El Rincón del Búho: Un Código que propicia la corrupción

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Por donde se le mire, parece un texto redactado por extraterrestres o por orangutanes. Causa daños irreperables a la comunidad. Consumir licor, drogas psicotrópicas y empanadas. Multas a motos y carros por cualquier pendejada.

¿Redactado por orangutanes?

No es un irrespeto afirmar que en el Congreso de la República de Colombia hay códigos y leyes que parecieran haber salido del cacumen de orangutanes. O por lo menos de la cabeza de seres, aparentemente humanos, que no piensan en los demás congéneres.

Para muestra, la siguiente perla: “Con fallo de la Corte, esperamos revertir caída de $9.000 millones en recaudo de impuesto a cerveza en 2019”. Palabras del gobernador del Atlántico Eduardo Verano.

Y se explica: Desde la entrada en vigor del nuevo Código Nacional de Policía, en enero de 2017, el recaudo por este impuesto, cuyos recursos se destinan al sector salud, ha tenido una reducción constante.

La gobernación atlanticense está segura que el repunte en el recaudo del impuesto al consumo de cerveza, tras el fallo de la Corte Constitucional que tumbó dos normas del Código de Policía (el artículo 33 y el 140), que prohibían el consumo de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas en espacio público y parques, se verá de inmediato.

Y se afirma que desde la entrada en vigencia del nuevo Código Nacional de Policía, en enero de 2017, el recaudo por este impuesto, cuyos recursos se destinan al sector salud, ha tenido una reducción constante.

Eso no es lo más grave. Lo peor de todo es que el bendito código lo que ha abierto es una tronera de corrupción en el cuerpo policial asignado para la aplicación de la mayoría de sus artículos, como el mal parqueo, no tener los documentos del carro en regla y al día, comerse una empanada en la vía pública.

A ojo de buen cubero, todo ello, en un país como China en donde a un policía corrupto lo pasan al papayo, se tendría el cuerpo policial más honesto e incorruptible del mundo. En Colombia es todo lo contrario. El maldito Código le ha causado un gravísimo daño a una de las pocas instituciones en la que la ciudadanía tenía confianza. La Policía, según todas las encuestas, tenía una de las mejores imágenes por encima de otras instituciones del Estado.

Con este degenerado Código centenares de policías prácticamente extorsionan al peatón que se va comiendo un raspao o una butifarra por la calle. A los pobres taxistas, no sólo les exigen tarjeta de propiedad, licencia al día, el SOAT con menos de 7 meses de ser expedido, lo mismo que la revisión tecnicomecánica. Y, de mala leche, si no han pagado una tarjeta de control a la empresa propietaria del carro –un asunto privado que nada tiene que ver con lo público- sale al ruedo la libreta de comparendo y es ahí en donde surge el soborno, porque el pobre taxista de vainas hace para la tarifa diaria y se lleva, cuando mucho, $20 mil para la comida de la casa.

Y ni qué decir de los pobres dueños de moto, a quienes les decomisan el vehículo si una llanta está próxima a quedar lisa en algún centímetro de su redondez. ¿Por qué tanta infamia contra la gente que se gana la vida en forma honesta? ¿Por qué maldita razón un policía irracional no solo sanciona con un comparendo, sino que, de sapo o cómplice, llama a las desgraciadas grúas para inmovilizar un carro cuyo seguro obligatorio todavía tiene dos semanas de vigencia?

Señores Congresistas, para eso se les paga, y muy bien

Lo más triste de esta increíble e insoportable situación a que son sometidos los colombianos es que todas esos absurdos códigos y leyes pasan por las manos de los 268 representantes a la Cámara y senadores que se ganan un jurgo de plata y se pensionan con cifras que superan las mesadas de la viuda de Julio Mario Santo Domingo. Todo eso es dinero que sale del bolsillo de los pobres colombianos, que de idiotas, cada cuatro años votan por los mismos que le ocasionan tanto daño al votante.

