Carta al Presidente

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Se nos deteriora nuestro ser humano ya deteriorado. Sólo su élite sale victoriosa, se enriquece más, ese otro hematoma canceroso de nuestra sociedad.

Por Jorge Guebely

Señor Presidente

Respetuosamente le confirmo que lo único verdadero en su gobernanza ha sido su mentira. Mintió cuando, en su posesión, prometió ser el Presidente de todos los colombianos y sólo lo ha sido de una élite.

No me siento representado en su mandato aun cuando sí lo padezco. Tampoco lo están los ocho millones de personas que votaron a favor de Petro o en contra de Uribe. Ni los diecinueve que no votaron ni por usted ni en contra de usted, por desconfiar, con suficientes razones, de la política nacional. Usted sólo representa diez millones de colombianos, menos del 28%, gracias a una democracia decrépita y tramposa.

Ni siquiera gobierna para esos diez millones de votantes. No lo hace para quienes votaron engañados y emberracados por las mentiras de su campaña, ni para quienes votaron chantajeados por el hambre o por una amenaza. Sólo gobierna para su élite, 5% de patricios tercermundistas. También, para quienes votaron intimidados por un cargo, esa limosna gubernamental. Cargo que no dignifica por ser una trampa electoral, la mirada enferma de nuestra monstruosa política.

Si usted gobernara para los colombianos, no escalaría la guerra, sino su final. Dialogaría con los grupos políticos alzados en armas y les exigiría la verdad del conflicto. También se la exigiría a los altos mandos del ejército, a los jefes paramilitares, a los expresidentes Uribe y Santos, a los parapolíticos, terratenientes y multinacionales… Si fuese sinceramente cristiano, creería en Cristo quien dijo: “La verdad os hará libre”. Nos salvaría de los purulentos argumentos de su élite.

Si gobernara con sensibilidad humana, sufriría el incremento de la violencia, también los dolorosos y continuos asesinatos de líderes sociales. Sufriría el retorno de las masacres al estilo paramilitar, fuerzas destructivas en tiempos del expresidente Uribe, criminales que entraban fluidamente en palacio presidencial. Hoy, otra vez los hombres armados en poblaciones pequeñas, otra vez lista en mano y otra vez los tiros de gracia delante hijos y padres. ¿Soportaría, señor Presidente, ver morir, ante sus ojos, a un familiar suyo con tiro de gracia en la frente?

Y mientras usted malgasta su tiempo queriendo destruir la JEP y organizar a Venezuela, nuestro país se desmorona. Crece el desempleo y la pobreza. La hambruna asesina niños y proliferan los desplazados. Se nos deteriora nuestro ser humano ya deteriorado. Sólo su élite sale victoriosa, se enriquece más, ese otro hematoma canceroso de nuestra sociedad.

Presidente, hoy las encuestas lo castigan. Quiera el destino que también lo castiguen las urnas electorales.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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