¡Adiós, señor Fiscal!; ya estaba bueno

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Anunció la determinación irrevocable una vez se conoció el veredicto de la Jurisdicción Especial para la Paz. Llamó a la movilización ciudadana. La vicefiscal María Paulina Riveros también se va, con lo que Fabio Espitia sería el llamado a quedar encargado.

https://youtu.be/Xx5WnLm1nVs?t=8

Por Rafael Sarmiento Coley/semana.com

Tanto fue el cántaro al agua, hasta que se rompió. El Fiscal General de la Nación Néstor Humberto Martínez Neira estaba seguro de que algún día, con el reloj y la opinión pública pisándole los talones, tenía que hacer lo que ocurrió este miércoles al medio día: marcharse antes de que lo sacaran a sombrerazos.

Y la oportunidad le cayó de perlas. La Justicia Transicional o Justicia Especial para la Paz (JEP), le tendió una alfombra roja para que se fuera “con la frente en alto, pero despedazados sus bolsillas de cristal”, que fue el lema con el cual llegó a uno de los más altos cargos de las tres ramas del poder público en Colombia. Su propósito al llegar a ese puesto era acabar “con la corrupción” para que en Colombia todo aquel que tuviera dinero (poco o mucho), lo cargara en unos bolsillos de cristal para que todo el mundo supiera cuánta plata tenía, de dónde le había llegado, si tenía algún tufillo de corrupción o narcodólares y otras tantas fuentes de la podredumbre moral que tiene al país en cuidados intensivos.
Lo triste del caso de Néstor Humberto Martínez Neira es que nació y creció en un hogar en donde a toda hora lo que escuchaba en el desayuno, en los paseos, en las noches antes de dormirse y en los programas de radio que dirigía un satírico periodista que se hacía llamar ‘Don Salustiano Tapias’, un pintor de brocha gorda y albañil, que en la vida real respondía al nombre de Néstor Humberto Martínez Salcedo.

La lucha de don Salustiano en sus programas radiales del más puro periodismo de humor negro era contra los politiqueros que se venden como prostitutas para apoyar cuanto proyecto favoreciera a los dueños del poder económico en Colombia, a los gobiernos de turno que reparten mermelada a la lata, a las multinacionales de todos los colores y olores (en especial a esas como Odebrecht que reparten dólares en costaladas).
Siempre criticó la inmoralidad en la justicia, y la cooptación existente en aquellos tiempos de don Salustiano (las vacantes en la rama del poder judicial se llenaban con los mismos magistrados, que, como era obvio, terminaban eligiendo a dedo a sus amiguetes y compadres, así se tratara de un mequetrefe inepto para desempeñar tan importante oficio). Del mismo modo criticó con vehemencia el llamado ‘torniquete’ que permite que los cargos de mayor importancia siempre están rotándose en los mismos con las mismas


El puro humor negro de don Salustiano

De todo eso se nutrió el ahora renunciante Fiscal General, de quien era raro el colombiano, seguidor de don Salustiano, que tuviera la menor duda de su transparencia. Y cuando anunció con bombos y platillos que había llegado la hora de los “bolsillos de cristal”, millones de ciudadanos de este país del Sagrado Corazón de Jesús, clamaron al cielo: “¡Dios Todopoderoso y Eterno, por fin has escuchado nuestra angustiada voz y nos envías un Fiscal honesto, hijo de un hombre insobornable!


Una oportunidad de perla

¡Qué va! Todo fue un sofisma de distracción. Y el honorable don Salustiano Tapias debe de estar revolcándose en la fría sepultura tal vez preguntándose “¿Qué le pasó a mi muchacho que, tan pronto yo me fui, se torció?

En medio de la efervescencia por la decisión de la JEP de no extraditar y dejar en libertad a Jesús Santrich, el fiscal general Néstor Humberto Martínez hizo un sorpresivo anuncio. El funcionario presentó públicamente su renuncia irrevocable al cargo, al cuestionar decisiones que considera como un desafío al orden jurídico y que no participará en su refrendación.

En contexto: En vivo: ¿Qué significa la renuncia de Néstor Humberto Martínez?

