El Rincón del Búho: Vidas paralelas en el mundo latino

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Venezuela vive hoy el drama de dos dictaduras de su pasado histórico. República Dominicana y Nicaragua, la misma historia. Y el Perú de Fujimori no dista mucho de algo parecido en Colombia.

Por El Propio Búho

Se afirma que quien no conoce la historia está condenado a repetirla como caricatura. Y eso es lo que está viviendo Colombia en la actualidad, en medio de una democracia a medias, en donde un dirigente ‘demócrata’ se da el lujo de manejar al país como si fuera su finca particular. Y sin importarle el respetable sitio en donde esté, gritarle, no una, sino tres veces, a uno de sus contestarios políticos “¡Sicario!, ¡Sicario!, ¡Sicario!” rodeado de cámaras que recogieron el odio diabólico concentrado en su rostro.

Y es un demócrata. Todavía no ha llegado a la categoría de Dictador. Camino que poco le falta por recorrer. Porque así empezó Fujimori en el Perú. Maldiciendo y escupiendo a sus contradictores. “Combatiendo la corrupción con mano firme”. Terminó como un hombre envejecido, decrépito, desdentado, una verdadera piltrafa humana. Es que Dios no castiga con palo ni con rejo.

Los casos de Venezuela son parecidos. Primero con Juan Vicente Gómez, y luego con el sanguinario e implacable Marcos Pérez Jiménez que obligó a miles de venezolanos a huir del país. Exactamente como ahora con el difunto Hugo Chávez y su monaguillo Nicolás Maduro. De Venezuela saltamos a Nicaragua con Anastasio Somoza, el popular ‘Tacho’, quien hizo y deshizo en el desdichado país, hasta cuando sus enemigos lo mataron.

Lo peor fue lo que le sucedió a República Dominicana. Más de 30 años bajo el dominio del implacable dictador Rafael Leonidas Trujillo, ‘El Benefactor’, como se hacia llamar, o ‘El Chivo’ como le decía el populacho, no había manera de destronarlo, mucho menos de matarlo. Finalmente cayó de la manera más tonta al no resistir el llamado de una joven amante que le prometió que ese día lo haría brincar ‘como un chivo’. Después de echar su última canita al aire, sus enemigos lo hicieron brincar como un chivo, pero a punta de balas.

Por desgracia, después de la nefasta era de Trujillo, ahora vino una sangría infernal por parte de las viudas del poder respaldadas por unos servicios de inteligencia dirigidos por los hijos de Trujillo, en especial Ramsés, el más brutal y torpe. Trujillo hizo y deshizo de esa isla encantadora y llena de talento musical. Hasta se atrevió a cambiar el nombre de la capital del país, que mediante un decreto del dictador dejó de llamarse Santo Domingo y se convirtió en Ciudad Trujillo. Por fortuna para las memorias de los dominicanos, el cambio fue por muy poco tiempo. Porque, muerte el rey, que se restituya la ley. Y República Dominica volvió a tener como capital a su hermosa e histórica Santo Domingo, de donde era la inmortal mujer aborígen Ana Caona.

Peor ha sido lo de la pobre Nicaragua, manejada por la familia Somoza durante 45 años como una dinastía imperial que se pasaba el poder de padres a hijos y nietos, siendo los más ‘mano duras’ Anastasio Somoza Debayle, Anastasio Somoza García y Anastasio Somoza Debayle, hijo de Somoza García y nieto del pionero de la dinastía,

Durante medio siglo un frente revolucionario dirigido por Augusto César Sandino luchó a sangre y fuego contra la dinastía somocista, hasta cuando finalmente cayó la hegemonía. Y entonces, desaparecido Sandino de la escena al morir tras quedar mal herido en un enfrentamiento con la Guardia Nacional, vino otro ‘imperio’ denominado Frente Sandinista de Liberación Nacional (Fsln).

La realidad hoy del sufrido pueblo nicaragüense es que ha sido peor el remedio que la enfermedad, con un nuevo dictador, ya no de la dinastía Somoza, sino de las entreñas del sandinismo, Daniel Ortega.

Esa Nación Centroamericana ha tenido que soportar una dictadura que pasa de los 10 años, con Daniel Ortega, un hombre torpe, enfermo sexual, sin la menor capacidad para manejar los destinos de un país, por muy pequeño que sea.

¿Y qué tal el caso de Cuba, con dos hermanitos queridos que se sucedieron en el poder por más de medio siglo, con una nación tan bella y rica, pero arruinada por la soberbia y la locura de un socialismo con pies de barro?

