Algas tóxicas, causa de muerte de 40 reses en Manatí

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Los resultados de las pruebas de laboratorio al agua del Embalse del Guájaro y en las reses afectadas, determinaron lo ocurrido como inusual. 

 

Por Rafael Sarmiento Coley

Esta vez fueron las reses. Lo grave es que no se apliquen las medidas de rigor para que la tragedia no pase a mayores niveles, cuando las víctimas sean los humanos que consumen peces, aguas y se bañan en el espejo de agua artificial.

Octavio Reyes Rincón , de la seccional del ICA, Ayaris Rojas, bióloga dde la CRA, Anatolio Santos, secretario de desarrollo del Atlántico,José D´Silvestri, presidente de Asoganorte y el representante de la asociación de productores de leche.

Muy técnicas, precisas y con conocimiento de causa los análisis y comentarios de los panelistas en la rueda de prensa ayer en la sala de juntas de la Gobernacional del Atlántico. Entre otros, el secretario de Desarrollo, Anatolio Santos, la bióloga de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) Ayaris Rojano, el presidente de Asoganorte José De Silvestri y Octavio Reyes Rincón, del Fondo para la protección y asesoría del sector ganadero del Atlántico, y funcionarios muy experimentados del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

Los panelistas explicaron que, debido a la suma de factores biológicos y ambientales, se registró la anomalía, que pudo tener origen, en un considerable porcentaje, a la situación casuística que vive el mundo con el cambio climático, que salta de una rama a otra como u8nnsatanás burlón, y unas veces se presenta con fuertes lluvias, invierno inclemente que ahoga pastos y se lleva por delante a miles de animales de corral.

Esta vez es el fenómeno natural del bendito Niño, que se ha prolongado en el tiempo y no le ha permitido que venga su contraparte, el Fenómeno de La Niña, que es al revés. El Niño todo lo seca. Y la Niña todo lo moja.  La Gobernación adoptó un Plan de Atención y Prevención del Riesgo de ocurrencia de este fenómeno.

Y no es para menos. Lo ocurrido en el embalse del Guájaro, la intoxicación por cianobacterias (algas tóxicas) ingeridas en gran cantidad, fue la principal causa de muerte de aproximadamente 40 reses en predios de la Finca Charco de Barro – Caimán, corregimiento Villa Juana en Manatí, el pasado 21 de marzo, de acuerdo a los resultados de las pruebas de laboratorio realizadas por la Corporación Regional Autónoma del Atlántico (CRA) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

Es apenas una voz de alerta

La falta de agua limpia suficiente, para que contrarreste la presencia de aguas residuales, ha contribuido al deterioro del embalse del Guájaro.

Ante el panorama que pintaron las autorizadas voces que ofrecieron la rueda de prensa dejaron entrever que, si se quiere, la cosa no pasó a mayores, siendo apenas una voz de alerta, si se tiene en cuenta que de esa laguna artificial viven las poblaciones de sus riberas. Pescan. Se bañan. Las aguas servidas (alcantarillas) van directo al embalse. Es decir, todo un cuadro preocupante en donde también habría que sentar en estas mesas de trabajo al operador de los seis acueductos del Sur (Aquasur), que hasta la fecha no se dan por enterados, siendo que son parte de un mismo problema. Porque si los pueblos a orillas del Guájaro devuelven las aguas servidas a dicho cuerpo acuífero, también están contribuyendo, en gran medida, al deterioro de la calidad del líquido. O como dicen los expertos, el PH alicaído.

En rueda de prensa realizada este martes en la Gobernación del Atlántico, la Secretaría de Desarrollo Económico Departamental, la CRA, el ICA, Aunap, Asoganorte y COA dieron a conocer en conjunto una aproximación a los factores que motivaron la ocurrencia del hecho en inmediaciones al Embalse del Guájaro.

En el predio, propiedad de Juan Cuentas, funcionarios de esas entidades tomaron el mismo día de lo ocurrido muestras sanguíneas de los bovinos que murieron fulminados con un veneno que, todo parece indicar, es más fuerte que el cianuro, que ya es mucho decir, si tenemos en cuenta que un abrir y cerrar de ojos padre e hijo, testigos de la corrupción galopante en obras adjudicadas a Corficolombiana, con la mano peluda de Odebrecht metida de manera sigilosa, pero de manera inocultable por el fétido olor luciferino que deja por donde quiera pasa.

“El análisis reveló que varios factores biológicos y ambientales se unieron para que se diera la proliferación temporal de cianobacterias de tipo Anabaena Sigmoide (algas tóxicas o con alto contenido de fósforo y nitrito) en una zona específica del embalse, donde las reses fueron dejadas para beber agua y alimentarse”, explicó el secretario de Desarrollo Económico, Anatolio Santos.

El funcionario enfatizó también que hubo una mala práctica ganadera, confirmada por las investigaciones que evidenciaron que las cercas de la finca fueron corridas hacia tierras expuestas al bajar el nivel de la laguna, donde las reses llegaron a alimentarse y beber aguas contaminadas. Con el agravante de que los principales tóxicos, y en mayor abundancia, estaban en las algas traídas por los fuertes vientos que soplan en ese sector.