Martínez se refirió a dos puntos: los cambios que la Ley Estatutaria de la JEP introdujo a la extradición (los cuales ha tratado de reversar a través de las fallidas objeciones) y la decisión que acaba de ser adoptada por el tribunal de paz en el caso del exjefe guerrillero. Para Martínez, se hizo «trizas la cooperación judicial internacional». Lo cual –asegura– desdice de las obligaciones contraídas por Colombia en los tratados internacionales y confronta abiertamente la Constitución Política. “Y lo más grave destruye la muralla que construyó el acuerdo de paz entre la reinserción y el narcotráfico, cuya promiscua relación constituye una amenaza para nuestra democracia».

Con estas palabras, el jefe de la Fiscalía ambientó su decisión que vino acompañada de un exhorto a la movilización ciudadana. «Por el reestablecimiento de la legalidad en Colombia, y la defensa de la paz, en un marco de justicia especial que exhale confianza para todos los colombianos y no para unos pocos y para todas las víctimas del conflicto».

Al recoger los cambios jurídicos de los últimos meses, el fiscal aseguró que progresivamente se viene consolidando un «estado de cosas antijurídico que conjura contra el estado de derecho y expone a la sociedad frente al crimen». Incluso, aseguró que en Colombia se abrió una «puerta falsa» para restringir la extradición. «Todo esto en nombre de la paz», subrayó.

Martínez también se refirió al secuestro y la extorsión, entre otros delitos, como casos que podrán «convivir con los privilegios de la justicia transicional». Y que, en adelante, los delitos permanentes de narcotráfico no podrán ser investigados por la justicia ordinaria y se juzgarán por la JEP con un sistema de beneficios.

El Fiscal aún tiene conciencia

El fiscal asegura que su «conciencia y su devoción por el Estado de Derecho» le impiden continuar en el cargo. Por ello, a un año de terminar su periodo de fiscal, anuncia su retirada del búnker.

Acto de valor que debió haber realizado hace largo tiempo cuando se descubrió que, siendo abogado de bolsillo del poderoso grupo financiero de Luis Carlos Sarmiento Angulo, se cometieron graves ilícitos con los sobornos de Odebrechet para el Tramo II de la Ruta del Sol; a la firma constructora de Sarmiento Angulo se le desplomó el puente en construcción en la vía al Llano, y, según información de peritos confiables, la tragedia  humana fue como consecuencia de malos cálculos de los ingenieros y errores de diseño y reducción de costos con el recorte de materiales para incrementar ganancias.

Esos hechos en cadena produjeron el extraño envenenamiento del excontroller del consorcio Enrique Pizano. Lo mataron con cianuro mezclado en una gaseosa. Bebida de la cual, por desgracia, también ingirió Jorge Enrique Pizano, hijo del excontroller, quien acababa de retornar de España al enterarse de la tragedia de su padre.

Sobre todos esos nefastos casos el Fiscal General se volvió una melcocha. Un día decía una cosa, y al otro día filtraba un video en el cual le decía a Pizano “¡marica, esa vaina es muy peliaguada, deje eso así, hijueputa hágase el de ls vista gorda”.

Todos se van

Al término de la rueda de prensa de este miércoles se confirmó la decisión de la vicefiscal María Paulina Riveros, de renunciar a su cargo. Su carta le fue aceptada por Néstor Humberto Martínez antes de radicar su propia carta ante la Corte Suprema de Justicia.

Además, fue nombrado vicefiscal Fabio Espitia, coordinador de los fiscales encargados ante la Corte Suprema de Justicia, quien seguramente tomará las riendas de la Fiscalía en encargo una vez Martínez sea separado del cargo. La Corte Suprema de Justicia tendrá sala extraordinaria el próximo martes para tomar la decisión sobre la renuncia irrevocable de Martínez.  Es esa Corporación la que tiene la responsabilidad de elegir Fiscal de la terna que le presente el presidente de la República Iván Duque.

Por lo pronto, todos los directores de las unidades del ente investigador fueron convocados a un consejo extraordinario.

El caso Santrich

La JEP niega la extradición de Jesús Santrich a Estados Unidos y ordena su libertad

La conclusión de los magistrados de la JEP es que el exjefe de las Farc no será entregado a la justicia estadounidense pues está amparado por la garantía de no extradición y porque las pruebas no permiten evaluar la conducta ni establecer la fecha precisa de los supuestos hechos.

Los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz acaban de proferir una decisión que tendrá implicaciones internacionales y generará una inmensa polémica nacional: impedir que el exjefe de las Farc, Jesús Santricht, sea entregado a la justicia estadounidense que lo reclama por supuestamente liderar una conspiración para exportar cocaína a ese país. Santrinch, quien depuso las armas en el marco del proceso de paz, fue capturado por la Fiscalía “con fines de extradición” en abril de 2018 y desde entonces aguardaba a que la JEP decidiera sobre su pedido de extradición.

