Atlántico, a cuidar el tití cabeciblanco, el bosque seco y su Mar Caribe

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El foro del jueves dejó por fuera la riqueza de la plataforma marina caribeña, el daño de la exploración con el fracking y el valioso plancton a lo largo de esta costa marina.

Por Rafael Sarmiento Coley

Si bien la tercera versión del foro ‘Cambio Climático por un planeta sano’, realizado este jueves en el auditorio principal de Combarranquilla sede Country contó con un equipo de oradores de lujo, fue como un sancocho de gallina con mucho ñame y yuca, pero con muy pocas presas y sin sal.

Se abordaron temas neurálgicos como el aporte decisivo de las comunidades que viven en cercanías del hábitat del tití que con tanto esmero ha mantenido en el foco de la opinión pública regional Rosamira Guillén y el exvicepresidente y exembajador en Cuba Gustavo Bell Lemus.

Del mismo modo la ingeniera ambiental y catedrática de la Universidad de la Costa, Erika Blanco alertó sobre el grave peligro que se afronta en Barranquilla con el polvillo mortal del carbón.

Auditorio a la espera

Alberto Escolar, director ejecutivo de la Corporación Autónoma Regional del Caribe (CRA).

La numerosa asistencia estuvo allí medio día como convidada de piedra, sin permitírsele formular sus inquietudes o aportar sus ideas sobre tan delicado tema que ataña a toda la comunidad.

Es el caso de una real conciencia del celoso cuidado que deben tener las nuevas urbanizaciones en cercanías de los “últimos bosques tropicales secos que nos quedan en la zona”, según el exvicepresidente y exembajador en Cuba, Gustavo Bell Lemus, en una charla muy interesante que brindó por la noche de este jueves en un escenario distinto y con un público variado.

Bell, quien hace parte de la junta directiva de la Fundación del Tití Cabeciblanca, hizo un vehemente llamado para que las familias que han decidido vivir en cabañas cercanas a bosques tropicales secos, “lo hagan de manera consciente, sin meterle tanto cemento a sus viviendas, sino adaptarse a un ambiente rural y olvidarse de lo citadino, para cuidad de manera esmera el medio ambiente”.

Ese mar inmenso

Adela Castro, secretaria ejecutiva de Sirap Caribe; Rosamira Guillén, directora ejecutiva del Proyecto Tití, y Carlos Castaño Uribe, director científico de la Fundación Herencia Ambiental.

En el foro de Combarranquilla Country tampoco se mencionó el tema vital para la flora y fauna de toda la zona costera y los últimos vestigios que quedan en la región de bosque tropical seco.

Según el periodista y escritor Germán Castro Caycedo, en su libro ‘Huellas’, al recorrer todos los puntos cardinales del Mar Caribe a bordo del buque Gloria, insignia de la Armada Nacional, y al bucear en numerosos puntos cercanos a las Costas colombianas, descubrieron en la zona perteneciente al departamento del Atlántica una larga y ancha meseta cubierta de plancton y de la más hermosa, variada y rica flora y fauna que no se encuentra en ningún otro mar del mundo.

Ese mismo concepto lo expuso el gobernador atlanticense Eduardo Verano De la Rosa, conocedor de esa inmensa riqueza marina allí a pocos kilómetros de Barranquilla.

Castro Caycedo en su obra sostiene que, en un diálogo amplio con Elvira Alvarado –bióloga marina, buzo, profesora universitaria—quien le explicó que, cuando se baja a las profundidades del Mar Caribe, “ves colinas, valles, desfiladeros, hondonadas, cañadas con muchos colores y formas. Allí ves plantas que parecen animales y animales que parecen plantas. Otros semejan flores con tentáculos suaves que bailan al compás de las esponjas. Sin duda alguna el Caribe es uno de los mares con mayor diversidad de seres vivientes que hay en el mundo. El Caribe íntimo es algo que jamás podrás olvidar”.

Lo grave es que la comunidad que vive de este mar, o muy cerca de él, hace muy poco por cuidarlo, con el mismo esmero con que se cuidan los bosques secos tropicales y las especies en vías de extinción. Hay quienes, inclusive, que las exploraciones de petroleo y gas mar abierto, con el método del fatídico Fracking no le hace ‘ni cosquillas’ a nuestros mares’. Cuando cualquier persona con dos dedos de frente sabe que al romper el subsuelo marino con explosivos y estridencia no solo mata la flora y fauna, sino que acaba con el principal alimento de esas especies, el plancton.

