Una historia bien fría

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En los comienzos del siglo pasado Barranquilla, poco más que una aldea, celebraba con regocijo las fiestas de San Nicolás y de San Roque durante diez días cada una, y el carnaval con igual devoción durante cuarenta.

Por: Alvaro Suescún T.

Había también muchos otros pretextos entre estas celebraciones para libar y bailar, a eso le llamaban vidadivertida, y claro que lo era, pues desde entonces ya era fama habitar el mejor vividero del mundo.

En estas celebraciones se bebía vino y el costeñísimo “resoli”, una deliciosa mistela en piña fermentada, tonificada con limón, canela y azúcar para calmar la sed y no para perturbar los sentidos, según descripción del eminente musicólogo Emirto de Lima. En La Favorita, una miscelánea del mercado, se hacían galas con unsurtido permanente de ron viejísimo “Victoria” y,en la calle de la Esperanza, la fábrica de licores “La Gota de Oro” hacía ostentación de su licencia para elaborar el Anisado San Nicolás en franca y abierta competencia con la distribuidora comercial de Flor Price y Cia responsable de las ventas crecientes de Cognac, Ginebra, Chartreuse “y otros licores finos”, con ellas rivalizaba ladistribuidora de Teodoro González Rubio y Cia, sobre la calle Real, muy pocos esfuerzos hacían allí para mantener cautiva a una crecida clientela que escanciaba a raudales los toneles de Ron Viejo provenientes de Jamaica, desaparecidos con prontitud en garrafones de cinco litros raptados por la alegre concurrencia.

La cerveza apenas sí contribuía a enfriar los ánimos caldeados por la soleada temperatura. Se consumía cerveza Strasbourg Superior, importada para el solaz de los paseos de la denominada gente principal”, y la cerveza “Tres Káiseres”, producida en Bogotá por Bavaria, alcanzaba paraanimar alguna que otra parranda de los comerciantes ricos. Para los lugareños raizales había ron de reverbero y Ron Blanco “desinfestado”, con los que alzaban el codo de manera repetida hasta no poder hacerlo más.

De manera que este era el amplio panorama enmateria de bebidas con contenido de alcohol que se consumía en esta aldeana localidad cuando llegó mugiendo embravecido el “Toro Negro”, la primera elaborada con cebada que se produjo industrialmente en el mercado de los licores de la provincia de Cartagena para consumo exclusivo de esta localidad, atada a aquella desde los lejanos e imprecisos días de su origen.

Para fortalecer su embestida, los propietarios de la empresa cervecera de Bolívar, escogieron como nombre de batalla el del negro astado, alusión doblemente reminiscente del ambiente festivo de esta ciudad, de esa manera se inauguró en nuestro medio el comercio a gran escala de la industria cervecera, corría el año de 1905. En el estrecho mercado de las cebadas su mayor competencia era la Walter Brewing & Ice Making, (fábrica de hielo y cervecería), propiedad del ciudadano norteamericano que cargaba ese nombre y eraresidente en Cartagena.

De manera que, para contrarrestar el gran reflujo comercial de la ciudad heroica, y de paso afianzar la confianza en la industria local del recién creado departamento del Atlántico, el 11 de noviembre de1913 se inició la ofensiva ñera con una fría ráfaga que dejó helados a sus competidores trasinaugurarse la Cervecería Barranquilla S.A. La nueva empresa cervecera fue levantada conforme a los dictados de un experto ingeniero alemán que diseñó para tal efecto unas enormes calderas que consumían casi media hectárea de bosques  cada 24 horas, representadas en  15 toneladas de leñacon las que se producían 60.000 litros diarios, cantidad holgada con la que se satisfacía la demanda del poblado floreciente que era el puerto ribereño de Barranquilla, el principal sobre el Magdalena, con poco menos de 50.000 habitantes, y sobraba para inundar el mercado adicional en los otros pueblos y desembarcaderos ribereños,hasta donde alcanzaban sus influencias.

