China avanza en América del Sur y resto del Mundo Occidental

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El Presidente de la potencia asiática en estos últimos años no se baja de un avión que lo lleva por Francia, Alemania, Inglaterra, Panamá y otros puntos del planeta. 

Por Sebastián Naranjo Rodríguez*

Chinomanía es el podcast que habla, explica y analiza temas actuales de China. Este podcast nace de las crecientes relaciones entre el gigante asiático y Panamá, así como el interés que tenemos los panameños por entender su cultura. Chinomanía es conducido por Sebastián Naranjo, estudiante panameño de doctorado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Renmin en China.

A su vez, Ángel Chen Guardia* es un cotizado periodista panameño, de padre chino y madre panameña,que en estos días escribió para el diario La Prensa, de Panamá, un completo reportaje sobre la penetración del comercio, la industria y tecnologías de China en Occidente, en especial en Suramérica.

Sebastián Naranjo Rodríguez es un joven panameño con sólidas raíces en Barranquilla. Ha estudiado en China, de ahí su vasta experiencia sobre la economía del Gigante Asiático.

“El prodigio de la posición geográfica consolidó la posición transitista del istmo, con inagotables oportunidades mercantilistas y estratégicas, instancias casi invisibles en la óptica anexionista de 82 años con la Gran Colombia, ceguera que culmina parcialmente, con la participación, poco honrosa, de un improvisado héroe nacional de la independencia, en la gesta de 1903. El personaje, ingeniero, inversionista del canal francés, persuadió al Senado de los Estados Unidos, de la construcción por Panamá y no por Nicaragua, que era la ruta más aceptada y, además representó al país en la firma del primer tratado del Canal con el nuevo socio. Es parte de la verdad detrás de algunas fábulas.

A través del tiempo, proliferan y evolucionan ricas opciones, no obstante, explotadas a plenitud por inmigrantes de todos los continentes, destacándose judíos, árabes, españoles, mexicanos, colombianos y, de manera muy especial, chinos. Asimilar que empresas símbolos de la nación, como Café Durán, Cervecería Nacional, Estrella Azul, han sido adquiridas por capitales foráneos, deja una sensación parecida, al sabor de haber vendido la nacionalidad.

El auge de la explotación por los chinos comenzó con la desaparición de Omar Torrijos, cuando los chinos compraban y reemplazaban a los santeños en sus tiendas/carnicerías, modelo implantado por los azuerences, y en un lapso de 30 años multiplicaron por miles sus establecimientos. Hoy están diseminados en las 10 provincias, operando una gama variadísima de negocios cuyas ventas generan miles de millones de dólares al año. Minisúperes, autorrepuestos, ferreterías, materiales de construcción, lavanderías, sederías, electrónicas, venta de celulares y accesorios, son feudos, prácticamente, exclusivos de los asiáticos. Manejan miles de restaurantes, panaderías, almacenes agropecuarios, hoteles, farmacias, equipos de refrigeración, gasolineras, salones de belleza, cantinas, salones de baile. Son importadores, mayoristas y distribuidores, en círculos cerrados, de mercancías para sus negocios, administran fincas de pollos y huevos que suministran a sus establecimientos y compran propiedades para participar en la industria inmobiliaria. Funcionarios y empresarios chinos fueron ovacionados de manera entusiasta en reciente visita oficial al país, con manifiestas ideas de masivas inversiones.

El presidente francés Emmanuel Macron  da la bienvenida a su homólogo chino Xi Jinping  en reciente visita del mandatario de la potencia asiática por varios países europeos./Reuters/ean-Paul Pelissier/Pool

En Panamá, más que en cualquier otro lugar de América Latina, el dominio del comercio por los chinos se expresa por cifras importantes, registrándose 16 mil minisúperes, de los cuales 10 mil 500, se localizan en el área metropolitana, correspondiente a más de 5 mil a San Miguelito, y 5 mil 500 en el resto del territorio. Los otros negocios, autorrepuestos, lavanderías y demás, se estiman de forma conservadora, en $4 mil 400, aproximadamente.

