Un propio compañero de las Farc es quien tiene en líos a Jesús Santrich

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Marlon Marín, sobrino de Luciano Marín, (alias ‘Iván Márquez’), es el principal testigo contra el  exjefe de las Farc,oriundo de Santiago de Tolú. Ya está listo el libreto para la serie de ‘Santrich el traicionado’.Cualquier parecido con’El evangelio según Jesucristo’ es mera coincidencia.

El tolueño Sexis Paucis Hernández Solarte, alias ‘Jesús Santrich’, fue sacrificado por sus propios camaradas en un desesperado intento por salvar el tembleque proceso de paz.

 

Por Chachareros/eltiempo.com

Fuentes de la Fiscalía colombiana y la DEA aseguran que un sobrino de Luciano Marín (alias ‘Iván Márquez’), fue quien traicionó al exjefe de las Farc que podría ser extraditado a EU en las próximas horas.

Es lo que siempre ocurre en estas montoneras guerrilleras, narcotraficantes, pandilleros, o sectas religiosas: uno de los propios miembros del clan, con tal de salvar su pellejo es capaz de traicionar a su propia progenitora.

En esta ocasión se trata de un sobrino de Luciano Marín (alias ‘Iván Márquez’), quien se dejó seducir por agentes encubiertos de la agencia antidrogas de Estados Unidos (la DEA, por sus siglas en inglés), servir de señuelo e indicar a los agentes los sitios de reunión del exjefe guerrillero de las Farc (todavía en proceso de paz), con delegados del denominado cartel de narcotraficantes de Sinaloa (México).

El ‘Judas’ de Seuxis Paucis Hernández Solarte (alias ‘Jesús Santrich’), de 52 años de edad, nacido en 1967 en Santiago de Tolú (Sucre), lo habría convencido para que asistiera a dos reuniones con los enviados especiales del Cartel de Sinaloa, que resultaron ser agentes encubiertos de la DEA que filmaron todo y recopilaron otras presuntas pruebas que tendrían en estos momentos a Santrich con su cuerpo y su silla de ruedas en un avión de la agencia antidrogas estadounidense rumbo a una Corte Federal, mientras que ‘el traidor’, Marlon Marín Marín, sobrino de ‘Iván Márquez, vive con toda su familia, incluida su madre, bien oculto en un lujoso apartamento en una ciudad de Estados Unidos, como protegido de la DEA.

El ‘Judas’ de las Farc, Marlon Marín Marín, sobrino de Luciano Marín (alias ‘Iván Márquez’, uno de los más respetados jefes de esa guerrilla, habría fraguado el siniestro plan para salvar el proceso de paz que tambalea.

Lo que se da casi por seguro es que ‘Iván Márquez’ no era ajeno a las fechorías de su sobrino, quien no solamente actuaba como ‘sapo’ de la DEA, sino que había logrado beneficiarse al máximo con algunos envíos de coca que logró colocar en varias valijas en manos otros contactos del Cartel de Sinaloa, sobre lo cual presuntamente estaban enterados los agentes encubiertos de la DEA, pero se hacían los de la vista gorda.

La explicación que dan los autores de estas tesis es que Iván Márquez sabe que el proceso de paz que hizo el gobierno de Juan Manuel Santos con las Farc pende de un hilo por los ‘guerreristas’ de la ultraderecha colombiana, encabezados por el senador Álvaro Uribe Vélez, con el fin de sofocar el incendio que tiene a su alrededor con múltiples acusaciones por crímenes de lesa humanidad y vínculos con algunos sectores que se mantienen en los negocios de la droga.

Ante ese evidente peligro, Iván Márquez, utilizando a su sobrino más querido y protegido suyo que viajaba con él a La Habana y le hacía mandados a Venezuela a reuniones con Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, optó, con el mayor cinismo y sin ningún remordimiento en su cuerpo sin alma ni corazón, sacrificar “al costeño bocafloja, cuentachistes, guitarrista, compositor y cantante”, oriundo de la Costa Caribe, por más señas.

El novelón

Ese sería el motivo de fondo de todo este novelón como para una larga y fructífera serie de Netflix.

Ahora se sabe que la misma decisión de la Jurisdicción Especial de Paz que salvó a Jesús Santrich, al menos temporalmente, de ser enviado a los Estados Unidos -país que lo requiere por narcotráfico-, lo puso, paradójicamente, en menos de 48 horas en manos de la justicia ordinaria.

