Renunció Gloria María Borrero y entra Margarita Cabello al Minjusticia

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Luego de más de 30 años de carrera en la rama judicial, la barranquillera deja las Altas Cortes para pasar al gabinete de Duque. La puja por el caso de Jesús Santrich sigue haciendo rodar cabezas.

Por Rafael Sarmiento Coley/apoyo/eltiempo.com

La marea revuelta en las altas esferas del poder nacional se tragó otra cabeza, la de la Minjusticia, Gloria María Borrero. En su reemplazó asume la baerranquillera Margarita Leonor Cabello Blanco.

Ahora lo que falta es que, en medio de este remezón en las tres ramas del poder público, se produzcan más cambios que de verdad signifiquen un beneficioso ‘purgue’ en un Gobierno de Iván Duque que no levanta cabeza por las malas compañías, pésimas asesorías y un equipo de prensa que parece dirigido por el venezolano J.J. Rendón, padre putativo de la repugnante y maloliente ‘propaganda negra’, y de quien se dice que es más falso que un billete colombiano de tres pesos.

Comencemos con la cuarta cabeza que rodó este jueves luego de la dimisión del Fiscal Martínez y sus dos coequiperos más cercanos. El turno esta vez fue para la Ministra de Justicia Gloria María Borrero.

Sus primeros pasos en la rama judicial fueron como juez penal del municipio atlanticense de Sabanalarga. En 1983 pasó a ser juez tercero de menores. – En 1985 hasta 1990 estuvo al frente del juzgado VI Civil de Barranquilla.

De inmediato fue reemplazada por la magistrada barranquillera de la Corte Suprema de Justicia, Margarita Leonor Cabello Blanco.

Margarita Leonor es una mujer que conoce a fondo todos los secretos de la rama judicial, por cuanto desde cuando terminó su carrera en la facultad de derecho de la Universidad de la Costa de Barranquilla y luego de un posgrado en la Universidad del Rosario en derecho de familia y derecho procesal civil, se metió a los juzgados a tragar papel y polvo.


Un buen cruce de razas

La nueva Minjusticia viene de una muy respetable familia de cinco hermanos, de madre barranquillera, María Concepción Blanco Carbonell, y padre de Villanueva, La Guajira, el abogado Leonardo Cabello López.

Como su padre siempre estuvo en desacuerdo con que se quedara para siempre en el sector público, en 1990 aceptó su primer y único cargo en el sector privado como jefe jurídica de la Corporación Financiera del Norte (Cofinorte), del poderoso grupo económico barranquilla, Santo Domingo.

El largo periplo

Poco duró en el sector privado. Pues de inmediato la eligieron magistrada de la Sala Familiar, luego en la Sala Civil de Familia, luego fue coordinadora de la Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla. Y desde 2009 hasta 2013 pasó a ser delegada de la sala disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación.

Y desde el 25 de febrero de 2013 se encargó de la Presidencia de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia. Fue incluida por el presidente de ese entonces Álvaro Uribe Vélez en la terna para Fiscal, pero se retiró por la pugnacidad que había en esos momentos alrededor de la rama judicial.

Fue presidente de la Corte Suprema de Justicia desde marzo de 2016 hasta enero de 2017, cuando fue sustituida por José Francisco Acuña.

La ministra que se va

Gloria María Borrero, ministra de Justicia, dimitió este jueves al cargo que estuvo dirigiendo desde el inicio de la presidencia de Iván Duque.

De acuerdo con el presidente, que habló desde Medellín, la nueva ministra será la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Margarita Cabello Blanco, quien había sido una de las ternadas para fiscal ad hoc.

Borrero había liderado en el gabinete de Iván Duque, el proyecto de reforma a la Justicia, que se hundió en el Congreso por falta de tiempos.

Para este jueves a las 5 de la tarde estaba citada la rendición de cuentas de la ministra.

De acuerdo con sus declaraciones a varios medios, esta dimisión no tiene nada que ver con la decisión de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de no extraditar a Jesús Santrich, sino que su renuncia había sido acordada con el Presidente.