Las primeras cervezas envasadas tuvieron por nombres Gallo Giro,  Escudo y el inevitable de San Nicolás, con ellas se logró rápidamente la aceptación de una sedienta clientela que creccomo espuma. Un año después, por cuestiones de conveniencias estratégicas, la cerveza Gallo Giro salió del mercado, y en su reemplazó naciónuestra flamante Águilaque iniciaba su vuelo rapando el nombre de una cerveza de prestigio que tenía su principal mercado en España. Para entonces la administración de la propiedad era de Alberto Osorio, y sus socios Ricardo Correa, Ernesto Cortissoz y José María Lascano Fuenmayor, nombres que bien merecen sus monumentos en letras de molde sobre el denominado boulevard de los Fundadores, adonde ahora van a parar todos los que, con menor argumentación o con alguna baladí, y hay casos en los que sin necesidad de ella hacen parte del panteón inconcluso que allí se erige sin ninguna estética y con  reprobable gusto.

Diez años más tarde, en 1927, los hermanos Karl y David Parrish –exitosos urbanizadores- extendieron su poderío económico iniciando labores al frente de la Cervecería de Magdalena,en Santa Marta, cuyo único producto, la cerveza “Nevada”, sino logró la total aceptación de los concurrentes a las guachafitas de los fines de semana, por lo menos obtuvo un hit de oro” en materia de publicidad, que aún se sostiene en el péndulo de la frágil memoria de los nativos lugareños, al establecer en Barranquilla una sucursal cuyo depósito, pared de por medio,colindaba con la única estación de buses de servicio urbano, y desde donde se observaba, con todas sus letras, el apetecible dibujo de un gigantesco páramo en espumoso deshielo.

Este acontecimiento producto de la casualidad terminó por proporcionar el nombre de “nevadas” con que conocemos, en lo sucesivo, a las estaciones de buses en la capital del Atlántico.

La Gran Depresión que azotó con fuerza de huracán la economía de Estados Unidos en 1929 repercutió de gran manera en nuestra incipiente industria nacional. Para controlar sus pavorososcoletazos se cerraron las importaciones, pero con ello se terminó  afectando a la mayoría de nuestras industrias pues dependían de los insumos importados, entre tantas que sucumbieron apenas si lograron mantenerse en producción la cervecería Barranquilla y la cervecería de Bolívarlas cuales, para atenuar el mortal golpe asestado,debieron ser entregadas al Banco AlemánAntioqueño que las había embargado por incumplir el cubrimiento de algunos préstamos. En estas circunstancias, en 1933, Don Mario Santodomingo que poseía recursos frescos de capital a buen recaudo en la capital española donde se había refugiado con el ánimo de conjurar la crisis, subastó a precio de ganga en el mercado bursátil la Cervecería Barranquilla y ofreció comprar los derechos, terrenos y edificaciones de la Cervecería de Bolívar después de su liquidación, vinculando en el negocio a unos banqueros de Curazao, otros del Banco Sabanas, de Sincelejo, y a Mr. Wrigley, un empresario americano.  De esa manera fusionó las dos empresas en una nueva denominada Cervecerías Barranquilla y Bolívar S.A., obtuvo del presidenteOlaya Herrera un decreto favorable para rebajar impuestos y desde entonces la espuma creció en un ambiente “Sin igual y siempre igual” slogan que acompañó el creciente éxito de la empresa desde 1935, cuando surgió en apoyo de los III Juegos Deportivos Nacionales celebrados en Barranquilla. Vale destacar que su autoría es de Arturo de Castro Palacio, un conocido personaje vinculado a la cervecería. Con este aserto se le pone rmino a la carrera de especulaciones que, durante mucho tiempo, dejó en la cresta de Cepeda Samudio el origen de tan ingeniosa publicidad.