En efecto, en esa polémica determinación, tras la cual sobrevino la renuncia del fiscal Néstor Humberto Martínez y su vicefiscal María Paulina Riveros, la Sección de Revisión de la JEP dejó claro que la investigación contra Santrich debía continuar en Colombia.

Y desde ese mismo momento la Fiscalía, ahora en cabeza de Fabio Espitia, apostó por activar el proceso judicial que hasta la decisión de la JEP había estado en jurisdicción de los Estados Unidos.

Mientras el país se preguntaba por qué el Inpec se demoraba tanto en cumplir la orden de libertad de Santrich, lo que incluso llevó a la presentación de un recurso de hábeas corpus que fue fallado a favor del exjefe guerrillero, la Fiscalía se movía ante un juez de garantías en Bogotá para pedir una nueva orden de captura.

Entre sus pruebas están el famoso video que circuló esta semana de la cita de Santrich con supuestos narcos mexicanos y, sobre todo, una nueva declaración de Marlon Marín, el controvertido sobrino de Iván Márquez que hace un año está en Estados Unidos colaborando con la justicia de ese país.

Rumores van y vienen

¿Por qué recapturaron a Jesús Santrich? Normalmente cuando hay una solicitud de extradición, aunque parte de los delitos hayan sido cometidos en Colombia, estos no se procesan en el país para que en su totalidad sean juzgados en la nación que requiere la extradición. Como la decisión de la JEP ‘mataría’ la posibilidad de extradición, lo que procedía era investigar en el país si realmente Santrich conspiró en las citas con Marín y los mexicanos, que ocurrieron en Colombia, para enviar a Estados Unidos al menos 10 toneladas de cocaína.

A lo largo de los últimos dos días circularon muchas versiones sobre lo que iba a pasar con el caso Santrich. Las más extremas hablaban de una supuesta declaración de la Conmoción Interior por el Gobierno y la aplicación de la extradición administrativa contra el exnegociador de las Farc.

Aunque esa propuesta, en efecto, la hicieron algunos miembros del Centro Democrático, el presidente Duque consideró que lo que debía hacerse era mantener la institucionalidad y esperar el resultado del recurso interpuesto por la Procuraduría ante la Sala de Apelaciones de la JEP.

En ese sentido fue el mensaje presidencial enviado al país la misma noche del miércoles, después de la inédita renuncia de la cúpula de la Fiscalía en protesta por una decisión de una alta corte.

Este viernes, tras horas de espera para la liberación de Santrich, la noticia de que estaba herido en la cárcel encendió los ánimos de los seguidores de la Farc que lo esperaban en la puerta de La Picota. Después habría de conocerse que las heridas fueron autoinfligidas y que al final no habían puesto en riesgo la vida del exguerrillero.

Finalmente, sobre las 4 y 30 de la tarde de este viernes la imagen del exnegociador de las Farc, con gafas oscuras y en silla de ruedas, apareció rumbo a la puerta de la penitenciaría más grande de Bogotá.

Pero apenas había cruzado el umbral se le acercaron varios miembros del CTI y lo notificaron de una nueva orden de captura en su contra, esta vez dictada por requerimiento de la justicia colombiana. Es decir, la orden de la JEP y el hábeas corpus del Tribunal de Bogotá se hicieron efectivos, pero se activó, inmediatamente pisó la calle, el nuevo proceso.

En el lugar se vivieron momentos de tensión y los policías que estaban allí apostados, tuvieron que controlar algunos amagues de violencia, mientras Santrich era conducido nuevamente al interior del penal. De hecho, fue necesario usar un helicóptero para garantizar su traslado al búnker de la Fiscalía, en donde esperará el momento en el que será conducido hasta los juzgados de Paloquemao para la audiencia de legalización de captura.

Lo que viene en este caso, que ha concentrado la atención del país, es todo un galimatías jurídico, porque simplemente no hay ningún antecedente.

El juez que legalice la detención deberá determinar si el exjefe guerrillero sigue o no privado de la libertad mientras se adelanta el caso. Su eventual peligrosidad para la sociedad, el riesgo de fuga, o de afectación de la justicia, serán los factores que se tendrán en cuenta para decidir.

Esto significa que no necesariamente Santrich continuaría preso aunque la investigación en su contra siga adelante.

Pero, además, aún está pendiente de resolverse en la JEP el recurso de apelación interpuesto por la Procuraduría. Un escenario posible sería que en esa revisión la misma JEP determine que el supuesto delito de Santrich fue cometido después de la firma del acuerdo de paz (1 de diciembre del 2016) y que en ese mismo orden de ideas el caso pase a manos de la Corte Suprema de Justicia y se reactive, en consecuencia, el trámite de extradición.