No solo aprueban adefesios como el Código de Policías, sino que son tan miserables que aprueban proyectos que envilecen el salario del 90 por ciento de los colombianos. Aprueban proyectos venenosos como el no pago de recargos nocturnos, ni dominicales ni festivos. Y mientras los ‘honorables congresistas’ se aprueban 15 mesadas de pensión por año, al resto de los mortales, por el contrario les quitan una y los dejan con el hueso pelao. Todo ello para hacerle el favor al desalmado presidente de turno y su corrupto minhacienda, para quedar bien con la clase empresarial que les ha financiado de manera generosa la campaña para mantenerse en el Congreso. Si todo eso es tan visible como el sol, no hay derecho a que los electores sigan votando por los mismos con las mismas, como si todo lo molo que hacen fuera invisible.

Y ni hablar del nuevo sistema de contratación laboral, mediante la llamada tercerización, que libera a la empresa en la cual el trabajador deja media vida, del pago de prestaciones sociales y seguridad social, lo que, supuestamente, queda en manos de malandrines que crean agencias de empleo chimbas,  oficinas de garaje y sin respaldo económico. Porque no tienen ni dónde caerse muertos. Así no hay Colombia alguna que salga del subdesarrollo en que se encuentra. Eso es apenas una parte del rosario de manejos político-sociales erráticos que asumen nuestros gobiernos. Ahí está Duque, sudando como un condenado a los infiernos para ver si sube unos punticos en las encuestas. No va a subir porque, a Dios gracias, el pueblo dejó de ser marica.

Un bello regalo de la naturaleza

Parece una película de ciencia-ficción. No lo es. Se trata de la más pura expresión de belleza de la naturaleza.

El letrero inusual dice «Conduzca lentamente, cruce de peces» Límite de velocidad 40. Sucede cerca del río Skokomish, Shelton, Washington, EE. UU.  Si el río se inunda, los salmones toman atajos y nadan a través de la carretera para ir río arriba para desovar.

Sucede casi todos los años, ¡increíble!  Ciertamente una gran película de la naturaleza.

Gravísima confusión

Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel 20 años atrás, pero debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando en darle alcance unos días después.

Cuando el hombre llegó y se alojó en el hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión a Internet. Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer, pero, se equivocó en una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección…

El e-mail lo recibe por error una viuda que acababa de llegar del funeral de su esposo, y que al leer el correo electrónico se desmayó instantáneamente. El hijo de la viuda al entrar en la habitación encontró a su madre en el suelo sin conocimiento, a los pies de la computadora, en cuya pantalla se podía leer… Querida esposa: He llegado bien. Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora tienen computadora aquí y puedes enviarles mensajes a tus seres queridos. Acabo de llegar y he comprobado que todo está preparado para tu llegada este próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan tranquilo y relajado como ha sido el mío.

No traigas mucha ropa. ¡Aquí hace un calor infernal!

Si nuestros orangutanes fueran así tan inteligentes

El mensaje de este video de dibujos animados es para reflexionar acerca de la inteligencia y la sensibilidad de una especie de la cual, según los científicos, desciende el ser humano remotamente. Observando con detalle, tratando de ver lo invisible, es fácil deducir que, si nuestros orangutanes que están en el Capitolio tuvieran una pizca de la calidad humana que se requiere para ser un buen servidor público, Colombia fuera un país de maravillas. ¡Qué bueno sería que alguna vez en la vida se pudieran elegir a nuestros antepasados, los orangutanes de carne y hueso como congresistas!

Con toda seguridad desaparecerían los bribones bandidos que van al Capitolio a repartir coimas para que aprueben códigos y leyes que favorecen exclusivamente a sus mafiosos patronos. Y el pueblo que vota cada cuatro años por tanto congresista que se deja sobornar más fácil que una prostituta, debe despertar y botar a tanto malandrín disfrazado de congresista.

 

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Búho

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