Bavaria, entre tanto, adquirió las cervecerías de Santa Marta (Nevada) y Cali (Poker), ampliando sus horizontes, de esa manera poco a poco quedaron enfrentados en el control del mercado nacional. Don Mario, cebando y cultivando su Águila, con el diestro control de técnicos de Alemania, fue mejorando la calidad desplegandosu filoso plumaje hasta batir sus alas en el altiplano cundiboyacense, el pulmón de Bavaria. Ya antes había ganado el mercado de Cúcuta y sus alrededores,  hasta propiciar un pacto de repartición en los que Águila ganó más terreno. Su táctica, además de prudencia en los endeudamientos, consistía en mantener dinero disponible en sus escarpadas rocas que le permitieron adquirir empresas pequeñas con proyección internacional, con una  apreciableutilidad que luego eran reinvertidas en la ampliación de la producción cervecera.

Su hijo Julio Mario Santo Domingo heredó esa visión panorámica junto con el manejo de la empresa que creció tanto en el sentimiento costeño que llegó a convertirse en símbolo del barranquillerismo.

En una sagaz demostración de ingeniosidad financiera, en 1966 le vend a Bavaria las instalaciones, los equipos y la maquinaria de su cervecería, en lo que parecía la claudicación de una prolongada lucha por el control del mercado cervecero nacional pero que,en realidad, fue la culminación de un golpe de astucia mediante el cual recibió en dación de pagoacciones de la empresa cervecera capitalina, que equivalían aproximadamente al 19 % del total delas acciones emitidas. Y como esta era una empresa de pequeños propietarios,  ninguno de los cuales poseía más del 15 %, el Águila voló más alto hasta posarse en las cumbres del altiplano desde donde empezó a manejar la comarca nacional.

La cervecería Águila fue trasladada a una nueva planta en Honda, puerto ribereño del Tolimaequidistante en el territorio nacional bien surtido por un incesante tráfico fluvial de planchones y champanes. En su nueva sede inició labores con una nueva fisonomía vigorizada por la adecuación de su etiqueta, bajo la dirección del celebrado escritor Álvaro Cepeda Samudio, alto ejecutivo de esta compañía y de otras del grupo Santodomingo quien, de paso, modificó su lema. La nueva etiqueta, sin mayores pretensiones en la elaboración de su arte, atribuible esta sí a Cepeda,solamente tenía como notoriedad la frase de combate. En lo sucesivo el Águila ya no seríaSin igual y siempre igual” sino que vendría «Con el sabor de la Costa» que, sin embargo, sufrió un disloque en sus pretensiones dado que terminó vendiendo la errónea idea de la ruptura con la tradición, fatal consecuencia en el imaginario colectivo, pues el cambio de imagen trajo el asocio de la pérdida de su sazón. El declive en las ventas dio un giro inesperado a la decisión gerencial y, para corregir el entuerto, de inmediatose retornó a la añeja etiqueta con lo cual seconquistó de manera adicional el 14.5 por ciento del mercado, y continuó siendo “Sin igual… y siempre igual».

Hace poco más de un año la cervecería Bavaria, con lo que quedaba de la cervecería de Barranquilla, fue vendida Saab Miller en la astronómica suma de 7.800 millones de dólares, tal vez la transacción mas grande que se ha realizado en la historia de Colombia, así se inició una nueva historia en la que todo empezó a cambiar para que nada volviera a ser igual que antes. Águila ahora vuela mucho más alto y de seguro llegará más lejos, pero las prerrogativas que la inclinaban a ser percibida como parte de la zoo-morfología barranquillera se han difuminado. Su etiqueta y su slogan, para citar apenas dos de sus principales distintivos de los que hizo ostentación entre nosotros, y de los cuales nos sentíamos orgullosos los barranquilleros de todas las estirpes, en adelante solo ocuparán espacio ennuestros más gratos recuerdos.

Bibliografía consultada:

-“Génesis del Béisbol Profesional Colombiano», José Nieto Ibáñez. Editorial Mejoras.

-“Réquiem por un eslogan”. Ángel Romero- ElUniversal, Cartagena,  julio de 2006.

-“Don Julio Mario”, Biografía no autorizada. Gerardo Reyes. Ediciones B. 2003.

 

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