Una de las papas calientes es definir, si esta es la decisión, ¿qué ocurrirá entonces con el proceso que ya se abrió en Colombia y que llevó a la recaptura?

Otra duda es determinar si se necesitaba o no que la JEP expulsara a Santrich de su jurisdicción, por supuestos nuevos delitos cometidos después de la desmovilización, para que la justicia ordinaria hiciera efectiva la captura.

Este tema generará debate jurídico porque hasta el momento no había ocurrido algo similar.

Sin embargo, el magistrado de la JEP Jesús Ángel Bobadilla, el ponente del fallo que ordenó la liberación del exjefe negociador de las Farc, había dado ciertas luces sobre el tema. «Si en otros órganos se llega a determinar, con prueba legalmente obtenida, que los hechos fueron después de la firma de la paz, deben ser la Fiscalía o la Corte Suprema las que actúen. Lo que dijimos es que la conducta no debe quedar impune y que, dentro del principio de extraditar o juzgar, si no se extradita debe haber juzgamiento, y este arranca con la investigación», según declaró Bobadilla este jueves.

El único antecedente, que no es igual, es el caso de alias El Paisa, quien fue intocable para las autoridades hasta que la JEP finalmente ordenó que fuera capturado por negarse a comparecer ante ella.

Además del enredo jurídico están por verse los efectos políticos y sobre el desarrollo del proceso de paz.

Luciano Marín, el traidor

Uno de los sobrinos del exjefe de las Farc, Luciano Marín, alias ‘Iván Márquez’, se convirtió en la pieza clave del proceso que la Fiscalía General le acaba de abrir a ‘Jesús Santrich’, por el cual fue recapturado este viernes. Los amigos de Santrich aseguran que «con esa cara es imposible negar que es el genio del mal».

Se trata de Marlon Marín Marín, quien ya estaba listo para testificar en el proceso que se le sigue por narcotráfico a Santrich en una corte de Nueva York y quien ahora se volvió testigo en Colombia.

En varias reuniones con agentes de la DEA, Marín contó cómo pasó de ser un docente de un colegio de Neiva a ser el intermediario entre el cartel de Sinaloa y Santrich para mover grandes cantidades de droga. Pero el viernes lo hizo ante fiscales de la dirección especializada contra el narcotráfico que, siguiendo las pautas que dio la Jurisdicción especial de Paz (JEP), le abrieron un proceso espejo en Colombia por los mismos hechos.

El sobrino de Márquez ha dicho que las 10 toneladas de las que aparece hablando en varios audios era tan solo la cuota inicial de otros cargamentos que se planeaban enviar. Y dio detalles específicos de cómo estaban consiguiendo los alijos de cocaína para cumplir con las exigencias de Rafael Caro Quintero, tercero al mando del cartel de Sinaloa.

Según Marín, de 39 años, les ofrecieron llevarla hasta Barranquilla e incluso moverla por un tercer país por donde, aseguraron, tenía contactos y aliados.

Los hechos por los que la Fiscalía le imputará cargos a Santrich. ¿Quién es Marín, cuyo testimonio llevó a la nueva captura de Santrich? Tras la recaptura de Jesús Santrich, ¿qué sigue en su caso?

Marín, quien paralelamente estaba cobrando sobornos por aprobar proyectos productivos con las exFarc, dijo estar dispuesto a dar nombres de los poderosos contactos que tiene en Venezuela para mover cargamentos de cocaína. Esto cobra fuerza con el hecho de que Marín tiene la doble nacionalidad de estos dos países vecinos.

Con esa evidencia, que ahora se la ofrece a Colombia, Marín aceptó viajar (en abril de 2018) a Nueva York.

A su testimonio se une el del agente de la DEA encubierto y el video en una casa del barrio Modelia de Bogotá en el que se ve a Santrich dialogando con los supuestos emisarios del cartel de Sinaloa.

El protegido de Donald Trump

El propio Marín ha dicho que estuvo varios meses desempleado y que su mamá fue quien le pidió a Iván Márquez que lo enganchara como asistente, un cargo que luego desempeñó para Santrich.

Por eso se le veía con frecuencia en Cuba, durante los diálogos de paz, y en Venezuela en donde, dice, se alcanzó a reunir con Diosdado Cabello, el segundo del régimen.

Ahora es un testigo protegido del gobierno Trump y permanece en un lugar indeterminado con toda su familia.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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