¡Que reaccionen los vallenatos!

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No me puedo quedar callada y lo voy a hablar a título personal, ya que para nadie es un secreto que yo trabajo para la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, pero ni ellos, ni nadie, me quitan mi libertad de expresión, ni me presionan para que hable a favor o en contra. Antes de cualquier cosa yo soy periodista. Tengo criterio. 

Por Patricia Escobar Jaramillo

@patriciaescobarjaramillo

El Festival 52 de la Leyenda Vallenata es, a mi juicio, el mejor detonante para pensar en él, como lo que es, el maevento cultural del Cesar y uno de los cuatro más importantes del país. Es además, la mayor fuente de ingresos para todos  los vallenatos.

Plaza de la Leyenda Vallenata

Y por egos, ceguera, celos, o cualquier otra razón, no puede dejarse morir.

El evento fue creado por una mujer valiente, un político curtido, un intelectual y un cultor vallenato, y ha sido manejado por una familia que ha procurado mantenerlo durante tantos años, con cosas que pueden gustarnos o no gustarnos, con cosas susceptibles a mejorarse.

Ha sido el Festival el “culpable” de que esa música regional y hasta “pueblerina” se conozca en el mundo entero, haga parte de los grandes escenarios, se tenga en cuenta para los premios más importantes del continente, mueva a los más encopetados personajes del país, y dinamice la economía de una ciudad cuyos habitantes TODOS, de alguna u otra manera, se lucran de él, y disfrutan de cuatro o cinco días de loco esparcimiento.

Ha sido el Festival, el que ha permitido que, a la región Caribe, pobre en escenarios, salvo el del Parque de la Leyenda, gestionado por ellos, lleguen artistas de la talla de Ricky Marín, Juan Luis Guerra, Ana Gabriel, Marc Anthony, Don Omar, Daddy Yanke, Ricardo Montaner, Ricardo Arjona, Franco de Vita, y otros, cuyos nombres se me escapan.

Ha sido gracias al Festival que se han abierto hoteles, hostales y Casas de Campo, debido a que la fiesta regional se volvió nacional y luego internacional, y hace 15 años, en esa deliciosa ciudad  “no había cama pa tanta gente”

Las cifras, no las palabras venenosas y sesgadas son las que deben hablar. De acuerdo a los resultados sobre pobreza multidimensional y pobreza monetaria del 2016 revelados por el DANE, en los que se destaca una reducción del 2,4%, Valledupar es la tercera ciudad en el país con mayor incidencia de pobreza monetaria extrema con 8,7%, después de Riohacha con 15,3% y Quibdó con 19,5%. Sin embargo el Festival de la Leyenda Vallenata, que se realiza en 5 días, hace, después del carbón, el mayor aporte a la economía local y hasta departamental.

Un estudio realizado el año anterior, por la Cámara de Comercio, basado en encuestas hechas a visitantes y comerciantes, da cuenta de que en la última semana de abril, cuando se adelantó el Festival, visitaron Valledupar 145.000 personas que llegaron de Bogotá, Antioquia, Atlántico, los dos Santanderes, Bolívar, Magdalena, Córdoba, La Guajira, Tolima y Valle del Cauca, entre otros, pero también de Estados Unidos, Puerto Rico, México, España, Argentina, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Venezuela e Inglaterra.

El análisis señala también que en promedio, cada visitante gastó en el Festival cerca de 1,5 millones de pesos, de los cuales la mayor tajada (21%) corresponde a transporte de ida y vuelta, seguido por gastos en licor y bebidas (18%), alimentación (17%) y boletería y alojamiento (16%), entre otros.

Ignorar todas estas realidades y seguir con mezquindades no va a afectar a “los Molina” va a afectar a Valledupar y el Cesar.

Por eso, bueno si quieren que esta ciudad y este departamento sigan siendo importantes, hay que cerrar filas a favor del Festival.

Se pueden hacer mesas de trabajo para aportar a su crecimiento, para trabajar en divulgación y promoción que este año fue casi nula, para garantizar que habrá un gran escenario para la presentación de conciertos y así, contratar con tiempo a artistas de talla mundial. Es importante, con tiempo, regular precios y espacios que son de la Alcaldía, no de la Fundación.

Porque lo que yo veo es que todo lo malo es de la Fundación, una entidad privada que no tiene potestad para regular precios. Son los hoteleros, las líneas de transporte, y los dueños de restaurantes, los que en ocasiones “se pasan de piña” con los costos, y son ellos los que deben autoregularse. Son los taxistas, los vendedores ambulantes o estacionarios, los que hacen “fiesta” con los precios, y son ellos los que tienen que moderarse.

El Festival, para los que no lo saben, “lo Molina” con su trabajo, aporta la nómina artística, organiza los concursos y los conciertos….ahhh y genera más de mil empleos directos o indirectos, entre otras cosas.

Entonces, ¿van a dejar que “un loquito” acabe con lo más grande que ustedes tienen?, ¿van a seguir sufriendo por una familia que podría irse con su festival a otra parte?, ¿pueden los políticos de carrera hacer un evento de la magnitud del Festival? ¿saben cuánto cuesta organizar un Festival de la talla del Festival Vallenato?

foto : @elheraldoco

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