De la Calle regañó a Álvaro Uribe

En medio del ambiente enrarecido en la política colombiana actual, sorprendió la dura respuesta de Humberto de la Calle aÁlvaro Uribe Vélez por el caso Santrich

La piedra del escándalo, el guerrillero, cantante, compositor y torero Jesús Santrich es quien ha causado todo este alboroto.

El exjefe negociador en el proceso de paz con las Farc, Humberto de la Calle, respondió con dureza a las declaraciones que hizo el expresidente y senador Álvaro Uribe luego de que la JEP decidiera ordenar la libertad y cerrarle la puerta a la extradición de Jesús Santrich.

El miércoles, Uribe dijo que «la sentencia de la JEP demuestra que en La Habana pactaron un cogobierno».

El partido que dirige Uribe, el Centro Democrático (CD), deploró la decisión del tribunal de paz, «no obstante las pruebas sobre delitos de narcotráfico cometidos con posterioridad a la firma de los acuerdos de La Habana», en un comunicado leído por Uribe

Dijo que la declaración leída por Uribe utiliza un lenguaje ‘completamente incendiario’.

Estos acuerdos, repite el comunicado, crearon «un cogobierno con el narcotráfico, que imposibilita al Gobierno para combatirlo y de allí se deriva la crisis de orden público que en nombre de la equivocada paz tratan de ocultar quienes son hoy críticos del Gobierno».

Humberto De la Calle y Álvaro Uribe Vélez son como el agua y el aceite. ¿Tanto odio, para qué?

De la Calle reaccionó señalando que la declaración leída por Uribe «no solo contiene afirmaciones absolutamente falsas, sino que utiliza un lenguaje incendiario que parece destinado a volver invivible la República, a impedir que todos los victimarios asuman sus responsabilidades y es un  eslabón más en una tarea de demolición del sistema judicial que abarca la Corte Constitucional, la Corte Suprema y ahora la jurisdicción Especial».

(Además: Martínez dijo que no está de acuerdo con convocar una constituyente).

Y añadió: «La declaración omite el hecho de que la providencia cuestionada está pendiente de surtir el recurso de apelación. La postura correcta de un demócrata debería ser esperar de manera respetuosa que concluya el trámite sin ejercer presiones sobre la jurisdicción transicional».

‘En La Habana no se pactó un cogobierno con el narcotráfico. Las Farc se obligaron a romper todo vínculo con esa actividad criminal. El Acuerdo prevé que la garantía de no extradición no cubre los delitos posteriores al Acuerdo», señaló De la Calle.

De la Calle también se refirió a la renuncia del fiscal Néstor Humberto Martínez tras la decisión de la JEP.

No debió renunciar

«No es posible explicar que el señor Fiscal, en vez de renunciar, no haya procedido de inmediato a abrir un proceso contra Santrich. La providencia de la JEP no ampara la impunidad. Es un sofisma decir que un delito que, aunque transnacional, fue supuestamente cometido en Colombia, solo pueda ser juzgado en Estados Unidos», dijo.

Santrich se defiende. Asegura que fue inducido a una reunión con personal falso.

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Esta culebra que ronda la Casa de Nariño, el Congreso de la República y las Altas Cortes (incluyendo, obvio, la JEP), tiene, por lo menos, seis cabezas, cuál de ellas más venenosas.

La más letal, por lo tramposa, taimada y cínica, era la de la Fiscalía. Ya le quitaron los colmillos venenosos y ahora se arrastrará por las oficinas de su antiguo patrón, el dueño de Grupo Aval y más de media Colombia.

Hay, sin embargo, una cabeza que es tal vez la que acumula más veneno en sus colmillos, la que se inventó los ‘Bonos Agua’ mediante los cuales, con proyecto diseñado, dirigido y usufructuado en gran parte por el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, del Gobierno de Álvaro Uribe y repitente (aunque reprobado) ahora en el de Iván Duque, pupilo de Uribe.