Con tres votos a favor y dos en contra la JEP determinó que mantiene la garantía de no extradición que ampara a Santrich. Esta condición –pactada entre el Estado y la extinta guerrilla– blinda a todos los excombatientes de las Farc e implica que ninguno puede ser extraditado por delitos cometidos previos a la firma de la paz. La garantía de no extradición únicamente es revocable cuando se presenten reincidencias o nuevo delitos posteriores a la firma del acuerdo de paz. Este fue precisamente el debate en que estuvo incurso el caso Santrich por más de un año.

La justicia gringa y la Fiscalía de Colombia argumentaron que los presuntos hechos por los que fue capturado el exjefe de las Farc son posteriores a la firma del acuerdo de paz (noviembre de 2016). A la JEP, por su parte, le correspondía verificar que efectivamente la fecha fuese posterior a ese momento. Y para ello el tribunal de paz solicitó a Estados Unidos copia del expediente y de las evidencias, una solicitud atípica a la luz de trámite de extradición tradicional en el que la justicia colombiana se limitaba a hacer una verificación apenas formal y apegada únicamente a los documentos con que la justicia gringa solicitaba formalmente a un nacional en extradición.

Primero se dijo que la JEP no tenía competencia para decretar pruebas. El debate de hasta dónde podía ir la JEP en el cumplimiento de su misión de verificar la fecha fue candente. En el Congreso y en los medios de comunicación se dieron argumentos en pro y en contra. Finalmente, la Corte Constitucional, a través de dos fallos específicos sentenció que la JEP sí podía decretar pruebas en función de verificar la fecha para así determinar si levantaba o mantenía la garantía de no extradición.

A esto sobrevino el extravío de la carta de la JEP solicitando a Estados Unidos colaboración. Hubo varios días de polémica porque la misiva, enviada por 4-72, terminó en Panamá. Y finalmente se dio la respuesta negativa de Estados Unidos alegando que la autonomía de su justicia impedía la posibilidad de compartir pruebas que estaban reservadas para el proceso penal en ese país. Fue así como la JEP se vio abocada a tomar una decisión con los pocos elementos disponibles. Y justamente esa situación explica en buena parte la determinación de mantener –en favor de Santrich– la garantía de no extradición.

Pero esa no fue todo. La JEP en su veredicto decidió compulsar copias al Consejo Superior de la Judicatura para que investigue la actuación de la Fiscalía General dadas las «irregularidades advertidas a lo largo de la providencia». En el auto que resuelve la situación del exjefe guerrillero, los magistrados cuestionaron duramente la actuación de la DEA y señalaron que los agentes adscritos a esa agencia estadounidense habrían delinquido en Colombia.

«Respecto a la declaración jurada del agente de la DEA Brian Witek se constataron serias irregularidades, por cuanto la Fiscalía no aportó la solicitud de asistencia judicial que debía tramitar la autoridad extranjera y al responderle a la JEP sobre ese requerimiento, justificó la ausencia de la asistencia judicial y del control judicial de las actuaciones de los testigos cooperantes, argumentando que estos intervinieron como particulares», argumentaron los magistrados durante la lectura de la decisión.

Uno de los puntos más polémicos de la decisión de la JEP tiene que ver con la privación de la libertad de Santrich. Como se dijo, el exguerrillero fue capturado hace más de un año «con fines de extradición» así que la pregunta clave era si ¿al ser negada esa posibilidad la consecuencia es que pierde sentido dicha medida y debe proceder la libertad de Satrich? La respuesta de la JEP fue categórica. No solo ordenó que la Fiscalía disponga la libertad de Santrich sino que es una determinación de efecto inmediato.

Es decir, que, aunque la decisión de mantener la garantía de no extradición no está en firme la determinación de que Santrich recobre la libertad sí debe ser acatada desde ahora mismo.


Sobre la detención

https://youtu.be/vAGTtIcnvDg?t=8
La consagrada periodista María Jimena Duzán y su sesudo análisis sobre el caso de la tan esperada renuncia del Fiscal General Néstor Humberto Martínez Neira.

Para reflexionar largo rato

Colombia debe creer que todavía hay esperanzas

A pesar de tanto maltrato de saco y corbata

 

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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