en Antioquía?

La predestinación, quizá, le había dejado la palabra subsidios grabada en su mente. Ya llevaba un año largo siguiendo el rastro de aquel dinero fácil. De tal suerte que una mañana de septiembre del año 2009, Reverón llegó a la redacción de la Revista Cambio, se reunió con su dupla investigativa, el chocoano Abueta, un mago para realizar derechos de petición y le propuso que enviaran un par más a los ministerios que tenían dichas modalidades para ayudar a impulsar el desarrollo del campo, pero en especial, al Ministerio de Agricultura que era la cartera que había manejado al dedillo el fanático número uno de Álvaro Uribe Vélez, a quien por su modo de actuar y de expresarse hasta se había ganado el remoquete de ‘uribito’. Reverón quería comparar la documentación recibida en el 2008 con los nuevos subsidios entregados está vez en el área de riego y drenaje.

Abueta redactó tan bien las solicitudes amparadas por la Constitución, que no había lugar a que alguna información quedara por fuera. Pasados los días legales, llegaron a la revista las respuestas. Abueta se encargó de revisar la información que remitió el Ministerio del Interior. Mientras tanto, Reverón se encargó de leer los beneficiarios que aparecían en el plan estrella de Minagricultura; es decir, Agro Ingreso Seguro. Hacia el medio día no había encontrado nada raro, muy pocos apellidos paisas y, mucho menos, nombres de familias reconocidas de Antioquia. Pero todo cambió cuando en una de los folios redactados en letra Arial tamaño 12, aparecía la referencia de un nombre que le sonaba conocido al periodista: Valerie Domínguez Tarud.

A la hora del almuerzo Reverón, un poco dubitativo, le contó el hallazgo a Abueta, pues no creía que una exreina, actriz y modelo se le metiera a manejar fincas y distritos de riego. Para el periodista se podría tratar de un homónimo. De inmediato Abueta, con la calle de aquel que duda hasta de su espejo, le pidió el listado a su compañero para realizar un cruce de datos que los acercara más a la hipótesis de una reina subsidiada por el Estado.

Artículo fatal

La publicación en Cambio del artículo “Riego de dineros públicos en el Magdalena” escrito por Harold Abueta y Juan Manuel Reverón, dio comienzo al caso judicial contra Arias. Los directores de la desaparecida revista eran: Rodrigo Pardo y María Elvira Samper.

En efecto, los distritos de riego y drenaje subsidiados se encontraban en la Costa, pero además, tenían casi que la misma dirección que aportaba otro beneficiario, quien para ese momento tenía un nombre poco conocido: Juan Manuel Dávila Fernández de Soto. El internet es el mejor invento del mundo, bastaron pocos segundos tras googlear estos dos nombres juntos para que apareciera una foto de los dos en una revista de vanidades, la cual confirmaba un próspero noviazgo de una pareja hermosamente perfecta.

De lado quedaría el nombre de Valerie, que solo era la punta de aquel iceberg maloliente que había que sacar a flote. Al seguir leyendo las casillas siguientes con los nombres, las cédulas, los distritos de riego y el monto de los beneficios, descubrieron un dato más sorprendente: la familia del novio de Valerie, los Dávila Fernández de Soto, habían sido merecedores de más de 2.200 millones de pesos para riego y drenaje en Algarrobo, Magdalena.

Pararon lectura

Abueta se fue a buscar el teléfono de Valerie para preguntar por lo hallado, pero la actriz nunca contestó. También para averiguar entre sus amistades, desde cuando a esta bella mujer le había picado el bicho de convertirse en empresaria agrícola. Reverón indagó sobre los Dávila, para ver si eran gente de clase media o, quien podría decir que no, una familia de escasos recursos con un hijo tan interesante como para conquistar a una reina. Verificar si era una familias humilde, porque para eso se había creado el plan de Agro Ingreso Seguro, para apoyar a los pobres del campo colombiano.