La característica de reserva casi hermética de la etnia china en la comunicación, especialmente, con quien no es “paisano”, dificulta la expresión de sus datos, sin embargo, investigaciones, estudios, entrevistas y observaciones, practicadas a título personal, en diversos lugares del país, en el terreno de la acción, los propios locales, permiten aproximarse a sus ingresos por ventas diarias y anuales. De la información surge que los minisúperes (16 mil), tienen promedios individuales ponderados de ventas diarias de $3 mil 156.25, ventas totales por día de $50.5 millones y $18 mil 433 millones al año. Las abarroterías del área metropolitana muestran mayores ventas, aunque no pocos comercios en provincias centrales balancean promedios diarios de entre $10 mil y $20 mil.

Para los cálculos de los negocios que no son minisúperes (autorrepuestos, ferreterías, sederías, etc.), se establecieron 15 tipos diferentes de actividades, estimando 4 mil 356 comercios de estos en Panamá, cuyos promedios individuales de ventas diarias es de $1 mil 165.3 o $5.08 millones por día para esos establecimientos y $1,854.2 millones anualmente.

Haciendo la recapitulación, la actividad comercial de los chinos en Panamá, el conjunto de sus negocios genera ventas diarias de $55.5 millones y $20 mil 287 millones anuales, cifra equivalente al 33% del producto interno bruto (PIB), igualando en un solo año, el valor total de la inversión extranjera en 54 meses de la presente administración.

Del trabajo intenso y apasionado de los chinos, se derivan desafíos, lecciones y oportunidades, de utilidad para orientarse hacia objetivos de reactivación económica, menor dependencia de la nómina pública, creación de fuentes de trabajo, distribución de riqueza con justicia, educación eficaz para un mercado laboral desabastecido y, como meta central, la proscripción del rumor falso y absurdo, y casi erigido un mito, de que “el panameño es vago, solo sirve para ser funcionario, obrero, asalariado”. Otras sociedades han derrocado esos autoengaños, blindados de voluntad, conciencia, disciplina, estudio y trabajo, moderando los excesos de una cultura en crisis: alcohol, parranda, lotería, gallera y otras adicciones compulsivas en la sociedad. Enhorabuena honrosos ejemplos de panameños, son exitosos empresarios, actuando en todos los segmentos de la economía, también, en el propio escenario comercial en el que se agitan los chinos.

Este portentoso ejemplo chino de inversión y de trabajo, demuestra la existencia de amplios espacios para muchos panameños, y es un espejo del fracaso de una educación que aconseja el estudio como un medio para obtener un salario o un cargo público, nunca para emprender una actividad propia, independiente. La inserción del panameño en una economía autónoma es vital y urgente, responsabilidad integral y vinculante de gremios empresariales, de los gobiernos y de la sociedad en su conjunto, con aplicación en todos los sectores económicos.

Reformas estructurales en la forma de pensar, de educar y de actuar, desarrollo de planes desde la educación primaria, instauración de escuelas de negocios para formar empresarios, adaptación de los métodos prácticos de acción de los chinos, capacitación ‘in situ’, en los negocios, supervisión, auditorías y financiamientos, no son tareas de superhombres. Aspirantes a puestos directivos en la actividad privada y a las instancias del poder público, Presidencia, Asambleas, alcaldías, ministerios, instituciones descentralizadas, enriquecerían sus propuestas de trabajo o de campaña, tomando notas de que aunque Panamá, sea una auténtica cornucopia, falta despertar conciencia sobre esta obra impostergable, esencial para trazar y abrir un camino realista y seguro, a los jóvenes y a las generaciones del relevo de este país, “pro-mundi-beneficio”, en el que las oportunidades saltan a la vista, para trabajar y vivir con decoro y dignidad.

 

*Sebastián Naranjo Rodríguez es un joven que estudia en China y facilitó, especialmente para este portal, algunos de sus trabajos sobre las relaciones chino-panameño. Sebastián nació en Panamá, pero su alma está en Colombia, y, en especial, en Barranquilla, de donde es oriunda su progenitora, la  brillante primera dama de Telecaribe, como presentadora del noticiero CV Noticias, célebre por haberse perdido en las serranías del Perijá y Nevada, cuando realizaban un trabajo periodístico sobre dichas zonas cercanas a la frontera con Venezuela. El padre de Sebastián es el veterano banquero y productor cafetero Álvaro Naranjo, quien por muchos años gerenció el extinto Banco Cafetero en Barranquilla.

*El autor es hijo de un inmigrante chino. Este artículo se publica con el visto bueno del portal www.prensa.com solicitado vía correo electrónico.

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