Como si fuera poco, hay seudocientíficos que se miran el ombligo y aseguran que nada de lo que ocurra en el inmenso y hermoso Mar Caribe afecta las zonas costeras, las reservas de bosques secos tropicales, la flora y fauna. También hay quienes a ojos cerrados aseguran que los cambios genéticos y las semillas modificadas de la terrorífica multinacional norteamericana Monsanto que causan dañinos cambios en la población mundial, son «fantasías de socialistas y comunistas sin pasado, sin futuro y sin historia».  Esos mismos son los que ven a George Soros, principal banquero de la Corona Británica y del Gobierno de Estados Unidos, líder de orientar el nuevo orden mundial, enemigo de la legalización de la droga en el mundo, dueño de la principal lavandería de dineros procedentes del opio, la morfina y la cocaína, con una inmensa fortuna en el paraíso fiscal de Curazao, con  la  cual es una especie de salvavidas del cada vez más creciente déficit fiscal de Estados Unidos,según el escritor y exdoble agente de la KGB y la CIA, Daniel Estulín en su más reciente libro ‘Desmontando Wikileaks’.

Adaptación al cambio climático

El gobernador Verano, el primer Ministro del Medio Ambiente luego de haber sido incluido este ministerio en la Constitución de 1991, al intervenir en la apertura del foro hizo un llamado sobre la urgencia de que kla sociedad se adopte al cambio climático antes de que sea demasiado tarde.

Señaló que es muy importante que “todos tomemos conciencia de esta responsabilidad”.

En el foro participaron igualmente respetables y versados panelistas sobre la materia como: Adela Castro, Secretaria Ejecutiva de Sirap Caribe; Carlos Castaño Uribe, director científico de la Fundación Herencia Ambiental<, y Rosamira Guillén, directora ejecutiva de la Fundación Proyecto Tití.

También estuvieron: Erquinio Taborda, docente investigativo del IED Las Gardenias; Carlos Martín Leyes (nieto del legendario caudillo liberal barranquillero del mismo nombre), Secretario de Turismo del Atlántico; Erika Blanco, profesora e Investigadora del departamento Ciudad y Ambiente de la Universidad de la Costa.

Distrito Regional de Manejo Integrado

Más hectáreas protegidas contra la destrucción del Medio Ambiente por parte de gente irresponsable.

La exposición más sobresaliente fue la de un conocedor que vive el día a día los riesgos del medio ambiente local y regional, como lo es Alberto Escolar, director Ejecutivo de la Corporación Regional Autónoma del Medio Ambiente (CRA).

Recordó que, con la declaratoria de una quinta área protegida bajo la categoría de Distrito Regional de Manejo Integrado, el Banco Totumo –Bijibana ubicada en el municipio de Repelón, se suman más de 7.064 hectáreas de bosque seco tropical declaradas en el departamento en el Atlántico, por parte de dicha Corporación Autónoma Regional del Atlántico.

Así lo dio a conocer el director de la entidad, Alberto Escolar, en el foro “Cambio Climático, por un planeta sano”, que se realiza en Combarranquilla Country.

“Las áreas protegidas del departamento constituyen un gran aporte para la conservación de nuestro ecosistema, lo que permite preservar los relictos de bosque seco que están más vulnerables en el Atlántico y conformar, con los habitantes de la zona, un equipo para trabajar conjuntamente por la sostenibilidad del área, a través de la elaboración y ejecución de los Planes de Manejo”, aseguró Escolar.

Esta nueva área está ubicada a dos horas de Barranquilla, en el municipio de Repelón.

Esta área posee especies endémicas del bosque seco y especies amenazadas reportadas por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico C.R.A, además de proveer servicios ecosistémicos tales como recurso hídrico, reducción de riesgos naturales como inundaciones, deslizamientos, incendios, erosión, entre otros

Con Bijibana, son cinco zonas estratégicas declaradas: La primera corresponde al Distrito de Manejo Integrado Luriza en Usiacurí, con 837 hectáreas permite proteger, conservar y recuperar una de las áreas más representativas de los bosques secos del Caribe colombiano, refugio de las especies de animales y plantas más características de la región, protección de la biodiversidad biológica y genética.