Nada de eso encontraron. A los amigos y amigas de Valerie les parecía rara la información. Por su lado los Dávila Fernández de Soto, eran una familia potentada que habían adquirido unas décadas atrás fanegadas de tierra en el departamento del Magdalena. A renglón seguido los periodistas se encontraron con otros apellidos pomposos los cuales aclararían las sospechas de que el Estado había subsidiado a los ricos de este país. Sardi, Lacouture Pinedo, Villamizar y Lacouture Dangond, aparecían en los listados.

La exreina tuvo que acudir a muchas audiencias judiciales para defender su inocencia

La exreina tuvo que acudir a muchas audiencias judiciales para defender su inocencia

Riego de dineros públicos, se tituló el primer artículo que apareció en la Revista Cambio, trabajo autorizado por su director Rodrigo Pardo y minuciosamente revisado por su editora María Elvira Samper. Con la publicación en las calles y en poder de otros medios, el primero en resaltar la investigación fue Julio Sánchez Cristo en la emisora La W. Como aceite en sartén caliente, la noticia se regó en televisión, prensa nacional y prensa regional. Pocos meses antes de aquella revelación, Andrés Felipe Arias había dejado el cargo y en su remplazo Álvaro Uribe había nombrado a Andrés Fernández, quien había sido la mano derecha de Arias. Curiosamente, el nuevo ministro para apaciguar los ánimos, no dudo en invitar a periodistas a una correría por las zonas babaneras del Urabá, para ver los supuestos beneficios de Agro Ingreso Seguro. Sin embargo, Reverón y Abueta no se subieron en ese avión y con los escasos recursos que ya para esos días había en la Revista Cambio, tomaron camino hacia Santa Marta para buscar de primera mano los registros de las empresas de las potentadas familias que el Estado se afanó en subsidiar.

Pruebas al canto

Con cámaras de comercio en mano, las cuales daban las direcciones exactas de los predios y por tal de los distritos de riego subsidiados, los dos periodistas tomaron carretera para adentrarse en las mesetas aledañas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Preguntaron por las tierras de un joven llamado Juan Manuel Dávila, pero una campesina de la región, mientras jugaba dómino, les contestó de manera seca y certera: “serán las tierras de don Juan Manuel, el papá del joven Juan”. De camino a la casa principal de la finca Campo Grande, Reverón y Abueta comenzaron a seguir con la mirada interminables extensiones de tierra sembradas con palma de aceite. Aquel producto del que se deriva biocombustible, lubricantes y los acetites que hoy se utilizan en la mayoría de cocinas del mundo.

Campo Alegre y La Faena, fincas del suegro de Valeríe Domínguez Tarud, quedaban situadas en el corazón de Algaborro, unas 1500 hectáreas que había que alquilar un helicóptero para fotografiarlas completas desde el aire. Pero los periodistas se dieron las mañas y retrataron las principales partes de la inmensa extensión de tierra de los Dávila. Pronto en medio de la reportería encontraron al mayordomo de La Faena, quien les contó que tiempo atrás se habían instalado los distritos de riego, que el joven Juan no iba mucho a esas tierras y que jamás en la vida habían visto por ahí a la protagonista de El último matrimonio feliz.

Con dicha reportería de la cual hasta plata pusieron para los pasajes los propios periodistas, pues la Revista Cambio de tantas denuncias había sido objeto de reajustes presupuestales por parte de la Casa Editorial El Tiempo, Reverón y Abueta regresaron a Bogotá para encontrar la nuez del asunto: ¿qué dependencia daba el visto bueno para la adjudicación final de los subsidios?

Para su fortuna, Valerie Dominguez al final salió libre de toda culpa, pues sus abogados demostraron que se trató de un macabro montaje de su ex-esposo en contubernio con Andrés Felipe Arias.

La decisión la tomaba, después de varios “estudios”, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), un organismo de la OEA. Como el que busca encuentra, los reporteros lograron establecer que el hombre que representaba al Ministerio de Agricultura en el IICA, quien tenía acceso a todos los estudios de Agro Ingreso Seguro era el ingeniero civil Carlos Manuel Polo, quien nunca negó que su entrada al ministerio había sido gestionada por la familia Vives, gente que también había terminado subsidiada por Agro Ingreso Seguro.

