“La paz no puede ser terreno de odios”

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“El proceso que Colombia ha emprendido está en marcha y este proceso es irreversible. Este proceso paró miles de muertes, masacres y desplazamientos”: De Roux.

Por Francisco De Roux*

Sacerdote Francisco De Roux, presidente de la Comisión de la Verdad.

En las circunstancias actuales, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad siente la obligación de decir una palabra de ética pública, o de política al más alto nivel, desde la grandeza de lo público, por fuera de la discusión jurídica y del debate entre los partidos.

Nos dirigimos a los ciudadanos y, particularmente, a la inmensa comunidad de sobrevivientes del conflicto, de todos los estratos sociales.

Invitamos a mantener el apoyo decidido a la convivencia y la reconciliación. A que la paz deje de ser terreno de polarizaciones y de odios.

El proceso que Colombia ha emprendido está en marcha y este proceso es irreversible. Este proceso paró miles de muertes, masacres y desplazamientos.

Nota del Director del portal: Este miércoles la jueza que conduce el caso del presunto soborno a un fiscal de la Justicia Especial para la Paz (JEP), envió a la cárcel a Carlos Bermeo, lo mismo que a la compañera sentimental de Bermeo, Ana Solarte, al excongresista Luis Alberto Gil, lo mismo que a Orlando Villamizar y  Yamit Prieto.

Todos ellos vinculados a una trama que, según fuentes allegadas a uno de los magistrados de la JEP, se trataría de los actores principales de una sucia campaña para desprestigiar la justicia de transición, con el objeto de destruir el proceso de paz que dejó en marcha el gobierno de Juan Manuel Santos.

Lo cual significa que seres despreciables que ostentan el liderazgo político en Colombia y sus amanuenses con credencial de Congresistas que van al Capitolio a limpiarse  las uñas con la honradez de personas que están en el proceso porque creen en él, de manera ruín y  absurda, se oponen a que en Colombia cese la violencia. Y esas personas que le ponen obstáculos al proceso para que en el país por fin se viva una paz duradera, pelechan y gozan con los muertos que dejan los enfrentamientos. Son hienas con alma mezquina, que pretenden seguir siendo ‘fenómenos políticos’ a costa del miedo que genera en la población civil el retorno de los secuestros, los atentados, las pescas milagrosas, para justificar, más adelante, las fechorías de sus adláteres y sacamicas que reviven las chuzadas a periodistas y magistrados y los tristemente célebres ‘falsos positivos’ con su cadena de muertes inocentes.

De este proceso son las instituciones del Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición que formamos con la JEP y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas. El Sistema es apoyado por el Consejo de Seguridad de la ONU, de las Naciones Unidas y de todos los países amigos de Colombia.

Hoy es una responsabilidad máxima de nosotros la protección de este Sistema.

Nuestro apoyo a la JEP que nos asegura la justicia transicional para que no haya lugar a la impunidad en este proceso. Necesitamos una JEP robusta, rodeada de la confianza de las instituciones y de los ciudadanos, respetada en su autonomía. Y nuestro apoyo particular a Patricia Linares, presidenta de la JEP, quien ha sabido llevar los ataques institucionales y personales con grandeza ciudadana, serenidad, claridad jurídica y extraordinario coraje de mujer.

La Verdad es el centro de este Sistema. Y, por primera vez, de manera única entre todas las Comisiones de la Verdad en el mundo, esta Comisión es una institución del Estado, autónoma. Es la primera vez que el Estado mismo se compromete a trabajar en el esclarecimiento de la verdad de la tragedia nacional, más allá de intereses de poder o de dinero.

Esta marcha hacia la verdad de todos no la vamos a detener por nada.

Como institución estatal invitamos al valor ético del respeto, respeto por la majestad soberana de las instituciones del Estado. Y pedimos que se exija armonía entre las instituciones como lo demanda la Constitución. Armonía entre la Fiscalía y la JEP como se reafirmó entre el Fiscal y la Presidenta en el acto en el que estuvimos presentes. Y con más razón, respeto entre los tres grandes poderes del Estado de Derecho.

Nos merecemos crecer en confianza, el acumulado de confianza, de creer los unos en los otros, es el gran capital social de un pueblo y la base fundamental de la seguridad. No permitamos que se siembre desconfianza entre nosotros.

Colombia se ha ganado un lugar de honor entre las naciones del mundo como ejemplo en la búsqueda de la paz. No podemos perder este reconocimiento que nos orgullece como colombianos.

A los excombatientes del partido de las FARC le pedimos que no pierdan esa confianza ante el debate político en que estamos. La paz no es un asunto de los partidos. La paz está ya en manos de los ciudadanos, sobre todo de los jóvenes y no va a detenerse.

Nuestra mayor preocupación está en las víctimas, de todos los rincones del país.

Llamamos sobre todo a mantener viva la esperanza. Hay un futuro grande en la verdad que podemos construir sobre la justicia y acogiendo nuestra diversidad y nuestras diferencias.

*Declaración del presidente de la Comisión de la Verdad.

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