Estragos del poder

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Fuerza cruel que hoy busca institucionalizarse en el gobierno colombiano.

EL COMENTARIO DE ELIAS  

Por, Jorge Guebely

El patriarcalismo de hoy testimonia el menosprecio irracional del varón sobre la hembra. Hace parte de un poder más general y más deshumanizante que Foucault llamó simplemente “Poder”. Fuerza salvaje, preocupación capital en las obras de Kafka y Orwell. Certeza, según Nietzsche, de que, en la superación de la bestia, hemos avanzado algunos centímetros. Faltan todavía miles de kilómetros para merodear al súper-hombre. La bestia aún nos pisa los talones, sentimos su respiración en nuestro instinto de poder salvaje.

Fuerza brutal que ejerce el más fuerte sobre el más débil: el macho sobre la hembra, el jefe sobre el subalterno, el rico sobre el pobre… Relaciones enfermizas cargadas de pernicioso y letal matoneo. La usan y abusan las instituciones: el Estado sobre sus habitantes, el imperio sobre sus colonias, los gobiernos sobre los ciudadanos, los ejércitos sobre los pueblos… Aplica también en la cultura: el blanco es superior al negro; el europeo, al indígena; el ojo azul, al marrón… Antigua esclavitud mental y real que se transforma, pero no desaparece.

Fuerza irracional, devastadora y sin género. Patriarcal puede ser un hombre o una mujer. Tan patriarcal el senador Uribe como la senadora Cabal, el doctor Germán Vargas Lleras como la doctora Martha Lucía Ramírez. Patriarcalismo puro, el de muchas mujeres en el hogar, y el de muchos hijos con sus padres, y el de muchos estudiantes con sus profesores. Fuerza bruta de instinto salvaje, no de género.

Poder que es pandemia, contamina hombres y mujeres. Vergonzoso y temible síntoma del subdesarrollo humano. Fomenta la sumisión y la degradación. El primate civilizado se somete al líder o macho alfa –imitando los primates ancestrales- como acontece en las toldas políticas. Basta leer el libro “El mono que llevamos dentro” para percibir la presencia del rabo en la región lumbar.

Fuerza cruel que hoy busca institucionalizarse en el gobierno colombiano. Son síntomas; los crímenes de líderes sociales y la indiferencia gubernamental, los falsos positivos de antes y un artículo periodístico del New York Times. También, la política guerrera que justifica asesinatos, comercio de la muerte, creación de paramilitares, robo de tierra, privilegio de los terratenientes y de las multinacionales. El fomento de la devastación integral.

Fuerza que deshumaniza. Descompone a las personas más allá de la fermentación, hasta los bajos fondos de la podredumbre. Las pudre en el placer o en el terror según los intereses. Como el nogal, la comparación pertenece a el poeta Antoni Gala, bajo su sombra no prolifera nada, excepto la ruina material y humana.

jguebelyo@gmail.com

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