Adriana Mosquera: Nani o el arte del humor en contravía

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Las manos de la caricaturista dibujan un mundo en pocas líneas. Y en esas líneas está todo el universo, en el doble sendero del esplendor y la decadencia, el paraíso y el infierno.

Por: Gustavo Tatis Guerra

Adriana Mosquera o Nani

Las líneas del pensamiento a veces son tan sutiles en medio de las más crueles realidades que nos rodean. La caricaturista dibuja también las maneras de pensar contradictorias, que pendulan entre la intransigencia ante los inmigrantes, el desprecio hacia la pobreza y la carencia de solidaridad y compasión en cualquier lugar del planeta, contaminados de miedos y fobias.

No requiere de muchas palabras, sino del criterio claro y certero para convertir la línea o la curva en un pensamiento.

Los caricaturistas van en contravía con los desatinos de la sociedad contemporánea. Nada los silencia. Ni la amenaza ni la otra guerra que genera el terror y el miedo. Las manos de la caricaturista no duermen. Su humor es transgresor, pero constructivo. No es complaciente. Desnuda realidades e incita a pensar.

Adriana, creadora de la tira cómica Magola

Nani vino a participar en la Feria del Libro de Bogotá en un debate sobre libertad de expresión, junto al caricaturista Matador. Nani vive en España desde 1997. Y sus libros han merecido premios internacionales, uno de ellos es el Gran Premio Diógenes en Argentina. Es profesora honorífica del humor por la Universidad de Alcalá de Henares. Participó además en un encuentro internacional de caricaturistas en Barranquilla.

Desde que estudiaba su bachillerato, empezó a hacerle caricaturas al rector y a los profesores, y estuvo a punto de ser expulsada del colegio. Con sus caricaturas ha viajado por el mundo: a China, Estados Unidos, México, Italia, Irán, Brasil, entre otros. Era cercana a George Wolinski, uno de los doce asesinados del semanario Charlie Hebdo.

Me habla también de la caricaturista Corina Rey, ‘Coco’. Me dice que a ella le tocó abrir la puerta donde estaban sus amigos, mientras era encañonada por los dos yihadistas. Los asesinos le perdonaron la vida a ella, pero masacraron a sus amigos. Nani dice que Coco ha tenido que recibir tratamiento psicológico para sobrellevar la sombra de aquella tragedia en la que murieron sus amigos.

Adriana Mosquera y Gustavo Tatis Guerra

Mientras bebemos café, le pregunto cómo surgió Magola, su famosa tira cómica, y ella me dice que es el retrato de una mujer común y corriente, feliz, auténtica, de piernas peludas, una nariz que no es el ideal de la belleza, una mujer que se autocritica, no es perfecta, se equivoca, se ríe de sus errores y tiene un marido, Alberto, que también se equivoca y tiene aciertos, idealiza todo.

Nani dice que, además de caricaturista, es bióloga y diseñadora de modas. Leyó siete veces Cien años de soledad, de Gabo, y a medida que descubría el mundo del escritor, sacaba imágenes para sus diseños. “Es que al leer esta novela uno ve cómo el escritor pinta con palabras”. Ha publicado 16 libros: Así es MagolaGuía ilustrada del sendero de SumapazTe estoy queriendo más que nuncaRecopilación de tiras de Magola: Oveja negra- ColombiaHogar dulce encierroLa verdadera historia de EvaSobreviviendo en parejaGuía para sobrevivir al veranoCuestión de hormonas: Medialive- España, entre otros.

¿Cómo ve el destino de la caricatura en los medios y en las redes?

-Creo que aún nos quedan diez años de caricatura en los periódicos impresos. Es un arte no bien pagado. Colombia es un semillero de caricaturistas. Pero al margen de los periódicos impresos, están las redes y las plataformas digitales. Entre los impresos me impresiona el humor gráfico de The New Yorker. Hay caricaturistas que están despreciando los diarios y se han ido a las redes. Hay quienes publican sus caricaturas en Instagran sin texto. Creo que el género se está reinventando en los nuevos tiempos.

¿Ha sido censurada en algún medio?

-Una vez en La Razón, de España, me censuraron una caricatura que consideraron una burla a la iglesia. La imagen mostraba un matrimonio y la frase en dos momentos: Hasta que la muerte los separe. O hasta que la muerte natural los separe.

En otra caricatura de 2018 sobre la inmigración fui demandada por un venezolano que malinterpretó la caricatura. Me empezó a atacar en las redes. Impugnó. Se hizo una contrademanda y se abrió el proceso. La tutela fue a favor mío. Ese proceso duró seis meses. En la caricatura Magola habla con otra señora, que dice: “Los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo, son delincuentes, traen enfermedades, los ayudan a ellos y a nosotros, no”. Y ella le pregunta: “¿Eres una española hablando de los colombianos?”. Y ella dice: “No. Soy una colombiana hablando de los venezolanos”.

Me tocó hablar en nombre de los venezolanos y decir que no estaba en contra de ellos.

¿Qué temas cree no haber tratado en sus obras?

-En mis caricaturas he tratado diversos aspectos: los refugiados, la religión, el sexo, el aborto, la contaminación del plástico en los cuerpos de agua, entre otros. La contaminación ambiental es algo que me interesa. Me falta tratar la eutanasia, que me parece muy importante.

¿Qué maestros del género de la caricatura han sido decisivos en su formación?

-Eduardo Rius, quien fue mi padrino en México y me presentó dos libros: Sobreviviendo en pareja y Hasta que la muerte nos separe. Del maestro Rius, que escribió 116 libros, me impactó La revolución femenina de las mujeres. También fue clave Roberto Fontanarrosa. Aquí, en Colombia, Matador. Me gusta mucho la caricaturista española Flavita Banana, que tiene millones de seguidores.

¿Cómo es su experiencia junto a su esposo, el caricaturista Turcios?

-Somos mundos complementarios y a veces nos fusionamos. Tenemos 27 años de casados.

¿Cuál es el lugar que más le inspira?

-Me has puesto a pensar, pero de camino de regreso a Barranquilla, he pensado en paisajes y creo que todos pierden sentido si no estoy con la persona a la que amo, por eso mi lugar favorito se llama Omar Figueroa Turcios.

 

Epílogo

Nani siempre está pensando en imágenes. Es realista y siente que hacer caricaturas, además de ser una catarsis contra los males de nuestro tiempo, es una terapia. Su personaje, Magola, interpela sus propios pensamientos, con su sentido común y su gracia que nos hace pensar. Cuando duerme, otra mano se desliza para dibujar pensamientos en líneas y curvas. El humor de Nani toca al ser y el corazón de los seres humanos, nos retrata con breves y certeras líneas que abarcan la otra soledad del mundo.

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admincha

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