Los estudios científicos destacaron que la acumulación de algas elevó el pH de las aguas, así como las concentraciones de fósforo que a su vez precipitaron el aumento de cianobacterias, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico en un entorno donde este elemento es limitante.

También se indicó que el aumento del nitrógeno amoniacal encontrado en las aguas puede deberse a la disposición de aguas servidas y a la floración de algas, que una vez mueren dan inicio a su descomposición.

La CRA tomó muestras de agua en 3 puntos del embalse del Guájaro y efectuó el estudio de dichas muestras caracterizando variables como oxígeno, PH, turbiedad, temperatura, conductividad, nitritos, nitratos, nitrógeno amoniacal, fósforos, fosfatos, plaguicidas organocloforados y organofosforados y fitoplancton.

“El PH del agua no cumplía con los objetivos de calidad establecidos para los cuerpos de agua clase II, es decir, aquellos cuerpos de agua que admiten vertimientos con algún tratamiento. Además, el oxígeno disuelto en uno de los puntos donde se tomó la muestra era bajo, mientras que en los otros dos estaba elevado, por lo que el comportamiento del oxígeno en estos puntos indica procesos de eutotrificación. Mientras que el fósforo presente en el agua se encontró en niveles elevados, lo que facilitó la proliferación de cianobacterias”, anotó la bióloga de la CRA, Ayari Rojano.

Lo importante es que ya se han tomado las medidas preventivas”, según Anatolio Santos.

La funcionaria indicó que los vientos, mecánicamente, llevaron las algas hacia la ensenada. “Por la forma física del terreno, los organismos protistas se concentraron en un mismo punto. Las floraciones de las algas son temporales, permanecen entre 48 y 72 horas. Pocos tiempos después de ocurrido el hecho ya no se encontraban presentes en el sitio donde murieron las reses”.

La CRA recomendó que cuando las aguas se encuentren verdes se debe evitar que la gente se bañe y el ganado beba de estas. Y se deben revisar técnicamente las actividades llevadas a cabo en el predio donde sucedieron los hechos motivos de investigación, ya que fue el único sitio donde se dieron tales circunstancias.

Plan de acción integral

La Secretaría de Desarrollo Económico ha implementado un Plan de Atención y Prevención del Riesgo de ocurrencia de este fenómeno y otros asociados al consumo de agua y alimento que pueden afectar el hato ganadero, el cual consta de las siguientes medidas:

  1. Implementar una campaña preventiva y educativa a los productores ganaderos en la zona al margen de la Ciénaga del Guájaro y los cuerpos de agua del Departamento con igual situación, sobre la dinámica biológica, física y química relacionada con riesgos de contaminación y su efecto en la salud de los animales, humanos y cultivos, cuya actividad se realizará dentro de la línea de acción ‘Capacitación’ de Megaleche Atlántico.
  2. Promover la vinculación de los productores aledaños a los cuerpos de agua y la ciénaga del Guájaro a las asociaciones de productores adscritas al Programa Megaleche, a fin de vincularlos a las actividades de acompañamiento para el manejo tecnificado de los hatos ganaderos, cuya actividad se realizará dentro de la línea de acción ‘Fortalecimiento Asociativo’ de este programa.
  3. Realizar jornadas de socialización y asistencia técnica grupal sobre las ‘Buenas Prácticas Ganaderas, con énfasis en la gestión del agua y alimenticia de las fincas’, a predios de la zona de la referencia, cuya actividad se realizará dentro de la línea de acción ‘Capacitación’ y ‘Asistencia Técnica’ de Megaleche Atlántico.
  4. Llevar a cabo jornadas de socialización y asistencia técnica grupal sobre ‘Gestión de Riesgos en Fincas, así como el manejo preventivo y clínico de animales con cuadros de intoxicación’, a predios de la zona de la referencia, cuya actividad se realizará dentro de la línea de acción ‘Capacitación’ y ‘Asistencia Técnica’ de Megaleche Atlántico.
  5. Se gestionarán los recursos ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Rural para el montaje de sistemas demostrativos en algunas fincas referencia para promover ‘los modelos de acopio, manejo y distribución de aguas en predios ganaderos’, que buscan el uso de agua con calidad para animales en zonas con riesgos de intoxicación, cuya actividad se realizará dentro de la línea de acción ‘Soluciones Institucionales’ de Megaleche Atlántico.
  6. Con el apoyo del gremio ganadero, las asociaciones de productores de los municipios aledaños a los cuerpos de agua, ICA y CRA, se deberá monitorear la evolución de la calidad del agua para el consumo animal en las zonas de alto riesgo y organizar las campañas de socialización preventiva.
  7. Se solicitará formalmente a las Alcaldía Municipales (Manatí, Luruaco, Sabanalarga y Repelón) y a la Agencia Nacional de Tierras para la supervisión y control en el traslado de cercas por fuera de la jurisdicción de los predios, para evitar el acceso de animales a áreas de riesgos de contaminación.

 

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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