Para no ir muy lejos, aquí tenemos a Panamá con un general del ejército, Omar Torrijos, de mano dura, voz de mando militar, pero abierto al dialogo y a las negociaciones aun con los peores enemigos. Fue quien negoció con Estados Unidos el nuevo Tratado del Canal de Panamá.

Por desgracia su sucesor, el general Manuel Antonio Noriega, el famoso ‘Cara e’Piña’, impuesto por los gringos para que les ayudara a controlar el paso de la coca por el canal, terminó en el otro bando. Traición que la Casa Blanca no le perdonó. Lo rastreó como fiera salvaje con perros de caza que lo sacaron de debajo de las sotanas de un obispo que lo protegió por caridad porque le lloraba como un niño: “Padre Santo, no deje que me agarren porque son capaces de hacerme lo peor”.

Con razón nuestro Premio Nobel, el inmortal Gabriel García Márquez tuvo munición suficiente para la magnífica obra ‘El otoño del Patriarca’.

Es bueno que estos patriarcas nuestros no olviden las vidas paralelas con sus homólogos del reciente pasado.

Una mujer valiente

Un señor llamado Ignacio Greiffenstein insultó a una simpática dama que se gana la vida en el oficio más viejo del mundo. Desde que el mundo es mundo, ha existido algo que ya debería haber sido elevada a la categoría de profesión.

Pues bien. Como de todo hay en la viña del Señor, existen unas especies humanas que odian a las mujeres, olvidando que una de ellas, y no una mula, los trajo al mundo. Son seres misóginos, que por mucho que se les cuente cuánto se goza cuando hombre y una mujer logran un orgasmo simultáneo. El misógino no sabe de esas vainas.

La que sí sabe de todo eso y le respondió como se merece es Valentina Cardona Carvajal, la dama de armas tomar con quien se metió el misógino de esta historia.

Le salió el diablo a Jaime Bayley

Por lo general este exótico presentador por uno de los programas de televisión más visto en Latinoamérica se divierte de lo lindo con sus invitados.

Jaime Bayly es un tipo simpático que se amolda al sol que más le alumbra. Si entrevista a Juan Manuel Santos le dice que lo admira desde cuando estaba en Londres como representante de la Federación “del mejor café del mundo”. Y si a los pocos días el entrevistado es Álvaro Uribe, le dice con el mayor desparpajo y sin el menor asomo de cinismo: “Usted ha sido el mejor presidente de Colombia en el último medio siglo. Si yo fuera colombiano, se lo juro, votaría por usted cada vez que se lanzara”.

Pero como a todo puerco gordo le llega su San Martín, le salió el diablo con esta invitada especial que lo puso en verdaderos aprietos, hasta el punto de que no pudo desempeñar su acostumbrado papel de sapo y lambón.

Hay descontento por tanto robo

Ya no son únicamente los profesores y los pobres asalariados que ganan el mínimo, mientras un congresista se embolsilla cada mes 25 salarios mínimos, más lo que les entra por las cajas de Odebrechet, corporaciones financieras, industrias azucareras, gaseoseras, cerveceras, las farmacéuticas y un largo etcétera que dentro de poco será completado con el satánico y miserable proyecto de la todopoderosa Monsanto especializada en la alteración genética de casi todo lo que hoy come la humanidad en el mundo.

El proyectico con olor a azufre ya está en manos de algunos ministros y congresistas que, con toda seguridad, como admite la senadora Cabal, ya “recibieron bojotes de dólares” para que aprueben un proyecto según el cual todo el universo de semillas en Colombia pasa a propiedad de Monsanto.

De tal manera que si los campesinos de los Montes de María quieren sembrar maíz, yuca, ñame, aguacate, caña. Frijol, ajonjolí, no puede usar semilla que no traiga la marquilla ‘Monsanto’. Y si hay desacato, se aplicará un Código como el de Policía, redactado con las patas, que, en vez de educar, corrompe a una institución que era una de las que gozaba de la mayor aceptación de los colombianos.

Ante eso nos queda la música de protesta

Periodista, abogado, comerciante, cantante y compositor, Ramiro Sarmiento Vergara nació en Albania, Sucre. Ya ha grabado varios temas de buena aceptación en las sabanas. Su más reciente creación es “Colombia, paraíso de la corrupción”.

Si toda la gente buena de este país despertara. Se uniera. No votara por los políticos corruptos que se vuelven millonarios de la noche a la mañana, y después de vivir en un tugurio y tener ‘una oficina’ en una banquita y una mesa en el Paseo Bolívar, pasan, en menos de lo que canta un gallo, a contar con todo un piso de un edificio inteligente, lujos que ni siquiera Bill Gates se da.

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