Acto seguido, ahí mismo, en las impenetrables oficinas del IICA, que quedaban en la Universidad Nacional, Reverón y Abueta solicitaron entrevistar al coordinador general del programa de Agro Ingreso Seguro. Éste los llevó al archivo para mostrarles algunos casos, pero con el olfato de ratones que cazan ratas, los periodistas de la Revista Cambio, solicitaron que les mostrara el folder que contenía la documentación con la que Valerie Domínguez Tarud se había ganado el derecho a un subsidio de más de 300 millones de pesos. Llegaron a la nuez del asunto: los folios daban cuenta que la exreina había arrendado un par de hectáreas de la familia Dávila por el irrisorio monto de un millón de pesos. Así mismo, se había solicitado el subsidio para el drenaje y riego de ese cuadrante, por lo cual recibió 306 millones de pesos del Estado.

Todo estaba resuelto, la familia Dávila había parcelado sus tierras para beneficiarse de los subsidios que por derecho le pertenecían a los campesinos pobres de Colombia. De ahí en adelante la justicia habría de descubrir un entramado de entuertos que terminaban por engordar las cuentas de las familias que a la postre y en agradecimiento al gran hombre del ministerio, le responderían  con financiarle la campaña para ponerlo de Presidente.

Las audiencias en las que la Fiscalía acusó al exministro que estuvo siempre acompañado por su esposa Catalina Serrano, tuvieron un tiente dramático. / Foto: Archivo ElTiempo.com Mauricio Moreno

Las audiencias en las que la Fiscalía acusó al exministro que estuvo siempre acompañado por su esposa Catalina Serrano, tuvieron un tiente dramático. /

Comienzan las condenas

El anuncio lo hizo el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, en rueda de prensa. El exministro de Agricultura fue encontrado responsable de cuatro cargos, «tres por falta gravísima».

El exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias fue suspendido e inhabilitado para ocupar cargos públicos por 16 años al ser encontrado responsable de cuatro cargos, “tres por falta gravísima”, dentro del proceso disciplinario que se le adelantaba por el polémico programa de subsidios Agro Ingreso Seguro (AIS), uno de los escándalos más sonados de los últimos años.

Los cargos que motivaron la sanción de Arias son:

– Intervenir en la celebración de los convenios especiales de cooperación científica y tecnológica con omisión de estudios previos, violando los principios de planeación y transparencia.

– Aprobar los términos de referencia de las convocatorias públicas de riego y drenaje húmedos del 2008 sin que dichos términos de referencia contaran con factores de evaluación precisos y claros, desconociendo los principios que rigen la actividad contractual.

– Celebrar convenios de cooperación de ciencia y tecnología con el IICA utilizando la modalidad de contratación directa, violando los principios de transparencia y responsabilidad.

– Exceder los topes de gastos para administración y operación del programa Agro Ingreso Seguro desbordando para el año 2008 el porcentaje establecido.

Por su parte, el también exministro de Agricultura Andrés Fernández fue suspendido por 11 meses. La misma sanción le fue impuesta al exviceministro de esta cartera Juan Camilo Salazar.

Otros de los exfuncionario sancionados son: Gisela del Carmen Torres Arenas, en su condición de interventora delegada, adscrita a la Dirección de Planeación y Seguimiento Presupuestal, fue suspendida por 2 meses.

Alba Sánchez Ríos, directora de Planeación y Seguimiento Presupuestal, fue sancionada con suspensión de 2 meses al hallarla responsable como interventora delegante en los convenios 03 de 2007, 055 de 2008 y 037 de 2009.

Edelmira Rivera Quintero, profesional especializado. Sanción y suspensión de un mes.

Juan David Castaño Alzate, exdirector de Desarrollo Rural para el 2009, fue suspendido por 2 meses .

Mario Andrés Soto Ángel, exdirector de Comercio y Financiamiento para el 2009, fue sancionado con destitución e inhabilidad de 11 años.

Javier Enrique Romero Mercado, exdirector de Desarrollo Rural, fue sancionado con destitución e inhabilidad de 11 años.

Camila Reyes del Toro, exdirectora de Comercio y Financiamiento del Ministerio de Agricultura, fue destituida e inhabilitada por 11 años.