Parque Rosales en Luruaco

La segunda es el Parque Natural Regional Rosales en Luruaco, son 1304 hectáreas, que funcionan como hábitat del Tití Cabeciblanco, especie que se encuentra en peligro crítico de extinción.

Como tercer área fue declarado El Palomar, en Piojó, siendo esta la primera Reserva Forestal Protectora, con  772 hectáreas alberga especies de fauna y flora consideradas dentro de las categorías de amenaza de Colombia, el Distrito Regional de Manejo Integrado Palmar del Tití, que cuenta con 2.622 Hectáreas, asegurando la conectividad con las áreas protegidas regionales de Atlántico y Norte de Bolívar.

Una quinta área es declarada formalmente mañana viernes durante un Consejo Directivo de la C.R.A.

La mortal contaminación del carbón

Erika Blanco ingeniera del Medio Ambiente e investigadora del departamento científico de la Universidad de la Costa.

La ingeniera ambiental Ericka Blanco dijo que debido a sus propiedades tiene efectos negativos en la calidad de aire y el clima reduciendo la visibilidad, absorbiendo contaminantes primarios y secundarios

En Barranquilla las mayores concentraciones de black carbon (carbón negro) se encuentran en la calle 30. Así lo aseguró Erika Blanco, ingeniería ambiental de la Universidad de la Costa, durante el foro sobre Cambio Climático.

Erika Blanco explicó que el black carbon es un contaminante climático de vida corta (CCVC) emitido por la combustión incompleta de combustibles fósiles y biomasa, provenientes de actividades antropogénicas como: el transporte, industrialización y quema de residuos, entre otras.

Debido a sus propiedades, tiene efectos negativos en la calidad de aire y el clima reduciendo la visibilidad, absorbiendo contaminantes primarios y secundarios, como catalizador para diversos procesos químicos en la atmosfera o interactuando con la atmosfera a través de varios mecanismos.

Algunos de dichos mecanismos pueden ser: la absorción directa de la radiación solar, la reducción del albedo de la nieve, el aumento del derretimiento de la nieve y el cambio de la reflectancia solar de las nubes por medio de una variedad de intercambios con la humedad atmosférica y nubes.

Esto puede tener efectos adversos a la salud, ya que al ser un aerosol fino y poseer una gran área de superficie específica, puede absorber contaminantes cancerígenos, como compuestos orgánicos volátiles (COV) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) que pueden depositarse en la piel e incluso pueden inhalarse hasta llegar a los pulmones, lo que termina afectando los tejidos del sistema respiratorio.

Los efectos en la vegetación también son negativos porque retarda el crecimiento de las plantas mediante la adhesión a las superficies las especies.

A nivel mundial, se ha establecido como prioridad el diseño e implementación de estrategias para disminuir la emisión del black carbon, como contaminante de vida corta, representando una oportunidad para disminuir los efectos en el clima a mediano y corto plazo.

Lo peor de todo es que todos los peligros, todos los riesgos y todo lo que atenta contra un medio ambiente sano lo tienen las comunidades ante sus narices. Pero no se asumen medidas firmes para evitar el deterioro. Las tierras cercanas al Mar Caribe en las Costa del Atlántico se siguen urbanizando sin medidas que disminuyan la contaminación, al fondo del rico Mar Caribe siguen cayendo toneladas de materiales tóxicos, plásticos y todo tipo de basura incluso desechos hospitalarios.

Las aves marinas que se alimentan de la fauna del rico mar ya casi no tienen muchos bancos de peces para comer. Los pocos monos cotudos, tigrillos, conejos, osos hormigueros, zorros chuchos, gallinetas o guacharacas, vestigios reales de la herencia Mocaná como la Piedra Pintada y su permanente ojo de agua cristalina (que era un sitio de concentración espiritual de los primeros habitantes de esta zona), se ven cada día más en peligro.

Fue por eso que Bell Lemus hizo el vehemente llamado a la comunidad que habita en esos alrededores, para que sea más consciente para convivir de manera armónica con esos últimos vestigios de flora y fauna de la región.

Como institución de Educación Superior, la Universidad de la Costa se encuentra desarrollando proyectos de investigación en Barranquilla para conocer las concentraciones del black carbon, a través de monitoreo fijos y móviles que permitirán evaluar el impacto del tráfico vehicular y de las quemas de biomasa y proponer acciones para su mitigación.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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