Perdón terapéutico

191

“Se fueron los españoles, pero nos quedó España”, respondí cuando preguntaron si el rey debía pedir perdón por tres siglos de opresión. Nuestra independencia fue una liberación burocrática, otro engendro político, y nada más.

Por Jorge Guebely

Nos creíamos liberados porque hemos sido condicionados para creer. Nos entregamos mansamente al discurso de La Historia, ignorando que es político; es decir, una componenda de la realidad. Discurso de origen maquiavélico, no filosófico. No devela la realidad, simplemente la maquilla para consolidar el poder público. Desplegamos nuestra ingenuidad poniéndole fe a la ruina política.

Se fueron los virreyes, pero nos quedó su cultura española. Nos quedaron los hacendados que, por poseer grandes extensiones de tierra, actuaban y actúan como marqueses. Uribe es un buen ejemplo. Nos quedó una fila de colombianos plebeyos con aspiraciones aristocráticas, como Pastrana. Nos quedaron gobernantes vasallos, fieles a su Donald Trump, como Duque.

Nos quedó una religión monoteísta, cómplice de conservadores en masacres contra liberales. Y nos quedó la creencia de que los europeos son superiores a los indígenas; que el blanco nació para mandar y el negro para la esclavitud; que el ojo azul es de mejor raza que el negro. Nos quedaron todas sus basuras mentales.

Nos quedó un cruel espíritu militar. Algunas veces, actúa como ejército oficial; otras, como paramilitar, y también como guerrilla. Nos quedó el peor espíritu de España, el conservador de Castilla, origen de nuestra República desigual, de masacres, desplazados y políticos corruptos. Nos quedó un ser humano deteriorado, de urgente refacción si no queremos desbocarnos en el desbarajuste total

Tres siglos de opresión constituyen la niñez de Colombia, nuestro subconsciente colectivo, reservorio de los males que padecemos hoy. Como en psiquiatría, imposible prescindir del pasado, pero muy terapéutico conocerlo y reconocerlo para sanar nuestro presente y futuro. La verdad nos hará libre según Cristo. Razón suficiente para que el rey español pida perdón y nos ayude a sanar.

Y pida perdón la iglesia católica por aliarse con las élites a pesar de predicar la compasión con los pobres, y los conservadores por haber masacrado a un pueblo liberal. Que pidan perdón todos los victimarios de la guerra: las FARC por haber abusado de sus víctimas, los paramilitares por haber desmembrados a los campesinos, el ejército nacional por sus falsos positivos, los terratenientes y multinacionales por haber fomentado la criminalidad, los expresidentes por su connivencia con los crímenes políticos. Pidan perdón de buena fe y prometan jamás repetición. Sólo así, Colombia sería sana mentalmente y respetable humanamente.

jguebelyo@gmail.com

Compartir.

Acerca del Autor

Jorge Guebely

Deja un comentario