Temibles mentiras

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Abanderan la reforma pensional porque únicamente pretenden privatizar, oficializar el viejísimo sistema de ahorro. Porque no hay bomba pensional cuando sólo se invierte el 3% del PIB mientras otros países ajustan hasta el 15%.

Por Jorge Guebely

Mienten y utilizan las mentiras como colmillos para desgarrar las víctimas, para empobrecer al pobre y enriquecer al rico. Mienten tanto como sus políticos tradicionales quienes saben que, por ignorancia, las masas sucumben fácilmente ante una mentira mayor, como opinaba Hitler.

Mienten, como tantas veces, cuando abanderan la reforma pensional porque únicamente pretenden privatizar, oficializar el viejísimo sistema de ahorro. Porque no hay bomba pensional cuando sólo se invierte el 3% del PIB mientras otros países ajustan hasta el 15%.

Mienten a través de falsas preocupaciones. Preocupación por la situación económica de los futuros ancianos cuando el sector financiero nunca se ha preocupado por el futuro, o el presente, o el pasado de los ancianos; ni de ancianos, ni de jóvenes, ni de niños. Sólo se preocupan y ocupan eficazmente por la rentabilidad del dinero ajeno.

Se preocupan por la iniquidad del sistema pensional público, pero promueven otro aún más inequitativo. Otro que desconoce el verdadero origen de la iniquidad pensional y social: la alta informalidad, el empleo chatarra, el trabajo estacional y el desempleo que hoy sube de nivel. Otro que no explica dónde van los dineros de las exenciones acordadas al sector empresarial para promover el empleo digno.

Y se preocupan por las mega-pensiones –que no se otorgan al trabajador de salario mínimo-, pero callan ante los regímenes especiales del sector judicial y legislativo, nido de las súper-pensiones donde pulula la corrupción administrativa, donde el doctor Ordóñez sobresalió por sus trampas pensionales como Magistrado y como Procurador.

También se preocupan por la sostenibilidad del sistema, pero no por el aumento del empleo digno y permanente para que aumente la base de cotizantes. Tampoco por los regímenes especiales de pensión, los que debían someterse a la ley, pensiones hasta de 25 salarios mínimos. Ni por el sistema de pensiones del sector defensa, ejército y policía, cuyo empleador o Estado no cotiza. Ni por la corrupción oficial que carcome el presupuesto pensional del Estado y al Estado mismo.

Espantosa realidad de nuestro capitalismo salvaje y tercermundista donde el derecho a la rentabilidad supera al de la vida, según Galeano. Donde la democracia carece de humanismo porque sólo tiene dentelladas para ganar elecciones y engullir riquezas materiales. Donde las víctimas deben defenderse multitudinariamente en las calles y en las urnas con el voto inteligente. Para que los ricos voten por los candidatos de los ricos y los pobres, por los candidatos de los pobres. Donde intentemos superar la ignorancia del voto que tanto envilece la existencia.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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