Rodolfo Campo Soto, destituido e inhabilitado por 13 años en su condición de director del INCODER.

Aunque varios exfuncionarios del Ministerio de Agricultura están tras las rejas, la decisión del Ministerio Público es una de las más importantes tomadas en torno a este escándalo, desde cuando la revista Cambio reveló, en septiembre del 2009, que personas adineradas de la costa caribe habían recibido subsidios millonarios que, según el objetivo del programa, estaban diseñados para el estímulo a la producción agrícola.

¿Qué significa la decisión?

El exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias fue el consentido del presidente Álvaro Uribe Vélez. Estuvo en esa cartera durante el periodo comprendido entre el 4 de febrero del 2005 y el 7 de febrero del 2009. De su deseo de parecerse a su jefe le quedó el mote de ‘Uribito’. Incluso, Arias recibió pleno respaldo del entonces mandatario para que lo sucediera en el cargo.

Sin embargo, en marzo del 2010 perdió las consultas internas del Partido Conservador frente a su contendora Noemí Sanín. En ese momento, ya pesaba sobre su carrera política la sombra del escándalo de Agro Ingreso Seguro que hoy quedó liquidada.

La hermosa barranquillera, exreina de belleza y exmodelo, Valerie Dominguez Tarud, fue una víctima inocente del cuantioso robo de los recursos del programa Agro Ingreso Seguro. Sin tener nada que ver con ese lío, tuvo que demostrar su inocencia ante los estrados judiciales.

Las recurrentes salidas en defensa de Uribe y de su proyecto político habían graduado al más joven del gabinete como el primer espadachín de su gobierno. Ese hecho le significó réditos políticos hasta cuando la revista Cambio publicó la denuncia de prensa que reveló que parte de los recursos para el incentivo del agro fueron a parar a manos de familias adineradas en Magdalena y Valle del Cauca.

El Ministerio Público había formulado pliego de cargos en octubre pasado contra Arias y contra quien fue su viceministro y reemplazo, Andrés Fernández. También contra el exgerente del Incoder Rodolfo José Campo Soto, la exdirectora de Financiamiento y Comercio Camila Reyes, el exdirector de Desarrollo Rural Javier Romero y contra el exviceministro de Agricultura Juan Camilo Salazar.

Entonces, el procurador Alejandro Ordóñez había dicho que en la ejecución del programa AIS era posible que hubiera falencias en la elaboración de convenios de cooperación, estudios previos, gastos de administración y que no hubo los suficientes monitoreo y control durante la creación de este programa.

En septiembre de ese mismo año, el procurador ya había anunciado que en caso de encontrar pruebas pertinentes comenzaría una investigación.

En el 2010, el entonces fiscal general de la Nación, Guillermo Mendoza Diago, anunció la apertura de indagación preliminar por estos hechos en contra de Arias y del también exministro de Agricultura Andrés Fernández.

Después, bajo la administración del ente acusador de la fiscal Viviane Morales, también fueron acusados el exviceministro de Agricultura Juan Camilo Salazar y otros cuatro exfuncionarios de esta cartera: Juan David Ortega, Camila Reyes del Toro, Oskar August Schroeder Muller y Tulia Eugenia Méndez.

De hecho, el ente acusador imputará cargos el jueves 21 de julio contra el exministro y pedirá su detención como medida preventiva.

Hoy, tras el avance de las investigaciones, la carrera política de Arias prácticamente terminó, pues son 16 los años en los que no podrá ocupar cargos públicos. Eso decía la sentencia. Ahora no se sabe si el mentor político de Andrés Felipe logra el milagro de derribar todas las sanciones que lo  acosan, y, como en la política colombiana todo es posible, no sería extraño verlo en el 2022 con la banda presidencial terciada.

Andrés Felipe Arias es consolado por su esposa Catalina Serrano, al enfrentar tantas penas durante estos cinco años. Lo peor fueron los años en una férrea cárcel en Estados Unidos, de donde fue recientemente extraditado y entregado a la justicia colombiana. Foto cortesía El Tiempo.

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Chachareros

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