El ‘proyectico’ del carita de santo alumbrado con vela le costó al país $440 mil millones. Dejó enyardados con obras inconclusas a 117 municipios en todo el país, 26 de ellos en la Costa Caribe. Y todavía este señor Alberto Carrasquilla tiene el cinismo de sonreírles a las cámaras cuando los reporteros le preguntan por sus “Bonos de Agua”. Sin duda buena parte de eso $440 millones están en cuentas encriptadas en paraísos fiscales.

Agro Ingreso Seguro cambió de ropaje

Pero el colmo de los robos descarados realizados durante los nefastos ocho años de Álvaro Uribe fue el pomposo programa denominado Agro Ingreso Seguro (AIS), que, según el ‘uribito’ ministro de Agricultura de la época, Andrés Felipe Arias Leyva, quien se despachó a sus anchas desde el 4 de febrero de 2005 hasta el 7 de febrero de 2009, cuando renunció al cargo, después de haber repartido los $1,4 billones entre los palmicultores, bananeros, arroceros y azucareros del país, a cambio de algunas ‘pequeñas’ comisiones para financiar su campaña presidencial en reemplazo de su mentor político y padre de crianza Álvaro Uribe. Sus maniobras fueron tan burdas, que todavía huye de la justicia y por lo menos 12 de sus pupilos están en la Picota.

Lo malo es que la plata se perdió. Y lo más triste y humillante es que ahora, en la era de Iván Duque, el hombre de la ‘economía naranja’ (no sería mejor llamarla ‘la economía cianuro), al AIS le cambiaron de nombre. Es más sonoro, más bonito, más humano: “El Banco Agrario es para el campesino, para el trabajador rural que no tiene con qué labrar la tierra”. Lo malo es que les ponen tantas trabas al pobre labriego que de vainas sabe escribir su nombre, que hasta la fecha no han podido colocar un “solo crédito de emprendimiento”, porque a esos recursos sólo tienen acceso los mismos bandidos que se beneficiaron con los $1.4 billones.

Informaciones bajo la alfombra

Lo grave de los gobiernos en Colombia es que los mediocres mandos medios aplican la profilaxis del gato: defeca y tapa muy bien sus excrementos con tierra o, si está en la oficina de prensa regional de la Casa de Nariño, la mete con cuidado debajo de la alfombra.

Cuando llegó Iván Duque a la Presidencia la prensa tenía fácil acceso a él. Al fin y al cabo, es un paisa buena gente, hijo de un magnífico ejecutivo y amigo de la prensa, Iván Duque Escobar.

Por desgracia su hijo, Iván Duque, se dejó meter a dos mequetrefes de ‘jefes de prensa regional’ que se inventaron un chat que manejan como si fueran inquisidores de esos que todavía usan cilicios para evitar las tentaciones de la carne ‘impura’, menos la ‘pura’, que es la de ellos mismos.

Estos cancerberos son: Pedro Ignacio Alonso (celular 3134100519), y Óscar Sánchez 3122080510. Al comienzo le dijeron al periodismo de provincia que ‘esa red moderna de las comunicaciones del nuevo milenio era para que hubiese un contacto más fluido y permanente del Alto Gobierno y la respetable prensa de provincia”.

Se supone que ese contacto es de doble vía. Por eso, para que ellos salgan de su supina ignorancia cibernética, los gringos lo bautizaron como CHAT, abreviatura de la palabra española chatear, chacharear, parlotear. Es obvio que si lo que se publica en un chat es hacia un solo receptor, sin posibilidad de retorno, es un ‘yo con yo’, sin que alguien con más neuronas en la Casa de Nariño tenga la posibilidad de enterarse de cómo se interpreta en la región los mamotretos que nos envían. Ni tampoco puede enterarse a tiempo el Gobierno Central de las tragedias en la Costa Caribe por las sequías, las inundaciones, los incendios en los centros comerciales. Es decir, por culpa de estos dos sujetos que parecen transportados de la época de la colonia, seguimos aislados del centro del poder. Y lo más sospechoso de todo es que se defienden con tanta ardentía como gatas en celo. ¡Maluco el bejuco!

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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