“Todo bien.Todo bien”

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Cuando Carlos Alberto Valderrama, utilizó la palabra “todo bien. Todo bien”, jamás pensó que esta lo identificaría en los linderos del planeta.

Por: Oscar Flórez Támara

Carlos ´Pibe´Valderrama

Su forma suave de tratar el balón y la paciencia incansable de acariciarlo, daban muestra fehaciente de una realidad poco vista en el deporte de mayor impacto en el mundo. Parecía que el balón sentía respeto por quien sabía tratarlo.

A Carlos Alberto Valderrama no se le veía prisa de nada fuera o dentro del campo de juego. Su velocidad la llevaba por dentro. La precisión del pase. El cálculo matemático exacto lo hacía dueño de un certero resultado que dejaba boquiabierto a los contrarios.

Era una flecha que encontraba el vacío donde otros no lo percibían. Ajedrez en movimiento y salto de caballo en plena cancha futbolera. Así se veía “El Pibe Valderrama” con sus pases: Un bailador de samba a lo criollo. Belleza y arte confabulados con exquisitez gomosa de movimientos que dejaban la sensación de obediencia y alegría.

No sé en qué juego o partido de fútbol, un periodista, tampoco sé si despistado o “mamador de gallo”, después de observar el partido donde “El Pibe” obtenía resultados adversos se le dio por preguntarle cómo se sentía. ¿Ingenuidad periodística? ¿Divorcio de la realidad de alguien que se presume que por su profesión debía poseer una lógica mínima ante una sicología elemental de quien había salido maltrecho con un resultado desfavorable?

El “Pibe”, con esa chispa caribeña que lo caracteriza, no hizo esperar su respuesta: “Todo bien. Todo bien”. Burla, no creo. Un hombre con la sencillez y respeto del “Pibe” sabemos que es incapaz de propiciar semejante desmedro. Ponderación de la realidad ante las circunstancia del acontecer propio de la vida, puede ser. Reflexión de la condición de humano que a pesar de ser uno de los mejores no siempre se gana y por tal razón no se debe caer en la tristeza, quizás. Consuelo como lamento que subyace una respuesta alentadora ante una realidad no esperada, tal vez. En todo caso dejó una lección de vida que puso a pensar y a la vez a reír como otra posible salida a las dificultades que se nos presentan.

No hay duda, la vida está llena de todo el imaginario que el ser humano posé. Desde las circunstancias que el filósofo español acuñó para dar respuesta al acontecer de la vivencia presente y el medio que lo rodeaba: “yo soy yo y mis circunstancias”, hasta la insinuación del creador de Macondo que afirmó que “las cosas tenían vida propia”. Esas apreciaciones no son despistada como algunas veces nos tratan de hacer creer los trasnochados del pragmatismo exagerado y

conocimiento absoluto. El “Todo bien. Todo bien” vas más allá de una respuesta simple y fácil de roer. Extrapola un giro semiótico en una sociedad congelada en el tiempo. En una sociedad donde “todo pasa y nada pasa” por una cultura que ha venido siendo aceptada porque “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Al fin y al cabo, “Todo bien. Todo bien”. ¿Para qué cambiar?

 

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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